Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen]
#7
Nos ubicamos en un cuarto cerrado con Kiyoshi sentado y con cara de querer matar a alguien, y al otro costado en la pared del frente está el niño de antes llorando y abrazando sus propias piernas. En el médico se ve uno que otro moretón al que no le da importancia, sino que le molesta más el haber sido atrapado de manera tan sencillo. Es que quién lo manda a ir sin su arma si sabe que sin ella no puede defenderse. Todo sucedió por haber caído en ese agujero oculto. De lo contrario, jamás se habría acercado tanto a la vivienda.

Para peor, llega el momento en donde escucha unos golpecitos en la pared detrás suyo. Lo primero que se le viene a la cabeza es la idea de que sea una rata lo que le incomoda más, pues los roedores traen consigo mucha suciedad. Uno diría que se aliviará un poco al escuchar la voz de Gwendolyn porque descarta lo del ratón, pero no, sino que se pone peor.

— ¿Eres tonta? ¿Qué se supone que haces aquí? — Ella lo supo, yo lo supe, todos lo sabíamos. Decirle tonta estaba en el contrato. — ¿Estás sola? Estos tipos son peligrosos. — Porque si hasta con el niño se comportaron violentos, le preocupa que con la muchacha haya sido igual. Hablando del infante, levanta la cabeza extrañado al escuchar hablar a Kiyoshi con la pared, llegando a creer que lo han encerrado con un auténtico loco, provocándole más miedo del que ya tiene.

Centrándonos en la charla a través del muro, Kiyoshi comparte información. — Parece que tienen un huevo de esas aves. Debe ser especial y por eso les preocupa tanto tenerlo con ellos. Si lo regresamos a los animales, seguramente todo se solucione. — Aunque es más fácil decirlo que hacerlo. ¿Un debilucho y una ciega serán capaz de salvar la paz de la isla e impedir una masacre? Cosas más increíbles se han visto, por lo que no tenemos por qué dudar.

— Espera, espera, no hagas nada peligroso. — Pega bien la oreja a la pared para escuchar lo que sea, llegando hasta él el sonido de la tabla apartándose. — Gwendolyn, que no hagas nada tonto te digo. — Quién sabe lo que puede haber abajo. Ya vio hace pocos minutos que separarse no fue la mejor idea, por lo que no desea repetir el mismo error.

Sin embargo, el dato que le da la ciega es bastante interesante. Ya comprobó antes que su capacidad auditiva es de fiar mucho más que la propia, por lo que si menciona que están solos, no hay por qué dudar. — Dame un minuto, estaré ahí enseguida. — Se acerca a la puerta de salida y comprueba que efectivamente está cerrada con llave. Desde el interior de sus ropas saca un pequeño cuchillito que usa como instrumento médico y, tras juguetear bastante con la perilla, logra abrirla. Es un tipo débil pero inteligente. Algo debe saber hacer. — Niño, tú quédate aquí. Volveré con ayuda. — Si hace caso o no, no es su problema. Kiyoshi no es un justiciero ni nada, solo un médico.

Para su sorpresa, al intentar abrir la puerta de Gwen se encuentra con que está abierta. Parece que realmente la subestimaron por su condición. Menos mal no puede ver, ya que enseñarle los moretones que tiene en la cara sería muy degradante.

— Probablemente se llevaron el huevo, pero si escuchaste algo es porque algo deben haber dejado allá abajo. — Ya con ella, confirma en que confía en sus palabras y en la información que cree tener, más cuando mira el agujero en el suelo. — Bajaré primero. — Y no le da ni chance a debatir porque de inmediato desciende, aprovechando también su estatura para que la caída sea sencilla, de poca altura. — Ven. Si necesitas ayuda, intentaré atraparte. — Si bien no posee gran fuerza en sus brazos, Gwen no parece ser una persona que vaya a complicarle mucho en ese sentido.

Una vez en el supuesto subterráneo, ya sea habiéndola ayudado a aterrizar o no, se encuentran con una gran oscuridad. Afortunadamente, Kiyoshi tiene buenos ojos para esto, aunque eso no significa que vea todo con claridad. Eso llena de dudas su cabeza debido a la compañía que tiene. — Está oscuro. — ¿Lo sabrá ella de alguna forma o el entorno sigue igual que siempre para sus sentidos? — ¿Cómo te acostumbraste a que siempre sea así? ¿Hay algún truco? — Se trata de una duda tanto médica como personal.

Pasados los segundos, quizás solo alcanzan a dar pocos pasos, se escucha el chillido del animal. Segunda vez que lo oye Gwen, la primera de Kiyoshi, así que es quien más resulta sorprendido. — ¿Qué es eso? ¿Será peligroso? — No da ni un paso más. Es precavido. Es cobarde. Es débil. Sobre todo, es inteligente con su propia vida.

Ya se vio en su primer encuentro que en estos casos Kiyoshi tiende a usar la fuerza como método de defensa, o más bien la fuerza de su arma hoy ausente. No busca diálogo ni comprensión, a diferencia de la chica que lo acompaña.
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
  Responder


Mensajes en este tema
RE: Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - por Kiyoshi Maeda - 19-11-2025, 09:35 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)