[Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus
#2
Un reino que se ha convertido en una especie de hogar, pero no por el significado positivo, sino por el tiempo que lleva aquí, más de un mes, no había durado tanto en ninguna isla hasta ahora, pero aquí es donde algunas cosas se habían estado maquinando. Dharma lo sabía hay cosas que se mueven en el mundo, podríamos llamarle de forma un tanto típica, aquella guerra entre el bien y el mal y él iba más allá de todo eso. Un nombre, no un hombre, un ser, no un humano, no una vida orgánica común, ni tampoco una máquina. ¿Cómo se podría definir aquello que los demás no han logrado definir? dios, dioses, milagros; todo esto parecería un tanto irrisorio, pero realmente existe demasiada verdad en ello, ahora los milagros, las hazañas, las muestras de poder están en manos de aquel que tenga la voluntad de ejercer el poder.
 
El día es soleado, como muchos en esta isla, la tranquilidad de este día es equiparable a la mayoría de su juventud en aquel monasterio tan místico como solo él, sus pensamientos sus mejores aliados, su alma, su única confianza. El frio invernal se hace sentir a pesar del astro rey que se posa en su esplendor al medio día ¿extraño'? quizá. Pero aquel que se impone a todo no le merece más que una sonrisa suave. Su andar seguro como siempre, sus pasos firmes y ligeros, algo que solo cuerpos entrenados pueden recrear. Su postura sublime, sus ropas las habituales, camiseta negra para no hacerse notar demasiado, este le queda bien justa, lo que le permite movilidad y claro, mostrarse como la cúspide de su propia voluntad, lo demás es casi obvio pero no menos útil, pantalones "harem" color gris claro y zapatos deportivos tono negro, combinan con su cabello, quizá un poco de vanidad quizá solo estética, sus músculos se mueven con lentitud y cariño,  más preciso los de su espalda, mientras su andar lo lleva hacia una línea casi invisible de este reino. 
 
Terminando de estirar sus brazos, se detiene por algo que escucha, su oído fino como siempre, su calma le ayuda a distinguir entre todo lo demás que podría suceder, la peculiaridad de la debilidad, todos la escuchan, algunas la quisieran apagar y otros se aprovechan del lamento ajeno. Así es como este ser de gran altura para ser un humano y orbes esmeraldas, que se esconden en una mirada afilada, comienza a caminar hacia donde los sollozos suenan, sin distraerse, si bien podía distinguir la diferencia del "código postal" donde ahora estaba, por la gente y por la arquitectura más simple, le tenía sin cuidado. Tras llegar al punto ideal, comienza a escuchar diferentes vociferaciones, las mas usuales incluso alguna más ingeniosa que otra.  | "Ahora que bicho encontraron estos pseudo adinerados" | Pensó, solo para el en sus adentros. Al mismo tiempo que sentía las miradas tímidas de otros que pasaban junto a él, entre preocupados por lo que sucedía y otros prefiriendo evitar problemas. 
 
| Bro... ¿Una aberración? | Preguntó casi al aire, en un tono usual, invariable, pero demostrando que la voz procedía del propio dueño imponente. Sus pies comenzaron a adentrarse en aquel callejón, sus espadas gemelas intentando pasar desapercibidas entre las sujeciones de cuero negro, bien ajustadas a parte de su espalda, torso y cintura, no sonaban al andar, pero eran algo perceptibles si se le observaba con atención, aunque haría preocupar a más de un hombre y distraer a más de una dama, otra cosa que le tenía sin cuidado, pero al fin de cuentas podría ser parte de la vida misma y este mundo tan simplón. | Vaya paliza a esta cosa... | Dijo sin extrañarse, ni asustarse de la situación, ni del ser que estaba ahí, era un Oni, poco o menos conocía de esa raza, pero al ser un erudito tenía que leer bastante seguido las actualizaciones del mundo y claramente había ido a varias bibliotecas, incluida la de este reino.  
 
| Anjali Mudra. |
 
Expreso en su tono ecuánime habitual. Desenvainando sus espadas con la ayuda de sus manos y su gran destreza, en un movimiento imperceptible para todo aquel que no tuviera la misma habilidad o mucho mayor al espadachín ahí presente, sus espadas gemelas eran liberadas en un movimiento furioso, decapitando al ser con pequeños cuernos que se encontraba de rodillas, los sollozos se habían terminado, las armas del pelinegro eran envainadas nuevamente, solo una ráfaga de viento y el corte al demonio eran la consecuencia de lo que había sucedido ahí. Dharma con una de sus manos tomaba del cuerno izquierdo la cabeza decapitada en un corte tan fino que había sido indoloro, podía casi ver su alma desprenderse al mismo tiempo que había llevado a cabo su técnica. | Si sabían ¿Qué no se debe dejar hablar a los demonios? | Musito con claridad hacia la multitud de hombres, mientras su brazo se extendía más hacia lo alto, con la cabeza sostenida por uno de los cuernos de aquel crio demoniaco. Las razones para lo que acaba de suceder, eran mucho más simples y frías de lo que alguien podría imaginar. Pero en su mente tenia las razones bien claras, tenia que entender más allá de lo que veía, siempre era así y poner en la balanza de sus ideas las situaciones, el cargar con su nombre era significado de una voluntad única, Dharma "la ley moral, el deber y el orden cósmico".

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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - por Dharma - 23-11-2025, 06:21 AM

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