[Pasado] El lago de los maestros | Social
#1


En un mundo lleno de batallas épicas, desafíos intensos, emociones desbordadas y clímax extremos, las situaciones cotidianas, más tranquilas o serenas, suelen quedar relegadas y enfrentarse al olvido mismo de quienes las viven. Pero, a veces, una charla, un encuentro o incluso una simple mirada pueden abrir una grieta impresionante entre lo cotidiano y lo extraordinario.

Esta historia por contar es una de ellas: un momento nacido en lo cotidiano que terminaría convirtiéndose en algo más.

Los rayos del sol caían sin clemencia sobre la isla Karate aquel día. Todos los habitantes se quejaban para sus adentros del clima abrasador que golpeaba con rudeza sus cuerpos. Algunos trabajaban, otros entrenaban o cumplían con sus tareas respectivas, pero había algo en lo que todos coincidían: hacía un calor insoportable.
La búsqueda por escapar de dicha inclemencia de la madre naturaleza iba desde abanicos, trapos mojados en la cabeza, o simplemente no atreverse a salir de la sombra para que sus cuerpos no sufrieran más de lo necesario. Todas eran buenas ideas sin lugar a dudas, pero carentes de acción. Entre las personas en uno de los poblados de la isla había un chico de cabellos castaños, mirada tranquila y elocuencia agradable que no tardó en preguntar a los pueblerinos dónde podía encontrar un río o estanque en el que sumergirse y pasar allí todo el día.

La mayoría le informó que el único lago cercano era un lugar sagrado, reservado exclusivamente para los artistas marciales, quienes se sumergían en sus aguas curativas para recuperar fuerzas. Al oírlo, el joven reaccionó con tristeza ante la negativa, aunque aun así preguntó dónde se encontraba aquel sitio, asegurando que solo quería saberlo para no cometer el error de acercarse y mancillar el honor de los practicantes marciales.

Una vez le dieron las indicaciones, aseguró que iría a descansar a la sombra del bosque. Pero en cuanto se alejó lo suficiente, no perdió tiempo en dirigirse hacia el lago.

[Imagen: F4lHKj5.png]

“Lugar sagrado mi trasero, con este calor lo único que se puede hacer es buscar un buen lago para relajarse.”

Mencionó para sí mismo en tono jovial mientras avanzaba por el sendero en busca del lago sagrado del que le habían hablado. No tardó mucho en encontrar el hermoso estanque: se alzaba más allá del camino, a unos cuantos metros de ascenso entre un espeso bosque de bambú, hasta desembocar en un claro donde los rayos del sol se reflejaban en sus aguas cristalinas, creando un espacio mágico y deslumbrante que era dividido por una gran roca en medio, impidiendo la vista al otro extremo del lago.

[Imagen: u95tcjj.png]

Ante la belleza de aquel pacífico escenario, Ryota no perdió tiempo en desvestirse, dejando la ropa al borde del estanque y asegurándola bajo sus zapatos para que no saliera volando por cualquier brisa que soplara. Luego se sumergió en el agua con solo la ropa interior y nadó hasta la gran roca, apoyando la espalda contra ella mientras disfrutaba de la frescura de aquellas aguas.

[Imagen: WeOlTKw.png]

“Ahhhhhhhh Bro, esto es vida, podría quedarme aquí para siempre.”

Expreso con agrado, llevando sus manos hasta la parte trasera de su cabeza para recostarse con mayor comodidad. La suave caricia del agua lo envolvía, alejando por completo el calor que hasta hacía apenas unos instantes lo había estado acosando. “Solo haría falta una buena bebida…” Se atrevió a expresar como si deseara que la suerte lo ayudara en tal petición. “Parece que los artistas marciales prefieren matarse bajo el sol que disfrutar de este lugar, qué desperdicio…” Le parecía completamente absurda la idea de “esforzarse” tanto en busca de fuerza, en lugar de disfrutar de los lujos que su posición les podía brindar. Aunque, para él, mejor que las cosas fueran así.

[Imagen: ELRAliP.png]
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[Pasado] El lago de los maestros | Social - por Ryota Miyamoto - 22-11-2025, 04:23 AM

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