Una leve carcajada salió de mi garganta en cuanto el tontatta mencionó su edad, pero rápidamente traté de cortarla encogiendo los labios y abriendo los ojos. Era bastante mono para tener esa edad, es cierto que por sus aspecto no era un niño, pero en mi cabeza lo veía como un muñequito y me parecía muy adorable. Además verle beber del vaso de chupito como si fuese uno normal, era demasiado quería adoptarlo como mascota, podía cuidar tanto de él como de Travis.
Estaba absorto en mi pensamientos cuando la dulce voz de Goltz me trajo de vuelta a la realidad, ésta alabó mi canción haciendo que un leve rubor apareciera en mis mejillas. Tras esto y contestarme que no cantaba volvió a dirigirse hacia otro lado no sin antes tocarme levemente el hombro y explicarme la función de la piedra que todo el mundo buscaba. No sabía lo que era “Las Terre”. Pero como supuse todo este tiempo, debía estar relacionado con el echo de la calidad de las perlas del Río. Me quedé absorto, embobado mira do como se alejaba y cuando ya estaba lo suficiente lejos de mi, me giré hacia el camarero detrás de la barra con una sonrisa, dando un empujón a mi guitarra para que esta volviera a estar colgada a mi espalda, apoyé mi mano derecha sobre la barra. -¿Has visto? Me ha tocado el hombro, y ha alabado mi canción, en tu cara cabronazo. -Le saqué ambos dedos medios mientras hacía un bailecito de victoria como si solo por eso ya hubiese ganado la apuesta que había hecho al principio con él.
Tras ello volví a girarme hacia donde Big Bosco jugueteaba con las esperanzas del ladrón como un depredador apunto de lanzarse hacia su presa. Es cierto que el Gyojin imponía muchísimo, su gran tamaño y aspecto rocoso daba la sensación que podía aguantar hasta disparos de cañón, y sus puñetazos reventar hasta paredes. Tanto a él como a las guardianas no quería tenerlos como enemigos… -¿Creéis que lo va a matar? -Pregunté al barman y al pequeñín. Ellos trabajaban aquí y es probable que conocieran más al grandullón que yo. Siendo sinceros me importaba una mierda que muriese, ese capullo me había robado a mi en un principio así que se lo merecía.
Traté de convencerme que aquello estaba bien mientras me acomodaba colocando amos codos sobre la barra de espaldas a esta. -¿Por cierto tienes frutos secos? Porque esto parece que está a punto de ponerse interesante. -Goltz llegó junto a su jefe, por lo que me preció observar, para corroborar la autenticidad de la gema. Me hubiese gustado sacar algún rédito de todo esto pero unas veces se gana y otras se pierde. Trataba de convencerme a mi mismo para no sentirme tan mal por haber dejado que me robaran como un tonto. Al tío se le veía acojonado, y con razón. Tras la orden de soltarlo, ambas guardianas lo dejaron caer al suelo y tras ello se abrió el toque de queda, la gente ya podía pirarse. Por mi parte iba a quedarme un poco más, pues un poco de espectáculo y gore nunca venían mal para alegrar a uno el día. -¡ACABA CON ÉL BIG BOSCO, REVIÉNTALE LA GETA DE UN PUÑETAZO! -Vitoreé desde la otra punta del bar animándole.
Justo al acabar de decir aquello pude escuchar como un grupo enorme de clientes me señalaban y parecían dirigirse hacia mí bastante cabreados. Estaba confundido, ya habían recuperado la piedrecita, ¿Qué querían ahora? Saqué la palanca y fui directo a encararles pues iban a hacer que me perdiera el show. El primer puñetazo vino sin previo aviso, sin darme tiempo siquiera a poder decir una mierda. Lo que sí pude hacer fue desviarlo con mi arma y acto seguido descender está en vertical para romperle la clavícula.
Los gritos de dolor fueron el pistoletazo de salida para que el resto de personas se lanzaran a por mí sin orden o compasión alguna. -Si queréis sangre… La vais a tener… -Pude murmurar en voz baja antes de comenzar a perpetuar otra masacre.
Me costaba más librar con estos que con New piano, la refriega estaba muchos puños más reñida, pero por lo tanto era más divertida, con un simple barrido horizontal podía partir cinco cráneos en un solo movimiento, alguno de los cuerpos salió despedido por encima de la barra. Según iban cayendo uno tras otro mi ego iba subiendo, e iba provocando más al resto. Algún golpe al cuello, costillas y otros en las partes nobles mientras me iba moviendo de lado a lado, cubriendo cada flanco cada obertura hasta que finalmente todos y cada uno de ellos estaban tendidos en el suelo.
Respiré profundamente, apartándome unos mechones de pelo de la cara, esta cubierta en sudor y mi respiración acelerada, podía sentir mi corazón ardiendo, latiendo en un ritmo furioso, otro bar en el que perpetuaba otra masacre. Agarré uno de los cadáveres de la cabeza y comencé a restregarlo contra mi entrepierna -Come verga so capullo. -Tras esto lo dejé caer, no sin antes robarle un anillo de plata que tenía en la mano, colocándomelo yo mismo. Pues este no iba a necesitarlo.
-Habéis visto que ha sido en defensa propia… -Dije casi riéndome, mientras mi palanca aún tenía sangre, vísceras y pelo incrustadas en ella. Me estaba dirigiendo a Big Bosco y las guardianas. -¿Sabéis que coño ha sido eso? ¿Por qué coño me ha atacado toda esta gente si ya no tengo la puta piedrita de los cojones? -Mi tono oscilaba entre la comedia y la ira, como si todo esto me cabreara pero a la vez me divirtiera. De golpe mi mirada se centró en uno de los protagonistas anteriores. -Tú, ¿esto es cosa tuya panceta frita? -Pregunté hacia el mink que me golpeó anteriormente, señalándole con mi arma tal vez retando a aquel individuo a que me atacara si tenía algún problema conmigo.
Estaba absorto en mi pensamientos cuando la dulce voz de Goltz me trajo de vuelta a la realidad, ésta alabó mi canción haciendo que un leve rubor apareciera en mis mejillas. Tras esto y contestarme que no cantaba volvió a dirigirse hacia otro lado no sin antes tocarme levemente el hombro y explicarme la función de la piedra que todo el mundo buscaba. No sabía lo que era “Las Terre”. Pero como supuse todo este tiempo, debía estar relacionado con el echo de la calidad de las perlas del Río. Me quedé absorto, embobado mira do como se alejaba y cuando ya estaba lo suficiente lejos de mi, me giré hacia el camarero detrás de la barra con una sonrisa, dando un empujón a mi guitarra para que esta volviera a estar colgada a mi espalda, apoyé mi mano derecha sobre la barra. -¿Has visto? Me ha tocado el hombro, y ha alabado mi canción, en tu cara cabronazo. -Le saqué ambos dedos medios mientras hacía un bailecito de victoria como si solo por eso ya hubiese ganado la apuesta que había hecho al principio con él.
Tras ello volví a girarme hacia donde Big Bosco jugueteaba con las esperanzas del ladrón como un depredador apunto de lanzarse hacia su presa. Es cierto que el Gyojin imponía muchísimo, su gran tamaño y aspecto rocoso daba la sensación que podía aguantar hasta disparos de cañón, y sus puñetazos reventar hasta paredes. Tanto a él como a las guardianas no quería tenerlos como enemigos… -¿Creéis que lo va a matar? -Pregunté al barman y al pequeñín. Ellos trabajaban aquí y es probable que conocieran más al grandullón que yo. Siendo sinceros me importaba una mierda que muriese, ese capullo me había robado a mi en un principio así que se lo merecía.
Traté de convencerme que aquello estaba bien mientras me acomodaba colocando amos codos sobre la barra de espaldas a esta. -¿Por cierto tienes frutos secos? Porque esto parece que está a punto de ponerse interesante. -Goltz llegó junto a su jefe, por lo que me preció observar, para corroborar la autenticidad de la gema. Me hubiese gustado sacar algún rédito de todo esto pero unas veces se gana y otras se pierde. Trataba de convencerme a mi mismo para no sentirme tan mal por haber dejado que me robaran como un tonto. Al tío se le veía acojonado, y con razón. Tras la orden de soltarlo, ambas guardianas lo dejaron caer al suelo y tras ello se abrió el toque de queda, la gente ya podía pirarse. Por mi parte iba a quedarme un poco más, pues un poco de espectáculo y gore nunca venían mal para alegrar a uno el día. -¡ACABA CON ÉL BIG BOSCO, REVIÉNTALE LA GETA DE UN PUÑETAZO! -Vitoreé desde la otra punta del bar animándole.
Justo al acabar de decir aquello pude escuchar como un grupo enorme de clientes me señalaban y parecían dirigirse hacia mí bastante cabreados. Estaba confundido, ya habían recuperado la piedrecita, ¿Qué querían ahora? Saqué la palanca y fui directo a encararles pues iban a hacer que me perdiera el show. El primer puñetazo vino sin previo aviso, sin darme tiempo siquiera a poder decir una mierda. Lo que sí pude hacer fue desviarlo con mi arma y acto seguido descender está en vertical para romperle la clavícula.
Los gritos de dolor fueron el pistoletazo de salida para que el resto de personas se lanzaran a por mí sin orden o compasión alguna. -Si queréis sangre… La vais a tener… -Pude murmurar en voz baja antes de comenzar a perpetuar otra masacre.
Rolita que suena en la cabeza de Iggy mientras mata peña
Me costaba más librar con estos que con New piano, la refriega estaba muchos puños más reñida, pero por lo tanto era más divertida, con un simple barrido horizontal podía partir cinco cráneos en un solo movimiento, alguno de los cuerpos salió despedido por encima de la barra. Según iban cayendo uno tras otro mi ego iba subiendo, e iba provocando más al resto. Algún golpe al cuello, costillas y otros en las partes nobles mientras me iba moviendo de lado a lado, cubriendo cada flanco cada obertura hasta que finalmente todos y cada uno de ellos estaban tendidos en el suelo.
Respiré profundamente, apartándome unos mechones de pelo de la cara, esta cubierta en sudor y mi respiración acelerada, podía sentir mi corazón ardiendo, latiendo en un ritmo furioso, otro bar en el que perpetuaba otra masacre. Agarré uno de los cadáveres de la cabeza y comencé a restregarlo contra mi entrepierna -Come verga so capullo. -Tras esto lo dejé caer, no sin antes robarle un anillo de plata que tenía en la mano, colocándomelo yo mismo. Pues este no iba a necesitarlo.
-Habéis visto que ha sido en defensa propia… -Dije casi riéndome, mientras mi palanca aún tenía sangre, vísceras y pelo incrustadas en ella. Me estaba dirigiendo a Big Bosco y las guardianas. -¿Sabéis que coño ha sido eso? ¿Por qué coño me ha atacado toda esta gente si ya no tengo la puta piedrita de los cojones? -Mi tono oscilaba entre la comedia y la ira, como si todo esto me cabreara pero a la vez me divirtiera. De golpe mi mirada se centró en uno de los protagonistas anteriores. -Tú, ¿esto es cosa tuya panceta frita? -Pregunté hacia el mink que me golpeó anteriormente, señalándole con mi arma tal vez retando a aquel individuo a que me atacara si tenía algún problema conmigo.
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