24-11-2025, 01:39 AM
La cerveza dorada, picante, embriagadora, muy rica la verdad, cada sorbo le llenaba de chispitas danzantes y del rubor en sus mejillas tan característicos, ese calorcito rico que ella extrañaba desde hace unos días… el destino era extraño, buscaba agasajar al maestro de Karate para que le enseñase alguna técnica secreta, pero en su lugar…. Bueno en fin… ahora ese encontraba con un médico, uno muy guapo, pero… entrecerrando los ojos mirándolo bien… parecía del tipo de hombres que disfrutaba la compañía de otros hombres… pero no lo diría en voz alta jamás… —Asi que Kiyoshi… no es que sea un problema mío hic… ni que me entrometa, pero me gusta saber algunas cosas… no eres… hic… gay verdad?— Rayos… esperaba que no se lo tomara a mal y solo debía no mencionar nada más impertinente… Maki borracha era algo diferente, más directa si es que se podía y más… fácil de tratar. Al menos había conseguido algo útil, un doctor, siguiente paso no asustarlo, eso era fácil. —Te consulto eso porque eres un tipo guapo, sabes… hic… te comería besos si no estuvieras sentado hic… del otro lado…— Mierda…. Otra vez la cago…
Mierda… segunda vez que hace lo mismo, le mete un pedazo de madera plana y Maki medio ebria aletea débilmente para alejarlo, para apartarlo, pero le pareció finalmente que era para algo más, algo bueno para el, por eso le permitió examinarla, pero era realmente incomodo, como se lanzaba sobre ella, sometiéndola, JAMAS… NUNCA NADIE había intentado algo como eso con ella, en ningún ámbito. —Woa… nunca nadie me había encontrado fascinante… hic… quieres seducirme… hic… doctor?... por qué está funcionando jejejej…— Alzo el tarro de cerveza nuevamente sin dejar de apartar la mirada del rostro de su… su… Doctor personal?... bueno algo así su vos permanecía melosa, suave, un tanto romántica y seductora, pero como podría no serlo si habían vivido una persecución, corrido escapando a campo traviesa, y encima ahora disfrutaban de buena bebida y dios… había llegado la comida, dorada crujiente y caliente. Lucia... delicioso… era increíblemente difícil ser vegetariana pues no lo era por satisfacción sino por elección. La ensalada calmó si sus ansias, su hambre y comenzó a comer con gran satisfacción mientras escuchaba al doctor. —Descuida corazón, no todos han hic… nacido para cargar piedras, seguro que eres grande en lo que haces… sea lo que hic… sea, seguro que la mente que posees es… ay…. Creo que me estoy mareando… hic… tu mente si… a eso iba… tu mente es tu fuerte, siempre hic… la mente y es lo que vence al musculo… eso es… envidiable. — Halagó sin darse cuenta. Estaba más concentrada en ignorar lo delicioso que le habían traído al doctor.
Cuando menciono que su madre estaba muerta… dejo de comer. Le miro, sus ojos como ventanas grises perladas por el frio del invierno le empañaron sus ojos… era tremendamente triste, aun mas porque en ese preciso momento recordó a su madre, una que no veía hace años. Desde que había muerto su hermana asesinada bajo sus propias manos. Le dolió y sinceramente… dejo de sentir hambre… movió sus manos para atrapar las de él… mientras alagaba su pedido… era algo normal, de echo era uno de los únicos platos que conocía, carne con papas.
—Discúlpame si removí algún sentimiento amargo en tu corazón…— tomo sus manos… las acaricio y las apretó mientras bajaba su cabeza como si lanzara un ruego al cielo… —Yo… soy una bruta, no se nada de la vida, soy brusca, arisca, malhablada y vulgar… pero… pero… el dolor de perder a un ser querido es algo que… no se supera jamás corazón… discúlpame por favor…— Le soltó para secarse las lágrimas que parecían comenzar a aflorar… pero las detuvo con el dorso de su mano.
Ella siempre ha tenido el terror absoluto de será abandonada, y no hay terror mas grande que el perder a un ser amado, por que ese nunca mas vuelve a la vida de aquella persona. Maki se mantuvo un segundo con la cabeza agachada como si implorase perdón por algo que había echo a posta, pero sabia en el fondo que no era así. Entonces después de un minuto completo… incomodo… se levanto y con una energía renovada… —CLARO QUE SON LOS MEJORES!!! Somos pocos, pero nada nos detendrá te lo aseguró… no somos cobardes ni traidores… si quieres ir más allá de la Grand Line IREMOS Y NADA NOS DETENDRA!!!— LE apunto con el dedo mientras los comensales alrededor se alzaron y levantaron sus pintas de cerveza para jurar con la chica peliverde quemada como si la hubieran olvidado en el asador.
La comida termino y antes de salir… Maki miro a ambos lados… justo al frente anclado… el hermoso Last Whisper, esperó a que hubiera menos gente y tomando la mano del doctor, lenta y pausadamente le guio hasta el barco… Uker, el capitán cocinero, seguro le recibiría. Dispuesto a apoyarle, tanto como a ella en sus momentos de necesidad.
Mierda… segunda vez que hace lo mismo, le mete un pedazo de madera plana y Maki medio ebria aletea débilmente para alejarlo, para apartarlo, pero le pareció finalmente que era para algo más, algo bueno para el, por eso le permitió examinarla, pero era realmente incomodo, como se lanzaba sobre ella, sometiéndola, JAMAS… NUNCA NADIE había intentado algo como eso con ella, en ningún ámbito. —Woa… nunca nadie me había encontrado fascinante… hic… quieres seducirme… hic… doctor?... por qué está funcionando jejejej…— Alzo el tarro de cerveza nuevamente sin dejar de apartar la mirada del rostro de su… su… Doctor personal?... bueno algo así su vos permanecía melosa, suave, un tanto romántica y seductora, pero como podría no serlo si habían vivido una persecución, corrido escapando a campo traviesa, y encima ahora disfrutaban de buena bebida y dios… había llegado la comida, dorada crujiente y caliente. Lucia... delicioso… era increíblemente difícil ser vegetariana pues no lo era por satisfacción sino por elección. La ensalada calmó si sus ansias, su hambre y comenzó a comer con gran satisfacción mientras escuchaba al doctor. —Descuida corazón, no todos han hic… nacido para cargar piedras, seguro que eres grande en lo que haces… sea lo que hic… sea, seguro que la mente que posees es… ay…. Creo que me estoy mareando… hic… tu mente si… a eso iba… tu mente es tu fuerte, siempre hic… la mente y es lo que vence al musculo… eso es… envidiable. — Halagó sin darse cuenta. Estaba más concentrada en ignorar lo delicioso que le habían traído al doctor.
Cuando menciono que su madre estaba muerta… dejo de comer. Le miro, sus ojos como ventanas grises perladas por el frio del invierno le empañaron sus ojos… era tremendamente triste, aun mas porque en ese preciso momento recordó a su madre, una que no veía hace años. Desde que había muerto su hermana asesinada bajo sus propias manos. Le dolió y sinceramente… dejo de sentir hambre… movió sus manos para atrapar las de él… mientras alagaba su pedido… era algo normal, de echo era uno de los únicos platos que conocía, carne con papas.
—Discúlpame si removí algún sentimiento amargo en tu corazón…— tomo sus manos… las acaricio y las apretó mientras bajaba su cabeza como si lanzara un ruego al cielo… —Yo… soy una bruta, no se nada de la vida, soy brusca, arisca, malhablada y vulgar… pero… pero… el dolor de perder a un ser querido es algo que… no se supera jamás corazón… discúlpame por favor…— Le soltó para secarse las lágrimas que parecían comenzar a aflorar… pero las detuvo con el dorso de su mano.
Ella siempre ha tenido el terror absoluto de será abandonada, y no hay terror mas grande que el perder a un ser amado, por que ese nunca mas vuelve a la vida de aquella persona. Maki se mantuvo un segundo con la cabeza agachada como si implorase perdón por algo que había echo a posta, pero sabia en el fondo que no era así. Entonces después de un minuto completo… incomodo… se levanto y con una energía renovada… —CLARO QUE SON LOS MEJORES!!! Somos pocos, pero nada nos detendrá te lo aseguró… no somos cobardes ni traidores… si quieres ir más allá de la Grand Line IREMOS Y NADA NOS DETENDRA!!!— LE apunto con el dedo mientras los comensales alrededor se alzaron y levantaron sus pintas de cerveza para jurar con la chica peliverde quemada como si la hubieran olvidado en el asador.
La comida termino y antes de salir… Maki miro a ambos lados… justo al frente anclado… el hermoso Last Whisper, esperó a que hubiera menos gente y tomando la mano del doctor, lenta y pausadamente le guio hasta el barco… Uker, el capitán cocinero, seguro le recibiría. Dispuesto a apoyarle, tanto como a ella en sus momentos de necesidad.

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