23-11-2025, 03:50 PM
Juan parecía haber malinterpretado algunas cosas, la abundante presencia de espadas en la tierra natal de Dharma no parecía ser algo negativo de por si, por como lo describía parecía algo más filosófico, una forma de entender la vida a su manera. Sus palabras demostraban una madurez de alguien que ha pasado por muchas circunstancias a pesar de no parecer mucho más adulto que él. Dharma expresó su intención de mantenerse al margen durante el camino, a lo que Juan respondió —No te preocupes, bastante me estás ayudando ya— Sentía una gran curiosidad por ver a aquel hombre en combate, pero por otro lado esperaba que no hiciese falta llegar tan lejos, después de todo solo se trataba de un robo casual de una muchacha, lo normal sería que, al ver que le han pillado, devolviese sin problemas las pertenencias.
Al llegar a la localización se podían escuchar risas de fondo por los callejones, como si unos conejos hubiesen entrado en un nido de hienas. Juan mantuvo la calma en todo momento y prosiguió con normalidad hasta que Dharma le indicó que ya habían llegado al lugar. Casi en el mismo instante en el que ambos se detuvieron 5 tipos rudos, con ropas rajadas y oscuras salieron de los callejones, uno de ellos, el más grande, de unos 2 metros de altura y con una panza que impedía que su camiseta le cubriese todo el abdomen, dio un paso al frente y exigió que ambos soltasen todas sus pertenencias en el sitio para que no les matasen. Juan no se vio perturbado por esto en lo absoluto, a estas alturas había conocido a gente mucho más grande que él, gigantes incluso, y por supuesto que no estaba allí para entregar nada, más bien todo lo contrario —No hay necesidad de llegar tan lejos amigo, si soltáis vuestras armas y nos entregáis lo que habéis robado os dejaré con solo una advertencia —
La seguridad de Juan no le hizo ninguna gracia al grandullón, así que envió a los otros tres a por el crustáceo —¡Cortadle esa graciosa cabeza chicos!— tres de los que le seguían se lanzaron rápidamente a por Juan, quién, con una cara que reflejaba más lástima por esos hombres que enfado, arremetió contra ellos sin dudar. Al primero le rompió el sable agarrándolo con su pinza y seguido de esto lo lanzó contra el segundo de ellos que iba justo después, noqueando a ambos al instante. El tercero que se consiguió acercar por el lateral izquierdo consiguió hacerle un tajo al gyojin, pero solo logró cortar la ropa que cubría su dura coraza, tras un instante en el que el bandido se quedó perplejo, Juan estrelló su cabeza contra el suelo de un golpe con su pinza a modo de martillo.
Ya solo quedaba el jefe y otro de ellos que se quedó pegado a él, pero antes de que Juan terminase con los que le atacaron estos fueron a por Dharma, para los bandidos era la solución más lógica, ya sabían que no podrían contra el Gyojin, así que su última baza era usar al hombre que le estaba acompañando como rehén. Por lo poco que ya sabía sobre aquel hombre de ojos verdes, parecía evidente que no tendría problemas en lidiar con aquellos forajidos, pero por educación le preguntó, con un tono juguetón y con cierto aire de sarcasmo —¿Necesitas ayuda?— Ahora solo quedaba ver como actuaría Dharma en esta situación
Al llegar a la localización se podían escuchar risas de fondo por los callejones, como si unos conejos hubiesen entrado en un nido de hienas. Juan mantuvo la calma en todo momento y prosiguió con normalidad hasta que Dharma le indicó que ya habían llegado al lugar. Casi en el mismo instante en el que ambos se detuvieron 5 tipos rudos, con ropas rajadas y oscuras salieron de los callejones, uno de ellos, el más grande, de unos 2 metros de altura y con una panza que impedía que su camiseta le cubriese todo el abdomen, dio un paso al frente y exigió que ambos soltasen todas sus pertenencias en el sitio para que no les matasen. Juan no se vio perturbado por esto en lo absoluto, a estas alturas había conocido a gente mucho más grande que él, gigantes incluso, y por supuesto que no estaba allí para entregar nada, más bien todo lo contrario —No hay necesidad de llegar tan lejos amigo, si soltáis vuestras armas y nos entregáis lo que habéis robado os dejaré con solo una advertencia —
La seguridad de Juan no le hizo ninguna gracia al grandullón, así que envió a los otros tres a por el crustáceo —¡Cortadle esa graciosa cabeza chicos!— tres de los que le seguían se lanzaron rápidamente a por Juan, quién, con una cara que reflejaba más lástima por esos hombres que enfado, arremetió contra ellos sin dudar. Al primero le rompió el sable agarrándolo con su pinza y seguido de esto lo lanzó contra el segundo de ellos que iba justo después, noqueando a ambos al instante. El tercero que se consiguió acercar por el lateral izquierdo consiguió hacerle un tajo al gyojin, pero solo logró cortar la ropa que cubría su dura coraza, tras un instante en el que el bandido se quedó perplejo, Juan estrelló su cabeza contra el suelo de un golpe con su pinza a modo de martillo.
Ya solo quedaba el jefe y otro de ellos que se quedó pegado a él, pero antes de que Juan terminase con los que le atacaron estos fueron a por Dharma, para los bandidos era la solución más lógica, ya sabían que no podrían contra el Gyojin, así que su última baza era usar al hombre que le estaba acompañando como rehén. Por lo poco que ya sabía sobre aquel hombre de ojos verdes, parecía evidente que no tendría problemas en lidiar con aquellos forajidos, pero por educación le preguntó, con un tono juguetón y con cierto aire de sarcasmo —¿Necesitas ayuda?— Ahora solo quedaba ver como actuaría Dharma en esta situación

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