20-11-2025, 05:05 PM
¿Pueden hacer lo que quieran en los sueños? Nunca ha tenido uno que le permita algo así, las cosas ocurren y se deja llevar. No hay más, no hay postres antes de la cena o todo el café del mundo, uno que no se enfríe luego del tiempo. Suena perfecto, pero no ocurre tampoco en la fantasía.
—Somos libres, sí — libres de elegir qué hacer. Se siente extraño poder decidir, le pareció tan abrumador que no le gusta, porque todo lo malo que pase, es porque no fue suficiente, porque lo eligió — Somos libres de elegir, por eso me pregunto — hubo una pausa corta, es un espacio en donde tomó aire en silencio — ¿Por qué elegimos hacer lo incorrecto? — porque incluso si existe una razón, es una elección sabiendo las consecuencias. No pudo evitar reírse con suavidad — Antes pensaba que solo lo hacía la gente mala, esa que se ha perdido del camino. Se supone que así es. — No pudo evitar voltearse a donde está Eros. No lo vio, pero escuchó su respiración, como si quisiera asegurarse que sigue ahí — Pero me he dado cuenta, que incluso yo elegiría lo que no está bien.
No dijo la razón, no dijo nombres, no confesó lo que pasa por su mente. Quizás porque una vez fue suficiente, que solo lo sepan dos personas parece mucho, porque la declaración no debería existir siquiera.
—¿La tienes? Pensé que no eras un hombre de fe, Eros — porque cuando han hablado de Dios, no han podido llegar a un acuerdo. No son peleas, pero se siente como si quisieran ver las cosas de distintas maneras ¡¿Y ahora?! Separó los labios para decir algo, aun así solo salió una risa, como si la situación le causara gracias — Pediré también, para que todo salga bien. Que las buenas noticias sean mucho mejores que las malas.
Como si pudiesen compensar una con otra. No es una receta y la solución tampoco es echar azúcar en donde sobra la sal, aun así permaneció serena con el pensamiento. Seguramente porque no hay más — No lo sé. Siempre creí una cosa — se acercó a la orilla del barco. No dudó en cargar el cuerpo en la baranda con suavidad, reposando parte del torso en el mismo — Creí que tenía una familia, lejos. Las llamé así por mucho tiempo, supongo que me hacía sentir menos sola — su cabello bajó por la parte exterior del barco al asomarse ligeramente. No vio nada, no hay reflejo, no hay luna o estrellas en el agua — A veces creemos cosas que no son. Como que estamos en sueños que no terminan.
Un suspiro salió de sus labios, uno solo.
—Crees que nada es peor, pero tal vez lo hay ¿No? Yo…
Porque lo ha pensado, le ha dado vueltas de vez en cuando. Es la inseguridad lo que se escapa, es una que se esconde detrás de sonrisas.
—¡Pero bueno! Para qué vamos a pensar tan negativos. Pronto partiremos más allá, otro sitio nuevo que conocer — se impulsó de la madera con suavidad, acercándose al centro del barco, en un movimiento que se asimiló a una danza — Nos podemos alejar por siempre de lo que no queramos, somos libres de hacerlo.
Podemos huir eternamente de lo que nos atormenta ¿No es así?
—Quiero ver — es raro que que ella diga algo así — Quiero ver lo que hay afuera. Seguro puedo encontrar una manera de hacerlo, Eros — giró sobre su propio eje con suavidad, soltando una risa — Quiero ver las estrellas, a todas. Incluso a ustedes.
No le ha dicho nadie una de sus nuevas ambiciones, se lo ha guardado como un secreto que no se atreve a salir, por miedo de parecer una tontería. Un capricho de alguien obstinado.
—Además así romperé la maldición que me puso Dios — sus ojos se abrieron, por primera vez se los mostró. No puede ver, incluso si los abre todo sigue igual — porque Owen ha dicho que soy bella ¡Preciosa! ¿No es irónico que no pueda verlo?
¿Es un castigo o un incentivo?
—Somos libres, sí — libres de elegir qué hacer. Se siente extraño poder decidir, le pareció tan abrumador que no le gusta, porque todo lo malo que pase, es porque no fue suficiente, porque lo eligió — Somos libres de elegir, por eso me pregunto — hubo una pausa corta, es un espacio en donde tomó aire en silencio — ¿Por qué elegimos hacer lo incorrecto? — porque incluso si existe una razón, es una elección sabiendo las consecuencias. No pudo evitar reírse con suavidad — Antes pensaba que solo lo hacía la gente mala, esa que se ha perdido del camino. Se supone que así es. — No pudo evitar voltearse a donde está Eros. No lo vio, pero escuchó su respiración, como si quisiera asegurarse que sigue ahí — Pero me he dado cuenta, que incluso yo elegiría lo que no está bien.
No dijo la razón, no dijo nombres, no confesó lo que pasa por su mente. Quizás porque una vez fue suficiente, que solo lo sepan dos personas parece mucho, porque la declaración no debería existir siquiera.
—¿La tienes? Pensé que no eras un hombre de fe, Eros — porque cuando han hablado de Dios, no han podido llegar a un acuerdo. No son peleas, pero se siente como si quisieran ver las cosas de distintas maneras ¡¿Y ahora?! Separó los labios para decir algo, aun así solo salió una risa, como si la situación le causara gracias — Pediré también, para que todo salga bien. Que las buenas noticias sean mucho mejores que las malas.
Como si pudiesen compensar una con otra. No es una receta y la solución tampoco es echar azúcar en donde sobra la sal, aun así permaneció serena con el pensamiento. Seguramente porque no hay más — No lo sé. Siempre creí una cosa — se acercó a la orilla del barco. No dudó en cargar el cuerpo en la baranda con suavidad, reposando parte del torso en el mismo — Creí que tenía una familia, lejos. Las llamé así por mucho tiempo, supongo que me hacía sentir menos sola — su cabello bajó por la parte exterior del barco al asomarse ligeramente. No vio nada, no hay reflejo, no hay luna o estrellas en el agua — A veces creemos cosas que no son. Como que estamos en sueños que no terminan.
Un suspiro salió de sus labios, uno solo.
—Crees que nada es peor, pero tal vez lo hay ¿No? Yo…
Porque lo ha pensado, le ha dado vueltas de vez en cuando. Es la inseguridad lo que se escapa, es una que se esconde detrás de sonrisas.
—¡Pero bueno! Para qué vamos a pensar tan negativos. Pronto partiremos más allá, otro sitio nuevo que conocer — se impulsó de la madera con suavidad, acercándose al centro del barco, en un movimiento que se asimiló a una danza — Nos podemos alejar por siempre de lo que no queramos, somos libres de hacerlo.
Podemos huir eternamente de lo que nos atormenta ¿No es así?
—Quiero ver — es raro que que ella diga algo así — Quiero ver lo que hay afuera. Seguro puedo encontrar una manera de hacerlo, Eros — giró sobre su propio eje con suavidad, soltando una risa — Quiero ver las estrellas, a todas. Incluso a ustedes.
No le ha dicho nadie una de sus nuevas ambiciones, se lo ha guardado como un secreto que no se atreve a salir, por miedo de parecer una tontería. Un capricho de alguien obstinado.
—Además así romperé la maldición que me puso Dios — sus ojos se abrieron, por primera vez se los mostró. No puede ver, incluso si los abre todo sigue igual — porque Owen ha dicho que soy bella ¡Preciosa! ¿No es irónico que no pueda verlo?
¿Es un castigo o un incentivo?
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