22-11-2025, 12:58 AM
Me quedé sorprendido con su habilidad para golpear y de imitar mi manera de darle un buen golpe al árbol. Desperfecto en el resultado de golpear al árbol y no la saco que podría acolchar el golpe. —TENIAS QUE GOLPEAR EL SACO, NO EL ARBOL QUE HICISTE NOOOOOOOOOO.— Gritos que se solapaban los unos con los otros, me llevé las manos a la cabeza ante el susto de que pudiera lesionarse la mano de una manera permanente. No fue buena idea enseñarle esa manera de pegar en la usaba por completo su fuerza y su peso.
—CALMATE CALMATE!! Deja que te vea la mano primero antes de seguir gritando. — Me senté de manera inmediata en postura de mariposa, para que ella me mostrara su manita lastimada. A pesar de ser un buen golpe directo, su mano al momento del más ligero toque con la mía se sentía suave. No dude en agarrar uno de los dedos, tire de ellos pero no con fuerza, un pequeño tirón a pesar de que no ayudó que se pusiera en modo gritería si me pude percatar de que no se había roto la mano. De hecho, lo intuía desde que puso la mano para inspeccionar.
No soy un médico especialista, pero este tipo de cosas pasa muy seguido cuando sabes golpear. Mis puños estaban un poco más curados de eso pues no es mi primera vez entrenando los golpes. En algún momento me dolía bastante pero ahora ya no es tanto. Busqué uno de los duraznos y se lo metí en la boca porque si seguía gritando mi paciencia se seguiría mermando. —A ver, cálmate. Vamos a sobrevivir, mejor vamos al pueblo que te vea un médico o algún maestro marcial del que podamos pedir alguna ayudita. —
Me di la espalda para que ella volviera a subirse sobre mis hombros y con la misma ajusté el amarre alto de mi cabello para que no lo volvieras a tropezar. —Súbete, todo será mucho más rápido si vamos juntos. — En cuanto ella estuvo encima de mis hombros claramente salí volando en un despegue que hizo al polvo del suelo levantarse. Vertiginoso, fuerte, no quería tener que perder el tiempo. No fue para nada un paseo por el parque.
Ya en lo alto planear fue mucho más tranquilo, y ella es la persona más liviana con la que me ha tocado hacer un vuelo. Así que ya me voy acostumbrando. —¿Mahou tu nos ves a todos cómo Monos?— Es una pregunta evidente por cómo habla por cómo se expresa. Es muy llamativo y me daría conversación mientras sobrevolamos el camino completo loma abajo observando como la ruta cambia drásticamente del bosque de la montaña a los campos de arroz, luego de eso se podría ver el pueblo pero ya estaba más lejos.
Las personas se ven cómo hormiguitas y son claramente pequeñitas para mi que soy un poco más alta que el promedio. El paseo es más tranquilo y fresco y es relajante, de seguro que nos puede ayudar a que se nos pase el dolor de golpear troncos.
—CALMATE CALMATE!! Deja que te vea la mano primero antes de seguir gritando. — Me senté de manera inmediata en postura de mariposa, para que ella me mostrara su manita lastimada. A pesar de ser un buen golpe directo, su mano al momento del más ligero toque con la mía se sentía suave. No dude en agarrar uno de los dedos, tire de ellos pero no con fuerza, un pequeño tirón a pesar de que no ayudó que se pusiera en modo gritería si me pude percatar de que no se había roto la mano. De hecho, lo intuía desde que puso la mano para inspeccionar.
No soy un médico especialista, pero este tipo de cosas pasa muy seguido cuando sabes golpear. Mis puños estaban un poco más curados de eso pues no es mi primera vez entrenando los golpes. En algún momento me dolía bastante pero ahora ya no es tanto. Busqué uno de los duraznos y se lo metí en la boca porque si seguía gritando mi paciencia se seguiría mermando. —A ver, cálmate. Vamos a sobrevivir, mejor vamos al pueblo que te vea un médico o algún maestro marcial del que podamos pedir alguna ayudita. —
Me di la espalda para que ella volviera a subirse sobre mis hombros y con la misma ajusté el amarre alto de mi cabello para que no lo volvieras a tropezar. —Súbete, todo será mucho más rápido si vamos juntos. — En cuanto ella estuvo encima de mis hombros claramente salí volando en un despegue que hizo al polvo del suelo levantarse. Vertiginoso, fuerte, no quería tener que perder el tiempo. No fue para nada un paseo por el parque.
Ya en lo alto planear fue mucho más tranquilo, y ella es la persona más liviana con la que me ha tocado hacer un vuelo. Así que ya me voy acostumbrando. —¿Mahou tu nos ves a todos cómo Monos?— Es una pregunta evidente por cómo habla por cómo se expresa. Es muy llamativo y me daría conversación mientras sobrevolamos el camino completo loma abajo observando como la ruta cambia drásticamente del bosque de la montaña a los campos de arroz, luego de eso se podría ver el pueblo pero ya estaba más lejos.
Las personas se ven cómo hormiguitas y son claramente pequeñitas para mi que soy un poco más alta que el promedio. El paseo es más tranquilo y fresco y es relajante, de seguro que nos puede ayudar a que se nos pase el dolor de golpear troncos.
