Marea de Secretos en Sorbet [Aventura T1 Presente Absoluto]
#1
Bajo la luz suave del amanecer, el pequeño barco mercante avanzaba despacio hacia la Costa del Albatros, un muelle viejo que apenas merecía el nombre de puerto. La bruma matinal aún cubría todo el litoral del norte de Sorbet como un velo blanco que hacía desaparecer los colores, volviendo el mundo un dibujo húmedo y desvaído. Las velas del barco, empapadas del rocío nocturno, crujían con un sonido lento y perezoso. El viajero que llega allí por primera vez podría pensar que el sitio está abandonado. Y, sin embargo, al aproximarse, los detalles empiezan a revelarse uno por uno: mujeres descargando cajones de fruta tropical desde carretas destartaladas; dos pescadores remendando redes con movimientos repetitivos; un viejo que bosteza mientras arrastra un barril vacío; y el ritmo constante de la marea rompiendo contra la madera del muelle, como un suspiro más de los habitantes de la zona.

En un extremo, dos pequeñas embarcaciones están semihundidas, apoyadas contra rocas húmedas, como animales muertos que nadie se ha molestado en mover. El aire huele a sal mezclada con papaya demasiado madura.

Allí atraca el mercante.

La madera rechina cuando la quilla toca el borde del muelle. Los marineros empiezan a arrojar cuerdas, a tensarlas, a asegurar la nave en silencio. Y entre ellos bajan los dos revolucionarios mezclándose con la rutina de la mañana. Nadie los mira dos veces. Nadie espera nada de ellos. Y eso ya es una primera victoria.

El puerto despierta. Y entonces ocurre algo muy sutil.

A medida que avanzan por el muelle, un joven delgado, demasiado delgado para un estibador, demasiado atento para un campesino, se acerca fingiendo llevar una cuerda enrollada. Sus pasos son ligeros, casi silenciosos sobre la madera húmeda.

Habla sin levantar la vista.

-¿Vienen… del sur?- pregunta sin énfasis, como si fuera la frase más ordinaria del mundo.

El código inicial.

Una simple pregunta que solo adquiere importancia cuando sus dedos, casi ocultos por la cuerda, tamborilean dos veces, pausa, una vez. La señal pactada.

Si los revolucionarios responden la frase convenida, una respuesta trivial a oídos ajenos, el muchacho asiente muy levemente, y en un gesto tan fluido que parece parte de su rutina, deja caer una pequeña cajita de madera dentro del saco que uno de ellos lleva colgado al hombro.

-Revisión rutinaria de carga- murmura para cualquiera que esté escuchando. Pero en voz más baja, apenas un suspiro -De parte de los harapientos. Buen viento.-

Luego se marcha sin esperar reacción, perdiéndose entre los estibadores que ponen en orden cajas marcadas con frutas dibujadas a mano. Más adelante, cuando los revolucionarios se apartan del muelle y alcanzan una zona menos transitada, pueden abrir la caja. Dentro hay un mapa dibujado deprisa, con líneas temblorosas y notas garabateadas. Y bajo él, una hoja doblada tres veces:

“Movimientos extraños anoche en el almacén este. Carga con sello del Gobierno. El oficial a cargo no es marine. Patrullas cada 20 minutos. Actuad rápido.”

Debajo, otra frase, escrita por una mano más segura, más dura:

“Si las cosas se tuercen, buscad la linterna rota. El pastor sabrá qué hacer.”

No hay firma. Nunca la hay.

Desde el puerto, el camino comienza a subir hacia la costa. Pasando las carretas, los botes semihundidos, las cajas apiladas con prisas. El sendero se estrecha y serpentea junto al mar, elevándose poco a poco. Desde allí se distingue la silueta de la base naval más adelante: recta, nítida, demasiado ordenada en contraste con el caos humilde del puerto.

Ese contraste lo dice todo.

No habrá peleas. No habrá ruido. Solo pasos silenciosos, miradas rápidas… y la determinación de descubrir qué es lo que el Gobierno está ocultando en esta isla tan aparentemente tranquila.

OFFROLL
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
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Marea de Secretos en Sorbet [Aventura T1 Presente Absoluto] - por Moja - 22-11-2025, 03:40 PM

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