La primera pista [Pasado - Jin]
#4
Apreció o, al menos, detectó durante el camino el silencio de Kiyoshi, no conocía en absoluto sus pensamientos, probablemente ni siquiera los iba a comprender, mas no era relevante. Lo que fuera necesario. La ironía resultó en el reencuentro de los dos jóvenes. Sí, tenía conocimientos de la obsesión que la muchacha había adquirido hacia el joven, solo que no llegó a creer que fuera todavía tan palpable. Solo esbozó una media sonrisa. Sí, estaba más confiado y, sin embargo, la experiencia le había demostrado que ni siquiera así había sido suficiente. Por ello, no iba a dejarse llevar demasiado. Dejó que el reencuentro se diera, hasta que sintió tras su espalda al joven prácticamente obligándolo a avanzar. Planeaba hacerlo de todos modos, aunque no pudo evitar arquear una ceja a la vez que proseguía su camino. Le pareció por un momento tener la actitud de un niño asustado, pero no iba a mencionarlo.

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—Cierto, tenemos que hablar de algunos asuntos.

Su semblante pronto volvió a la normalidad, por supuesto, siempre procurando no ser percibido por ningún otro ojo. En un inicio, con la idea de mantener a Kiyoshi a su lado, pero quizás era mejor así, para no levantar sospechas. Se acomodó en el asiento preparado para él. Inicialmente la idea era que hablara el joven, mas no tuvo opción. Lo que está claro es que Kiyoshi quizás ha facilitado quizás algunas cosas con esa “educación” repentina. La sonrisa de la mujer ya decía más de lo que debía. Ensanchó su sonrisa, cargada de confianza, juntando ambas manos de modo que no pudiera estudiar sus expresiones corporales. Solo observaba a la mujer directamente a los ojos con la misma seguridad con la que había llegado.

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—No se preocupe, señorita Elena.

Acomodó su espalda en forma recta, con los ojos saltando por un momento en la expresión de Kiyoshi y, poco después regresando a la muchacha. —Soy consciente y, sin embargo, espero que también recuerde la promesa que hice a los padres del joven.

—Solo mencionaron si en caso de que Kiyoshi estaba en peligro. — sus cejas se fruncieron, con desconfianza, ojos más firmes observando al mayor.

—¿Acaso no lo está? Podría confirmarlo. — su tono sonó seguro, más serio. Juntó ambas manos, inclinando ligeramente su espalda, ahora con una mirada más firme dirigida a la mujer, seria. Ella aflojaba un poco el agarre firme que había mantenido al joven todo ese tiempo, apretando levemente sus labios, evitando el contacto visual.

—Claro que debería estarlo… Kiyoshi no hizo nada malo. — la firmeza de Jin se volvió más severa, sus ojos no llegaron a apartarse en ningún momento de ella.

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—¿Y por qué sus padres están tan desesperados por esconderse, entonces?

Su expresión se volvió más ansiosa, pero volvió a apretarse al joven. —Mis padres tienen asuntos más personales que atender que usted, señor Onizuka. — Jin elevó ligeramente la cabeza, sin apartar su mirada de ella, ahora con una mirada más desafiante, típica del hombre que estaba dispuesto a arrancar esa información si fuera necesario.

—Escuche, no me interesan sus papás si es lo que cree, señorita Elena. Lo que me interesa es lo que parecen saber, tanto ellos como usted misma. — ella miró de reojo a Kiyoshi, con cierto temor, y volvió la mirada a Jin, negando con la cabeza. —Lo sabe, señorita. Tarde o temprano debía saberlo.

—¡ESO ES PEOR! — su tono calmado se volvió ahora más firme, en forma de regaño. —¿Sabe lo que significa eso acaso? ¡Es intolerable! ¡Podría estar en peligro si descubren que Kiyoshi-...! 

—Cálmese, señorita. — sus ojos se mantenían con la misma firmeza y seguridad que antes, pero su expresión se volvió más dura. —Soy consciente de que fueron traicionados, pero no somos nosotros quienes lo hicieron.

—Todos los señalan a ustedes. ¿Por qué iba a fiarme de su palabra?

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—Porque si no, no tendría al joven Kiyoshi vivo justo a su lado. 

La mujer hizo un breve silencio, sopesando las palabras, dejando caer la cabeza con el pensamiento. Suspiró, cerrando los ojos, ahora elevando su mirada de nuevo hacia Jin. —¿Y ahora los Onizuka quieren limpiar su nombre?

—Sabe que no nos gusta tener asuntos sueltos sin motivos, y estoy seguro de que será consciente de nuestros métodos de limpieza. — La mujer se veía ahora algo nerviosa, en todo momento evitando el contacto visual con el propio Kiyoshi, sin embargo sin atreverse a alejarse. —¿Qué quiere saber?

—¿Por qué fueron precisamente por los Maeda? Quiero nombres, lugares, lo que sea que se le ocurra. ¿Por qué sus padres están tan asustados? ¿De quiénes se esconden?

Los hombros de la mujer se elevaron, negando con la cabeza. —No es algo que… quiera hablare delante de Kiyoshi.

—Es algo que él merece saber, y estoy seguro de que estará de acuerdo conmigo, señorita Elena. Si realmente sigue sintiendo ese amor por él, hará lo correcto.

—Que usted me hable precisamente de algo así es irónico. — volvió la mirada hacia Kiyoshi, titubeó por algunos segundos y regresó la mirada a Jin. Luego a los guardias que habían estado custodiándola. —Esto se ha convertido en un asunto privado... Por favor, esperen fuera.— Estaba claro que los guardias no estaban de acuerdo con dicha decisión. Podría tomarles más de lo necesario poder proseguir la conversación. Jin observó de reojo a los guardias, las armas que llevaban, incluso la forma en la que pudieran estar andando. La muchacha insistió una vez más.
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Mensajes en este tema
La primera pista [Pasado - Jin] - por Kiyoshi Maeda - 20-11-2025, 12:26 AM
RE: La primera pista [Pasado - Jin] - por Onizuka Jin - 24-11-2025, 04:38 PM

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