25-11-2025, 06:43 AM
Sentada en el suelo con una brizna de pasto fresco en la boca tocaba la guitarra y anotaba algo en un cuadernillo amarillento, manchado de sangre lagrimas y con algunas manchas de café, así era ella, descuidada, desprolija, quemada por sus propios pecados, a lo largo de su piel demostraba que había sufrido horrendas quemaduras, su ropa era extraña, vestía de cuero negro, un top, y un pantalón de una sola pierna, una chaqueta de cuero a modo de capa con su interior de color celeste, su guitarra negra y cada rasgo provocaba una especie de tamborileo, como una especie de segundo artista, sonaba como guitarra, como tambor y la cacofonía saltaba alrededor como un coro de mil recuerdos danzantes alrededor de ella.
Llevaba mucho tiempo sola, sin un alma que estuviera interesada en una artista fracasada como ella, una que apenas tenia ánimos de cantar o de tocar, recientemente había muerto su hermana, por… por su culpa, inocente, tonta e imbécil. rondaba siempre los bares, los restaurantes y solía ganar algo de dinero cantando en las calles o simplemente parchando algún espectáculo de algún artista que no lograba llegar por algún motivo… su problema? Su apariencia, sus quemaduras, era horrible. Solía cantar con capucha guantes, mascarilla por ello se hacía llamar The Burning, bajo las luces del escenario parecían tatuajes tribales sus quemaduras y con ello ganaba lo suficiente par pagarse un par de días… estaba… harta. Pero no tenía otra. Las calles después de apenas caer el sol sobre el horizonte provocaba un efecto curioso… hormigas danzantes cantantes y risueñas se lanzaban a las calles para llenarlas de calor, color y sazón.
Se levanto, se sacudió la ropa, se calzo la guitarra a la espalda y se miro las manos… el dolor le inundo, apretó los dientes, torció los labios sobre ellos con una intensa amargura, quiso llorar se abrazó con sus negras uñas, quería rasgarse la piel, gritar y explotar, agacho la cabeza y de pronto… abrió su corazón. No. NADA PUEDE VENCERLA… alzo su rostro, su sonrisa era inmaculada, blanca y resplandeciente, sus dientes crujieron, y su risa exploto en medio de la plaza donde estaba practicando… camino en medio de la gente, más rápido alrededor de los bailarines, corrió entre los puestos, salto de una piedra a otra sobre el rugiente caudal de gente feliz extasiada y sonriente tanto o más que ella.
Surcando las calles se lanzo veloz como un bólido, jamás llegaba tarde, jamás fallaba, este no sería el día, necesitaba lo que un local en particular le brindaba, un público, una zona un tanto apartada de la gran algarabía, si entrabas por el lado soso de la ciudad te entrabas con varios bares sin un solo color en sus paredes y era lamentablemente uno de los que aceptaba a cualquier basura para cantar. —No empiecen el show sin mí, no dejen que el sucio dan toque su tonto acordeón… espérenme!!!— Llamaba al viento esperando que sus palabras mágicamente llegasen con el dueño del bar a donde se dirigía.
Cuando llego su pecho se alzaba y bajaba con pasión… era como su verdadero calentamiento, cuando llego… alzo su pierna, su presentación comenzaba… pateo la puerta duramente… se azoto contra las paredes y el dueño de la cantina sonrió… Al fin… había llegado. -AL FIN!!! Django… negro de mierda bájate del escenario. AHORA!!! A LAVAR LOS PLATOS!!!- Le grito el dueño al pobre hombre que solo deseaba ser un gran cantante, pero había elegido mal su instrumento favorito, era el mejor de su generación en natación, pulmones de acero, nadie sabía, pero si le daban un saxofón seria una de las mejores estrellas de la ciudad. Y probablemente de este lado del blue.
—Otro día será tu día… por ahora… solo baja para darme espacio viejo amigo… — Dijo con una voz melosa, amable y dulce, acercándose rápidamente al escenario, y tendiéndole la mano para hacer bajar al viejo moreno, demostró que era una artista amante de otros artes, el viejo le devolvió una sonrisa… y cuando el artista se perdió en las puertas de la cocina, Maki aún estaba de espaldas al público… su guitarra en la espalda y sin un aviso… alzo la mano… un puño y sonrió mirando de girando la cabeza hacia el público. Un paso… no… era un ritmo, un golpeteo… de un movimiento se giró, su guitarra pareció flotar en el aire y ella la agarro con el giro… Su voz comenzó a alzarse, a impregnar el color y la fuerza con cada nota que salía de lo profundo de su alma… como un hechizo multicolor la gente comenzó a ver por las ventanas y a entrar mientras aplaudía, vociferaba y se sentaba… el dueño comenzó a esbozar una sonrisa de oreja a oreja y entro rápidamente para lanzar a las camareras par atender a los nuevos clientes… Maki danzo, se apodero del escenario y saltando sobre una silla como si la gravedad no pesara sobre ella cayo lentamente sobre su espaldar y antes de caer salto sobre la primera mesa y su canción se hizo poderosa, mas que anda que pudiera haber sobre la faz de la tierra, era su segundo y alzando su guitarra sobre sus hombros lanzo sus notas como un hechizo hecho telas de arañas rebosantes de formas, colores y sentimiento… el amor. El tema principal era amor.
Cuando su canción termino sudaba profusamente, su sonrisa se extendía sobre su rostro… era donde quería estar… dentro del escenario, siempre lo supuso que viviría y moriría sobre uno. Su Alpha y su Omega… Alzo el puño una vez más y grito. —NO SE VAYAN, ESTAREMOS AQUÍ TODA LA NOCHE, UN DESCANSO, CINCO MINUTOS Y VOLVEREMOS!!!!— Grito con energía sobre las voces y aplausos de todos los que se disponían a disfrutar del show. —LA SIGUIENTE SERA UNA CANCION DE PODER… ASEDIO, LA VOZ DE LA COMPAÑÍA DEL VIENTO SOLAR!!! NO SE LA PIERDAN EN CINCO MINUTOS!!!— Adelanto mágicamente, en realidad no tenia una siguiente canción, pero lo suyo era improvisar. Improvisar asquerosamente.
![[Imagen: pixai-1949889323873038350-0.png]](https://i.ibb.co/Rk6MYP1V/pixai-1949889323873038350-0.png)
Llevaba mucho tiempo sola, sin un alma que estuviera interesada en una artista fracasada como ella, una que apenas tenia ánimos de cantar o de tocar, recientemente había muerto su hermana, por… por su culpa, inocente, tonta e imbécil. rondaba siempre los bares, los restaurantes y solía ganar algo de dinero cantando en las calles o simplemente parchando algún espectáculo de algún artista que no lograba llegar por algún motivo… su problema? Su apariencia, sus quemaduras, era horrible. Solía cantar con capucha guantes, mascarilla por ello se hacía llamar The Burning, bajo las luces del escenario parecían tatuajes tribales sus quemaduras y con ello ganaba lo suficiente par pagarse un par de días… estaba… harta. Pero no tenía otra. Las calles después de apenas caer el sol sobre el horizonte provocaba un efecto curioso… hormigas danzantes cantantes y risueñas se lanzaban a las calles para llenarlas de calor, color y sazón.
Se levanto, se sacudió la ropa, se calzo la guitarra a la espalda y se miro las manos… el dolor le inundo, apretó los dientes, torció los labios sobre ellos con una intensa amargura, quiso llorar se abrazó con sus negras uñas, quería rasgarse la piel, gritar y explotar, agacho la cabeza y de pronto… abrió su corazón. No. NADA PUEDE VENCERLA… alzo su rostro, su sonrisa era inmaculada, blanca y resplandeciente, sus dientes crujieron, y su risa exploto en medio de la plaza donde estaba practicando… camino en medio de la gente, más rápido alrededor de los bailarines, corrió entre los puestos, salto de una piedra a otra sobre el rugiente caudal de gente feliz extasiada y sonriente tanto o más que ella.
Surcando las calles se lanzo veloz como un bólido, jamás llegaba tarde, jamás fallaba, este no sería el día, necesitaba lo que un local en particular le brindaba, un público, una zona un tanto apartada de la gran algarabía, si entrabas por el lado soso de la ciudad te entrabas con varios bares sin un solo color en sus paredes y era lamentablemente uno de los que aceptaba a cualquier basura para cantar. —No empiecen el show sin mí, no dejen que el sucio dan toque su tonto acordeón… espérenme!!!— Llamaba al viento esperando que sus palabras mágicamente llegasen con el dueño del bar a donde se dirigía.
Cuando llego su pecho se alzaba y bajaba con pasión… era como su verdadero calentamiento, cuando llego… alzo su pierna, su presentación comenzaba… pateo la puerta duramente… se azoto contra las paredes y el dueño de la cantina sonrió… Al fin… había llegado. -AL FIN!!! Django… negro de mierda bájate del escenario. AHORA!!! A LAVAR LOS PLATOS!!!- Le grito el dueño al pobre hombre que solo deseaba ser un gran cantante, pero había elegido mal su instrumento favorito, era el mejor de su generación en natación, pulmones de acero, nadie sabía, pero si le daban un saxofón seria una de las mejores estrellas de la ciudad. Y probablemente de este lado del blue.
—Otro día será tu día… por ahora… solo baja para darme espacio viejo amigo… — Dijo con una voz melosa, amable y dulce, acercándose rápidamente al escenario, y tendiéndole la mano para hacer bajar al viejo moreno, demostró que era una artista amante de otros artes, el viejo le devolvió una sonrisa… y cuando el artista se perdió en las puertas de la cocina, Maki aún estaba de espaldas al público… su guitarra en la espalda y sin un aviso… alzo la mano… un puño y sonrió mirando de girando la cabeza hacia el público. Un paso… no… era un ritmo, un golpeteo… de un movimiento se giró, su guitarra pareció flotar en el aire y ella la agarro con el giro… Su voz comenzó a alzarse, a impregnar el color y la fuerza con cada nota que salía de lo profundo de su alma… como un hechizo multicolor la gente comenzó a ver por las ventanas y a entrar mientras aplaudía, vociferaba y se sentaba… el dueño comenzó a esbozar una sonrisa de oreja a oreja y entro rápidamente para lanzar a las camareras par atender a los nuevos clientes… Maki danzo, se apodero del escenario y saltando sobre una silla como si la gravedad no pesara sobre ella cayo lentamente sobre su espaldar y antes de caer salto sobre la primera mesa y su canción se hizo poderosa, mas que anda que pudiera haber sobre la faz de la tierra, era su segundo y alzando su guitarra sobre sus hombros lanzo sus notas como un hechizo hecho telas de arañas rebosantes de formas, colores y sentimiento… el amor. El tema principal era amor.
Cuando su canción termino sudaba profusamente, su sonrisa se extendía sobre su rostro… era donde quería estar… dentro del escenario, siempre lo supuso que viviría y moriría sobre uno. Su Alpha y su Omega… Alzo el puño una vez más y grito. —NO SE VAYAN, ESTAREMOS AQUÍ TODA LA NOCHE, UN DESCANSO, CINCO MINUTOS Y VOLVEREMOS!!!!— Grito con energía sobre las voces y aplausos de todos los que se disponían a disfrutar del show. —LA SIGUIENTE SERA UNA CANCION DE PODER… ASEDIO, LA VOZ DE LA COMPAÑÍA DEL VIENTO SOLAR!!! NO SE LA PIERDAN EN CINCO MINUTOS!!!— Adelanto mágicamente, en realidad no tenia una siguiente canción, pero lo suyo era improvisar. Improvisar asquerosamente.

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