[Av T4 - Pr Rel] Casino Pegaso (Drum)
#13
El espectáculo de malabares que Sigurd ejecuta transforma la tensión del momento en teatro puro. Los cinco cubiletes vuelan entre sus manos con precisión que contradice su reputación de bruto violento, creando patrones circulares que hipnotizan a los espectadores mientras los dados dentro tintinean como pequeñas campanas anunciando destino inminente. Cada cubilete aterriza en la mesa boca abajo con sonido satisfactorio que resuena como tambor marcando tiempo, hasta que los cinco están alineados en fila horizontal perfecta dividiendo el espacio verde entre el gigante y el dueño del casino. Maximilian Pegasus observa la demostración con sonrisa que ha crecido genuinamente impresionada, sus dedos saliendo de los bolsillos para aplaudir brevemente antes de acercarse a su lado de la mesa – “Impresionante coordinación para alguien de tu tamaño” – comenta mientras hace gesto hacia un mesero cercano que inmediatamente trae cinco cubiletes adicionales con sus respectivos pares de dados – “pero el corazón de las cartas favorece solo a uno en cada jugada”.
 
Con movimientos que carecen completamente del teatro que Sigurd acaba de ofrecer, Pegasus coloca sus cinco cubiletes en línea paralela a los del gigante, agita cada uno brevemente, y los deposita boca abajo con la confianza de quien se cree ganador desde antes de iniciar la partida – “Destapemos simultáneamente” – dice con voz melodiosa – “y veamos qué historia nos cuentan los dados esta noche.” – Ambos hombres colocan sus manos sobre los cubiletes, la multitud conteniendo la respiración mientras el momento se estira como prostituta profesional sobre la cama.
 

 
Mientras el duelo entre Sigurd y Pegasus captura la atención de la mayoría del salón, Ubbe ha navegado hacia la barra con sus propios propósitos en mente, su risa inicial ante el espectáculo de su hermano transformándose en necesidad práctica de reabastecer su suministro de cola, en este caso zero, pues ya tiene una colota esperándole en la mesa con Ravenna. El piano ha enmudecido con la partida de Pegasus hacia el duelo, las fichas siguen volando ocasionalmente por el aire cuando algún apostador reacciona dramáticamente a victorias o derrotas, y el crupier de la mesa de ruleta donde todo comenzó suda visiblemente mientras limpia el desastre creado por la explosión inicial de Sigurd. La barra es un hervidero de voces superpuestas, copas chocando en brindis, gritos ocasionales de victoria mezclándose con suspiros de derrota, todo orquestado por el barman cuyas manos nunca dejan de moverse preparando la siguiente bebida. Es aquí donde Ubbe nota al hombre que contrasta brutalmente con la energía frenética circundante. Está plegado sobre sí mismo en uno de los taburetes como flor marchita, su postura transmitiendo derrota tan completa que parece haber perdido no solo dinero sino también voluntad de continuar existiendo. El vaso vacío frente a él ha sido observado durante tanto tiempo que probablemente podría dibujar cada imperfección del cristal de memoria. Ubbe se apoya en la barra con impacto que hace temblar varios vasos cercanos, capturando inmediatamente la atención del barman a quien muestra sus dos vasos vacíos antes de girarse hacia el hombre derrotado con sonrisa enorme que promete interacción social inevitable. Ante el llamado de Ubbe, el hombre levanta la vista lentamente como si el simple acto de mover la cabeza requiriera esfuerzo hercúleo – “Lo he perdido todo” – responde con voz que es poco más que susurro rasposo – “casa, ahorros, la joya que era herencia de mi abuela, todo en esas malditas mesas.”
 
La risa de Ubbe resuena por toda la barra haciendo que varios otros apostadores giren brevemente antes de retornar a sus propias tragedias y triunfos, tras lo cual saca mil berries de su bolsillo con casualidad de quien está extrayendo pequeño cambio en lugar de suma que podría alimentar familia durante semana, dejándolos frente al hombre sin pensarlo dos veces como quien deja propina generosa. El hombre mira los billetes y con dedos temblorosos de quien no puede creer verdad aquel acto de desinteresada amabilidad los toma con gusto. Las lágrimas que comienzan a formarse en sus ojos podrían ser gratitud o simplemente el colapso emocional final de alguien que ha alcanzado fondo y descubre que extraños siguen mostrando más bondad que el destino – “Eres... eres demasiado generoso” – logra articular mientras limpia sus ojos con dorso de mano que muestra manchas de tinta y suciedad acumulada – “especialmente considerando dónde estamos. Este lugar...” – hace pausa mirando alrededor como si temiera ser escuchado, tras lo cual se acerca a Ubbe y le susurra – “este lugar no premia la generosidad, solo la devora.” – se inclina hacia Ubbe bajando la voz hasta nivel conspiratorio que apenas es audible sobre el ruido ambiente – “¿Ves esas cortinas rojas? ¿Las habitaciones VIP?” – sus ojos se mueven nerviosamente hacia las alcobas privadas distribuidas alrededor del perímetro – “No es solo dinero lo que se apuesta allí dentro. He escuchado cosas... rumores. Libertad, servidumbre, cosas que ninguna persona cuerda debería poner sobre una mesa de juego. No hay limite en esa zona maldita.” – Toma uno de los billetes que Ubbe le ha dado y lo gira entre sus dedos como si fuera talismán protector – “Hace dos horas vi a tres hombres entrar a una de esas habitaciones” – señala discretamente hacia una de las cortinas que ocasionalmente se mueve sugiriendo actividad interna – “pero ahora, escuché a un mesero comentando algo sobre 'correas' que necesitaban llevar allí.” – su mirada retorna a Ubbe con intensidad que corta a través de su intoxicación.
 
Antes de que Ubbe pueda responder, el barman regresa con dos ColaZero bien frías. El hombre derrotado levanta su vaso vacío en brindis silencioso hacia el gigante, gratitud y advertencia mezclándose en su expresión mientras Ubbe recoge sus bebidas y le palmea el hombro con suavidad que aun así mueve al hombre dos centímetros en su taburete. Durante su regreso a la mesa de la ruleta puede observar como un mesero joven se desliza discretamente hacia una de las habitaciones VIP llevando bandeja cubierta por tela que oculta su contenido, pero el brillo metálico que ocasionalmente destella cuando la luz lo alcanza sugiere que definitivamente no son aperitivos ni bebidas lo que transporta. Casi simultáneamente, desde otra habitación emerge una camarera cuyo cabello despeinado y mejillas sonrojadas podrían interpretarse como resultado de trabajo físico intenso. Ravena permanece donde la dejó, cuatro metros de semioni perfectamente tallados bajo las luces rojas y doradas del casino, su vestido ajustándose a su figura de manera que hace que varios apostadores masculinos cercanos olviden momentáneamente sus apuestas para simplemente observar. Cuando Ubbe se aproxima y le extiende su ColaZero, ella lo acepta con sonrisa que ha crecido desde su interacción inicial, claramente impresionada por la forma en que este gigante trata el dinero como recurso infinito que existe para ser compartido generosamente – “Vi lo que hiciste" – dice mientras toma un sorbo de su bebida – “la mayoría de los hombres con tu cantidad de dinero lo guardarían celosamente. Tú lo regalas a extraños rotos como si fuera confeti.” – su sonrisa se ensancha a la vez que se vuelve a pegar al cuerpo de Ubbe cual calcomanía a una libreta, sus enormes pechos pegados a la espalda del buccaneer, para susurrarle al oído – “Es... refrescante. Estúpido quizás, pero refrescante.” – le dice a la vez que le muerde el lóbulo izquierdo traviesamente.
 
Al fondo del salón, el duelo entre Sigurd y Pegasus está iniciando. Se aproxima a la mesa de ruleta con Ravena a su lado, su presencia combinada haciendo que varios apostadores se aparten instintivamente creando espacio para dos figuras que claramente requieren más territorio personal que humanos de tamaño estándar. Ubbe alza la voz lo suficiente para que los apostadores cercanos puedan escucharlo, apostando la apuesta máxima al negro. Deposita las fichas sobre el área negra del tapete haciendo que Ravena sacuda la cabeza con sonrisa que sugiere que está simultáneamente impresionada y cachonda por la forma de ser del gigante. La crupiére acepta la apuesta con asentimiento profesional, esperando unos segundos para ver si otros apostadores quieren añadir sus propias selecciones antes de hacer el gesto ceremonial que indica que no se aceptarán más apuestas – “No más apuestas” – declara con voz que corta limpiamente a través del murmullo, su mano liberando la pequeña bola de marfil que comienza su viaje alrededor del perímetro de la rueda giratoria. La bola salta y baila como cosa viva, sus movimientos imposibles de predecir mientras la rueda gradualmente desacelera bajo ella, hasta que finalmente, inevitablemente, cae en uno de los bolsillos numerados con sonido definitivo que sella fortunas. Treinta y cuatro. Rojo – “Rojo treinta y cuatro” – anuncia la crupiére con voz neutral que no contiene ni satisfacción ni lástima, mientras sus manos comienzan el proceso de recolectar todas las fichas apostadas al negro, incluyendo los cinco mil berries de Ubbe que desaparecen hacia las arcas del casino. Diez mil berries perdidos en cuestión de minutos entre la mesa de dados anterior y esta ruleta, sumas que harían llorar a trabajadores ordinarios pero que para Ubbe parecen ser poco más que costo de entretenimiento. Ravena lo observa con expresión que ha evolucionado desde impresionada hasta algo más complejo: fascinación mezclada con curiosidad. Su sonrisa se vuelve algo más cálida, más genuina – “Empiezo a entender por qué tu amigo allá” – señala con barbilla hacia donde Sigurd está concluyendo su interacción con Pegasus – “tiene la confianza de desafiar al dueño del casino. Ustedes dos no operan con las mismas reglas que el resto de nosotros, ¿verdad?” – la noche en el Casino Pegaso continúa su curso caótico, fortunas cambiando de manos con cada giro de rueda y lanzamiento de dados, mientras que en las habitaciones VIP ocultas detrás de cortinas rojas, apuestas de naturaleza completamente diferente están siendo resueltas con consecuencias que ningún visitante del salón principal puede anticipar completamente.
 

 
El primer cubilete de Sigurd revela un total de seis, dos dados mostrando tres puntos cada uno en configuración que es sólida pero no espectacular. Pegasus levanta su propio cubilete revelando siete, una combinación de cuatro y tres que le da victoria por el margen más estrecho posible. La sonrisa del dueño del casino es educada y tranquila, sin triunfalismo excesivo mientras asiente reconociendo el resultado – “Un comienzo prometedor” – dice con voz condescendiente – “para mí, por supuesto. Pero dejare que me sorprendas, no creo que puedas ganarme ni un solo turno. Continuemos." – El segundo cubilete de Sigurd revela siete, un total respetable que hace que algunos espectadores murmuren apreciativamente. Cuando Pegasus levanta el suyo revelando solo cuatro, la expresión en su rostro cambia sutilmente hacia algo que podría ser sorpresa ligera mezclada con un dejo de irritación – “Bien jugado” – dice simplemente, sin elaborar, mientras hace gesto para que continúen hacia la tercera ronda. Sigurd obtiene seis nuevamente, una repetición de su primer resultado pero ahora en contexto diferente. Pegasus levanta su cubilete mostrando solo tres, su puntaje más bajo hasta ahora, y esta vez su sonrisa desaparece por completo – “Dos consecutivas" – reconoce mientras la gente que observa lo ocurrido no puede creer que Pegasus este perdiendo, aunque la apuesta original haya sido ganada desde el primer turno, su reputación en juego – “quizás ese corazón de las cartas del que hablas tiene algo de sustancia después de todo.” – La tensión alcanza nuevo pico cuando Sigurd revela ocho, su mejor resultado hasta ahora, los dados mostrando combinación que hace que varios apostadores intercambien dinero en apuestas secundarias sobre el resultado final. Pegasus levanta su cubilete con movimiento más dramático que los anteriores, como si él también sintiera el peso del momento, revelando un ocho. Idéntico. Un empate que hace que el salón entero exhale simultáneamente. El dueño del casino se queda mirando los dados durante varios segundos, su expresión transformándose en algo más complejo, intriga mezclada con coraje – “Esto es mejor que una Caricatura” – murmura – “¿Quién será el protagonista de esta Caricatura?”
 
El último cubilete de Sigurd es levantado con confianza que ha ido creciendo con cada victoria, pero cuando los dados revelan solo dos, el total más bajo posible con dos dados estándar, la expresión del gigante se congela como estatua de hielo. Pegasus levanta el suyo revelando once, casi el máximo posible, y la victoria de la casa está sellada con dramatismo que ningún guionista podría haber orquestado mejor. La sonrisa de Maximilian es controlada pero satisfecha mientras inclina la cabeza hacia Sigurd con respeto que parece genuino, detrás de aquella mascara de preocupación que se había estado formando instantes atrás en el rostro del dueño del casino – “Has llegado más lejos de lo que el noventa por ciento de quienes aceptan este desafío logran” – dice con voz que lleva consuelo sin condescendencia – “dos victorias y un empate contra la casa no es vergüenza, es demostración de habilidad considerable. Sin embargo” – hace pausa a su magnanimidad – “Has fallado en la primera, recuperaste terreno admirablemente, pero el destino final sigue siendo el mismo.” – extiende una mano hacia Sigurd en gesto que es mitad felicitación mitad despedida – “Las mesas públicas permanecen abiertas para ti con sus límites establecidos, por supuesto. Pero las puertas de las salas VIP” – su sonrisa se vuelve algo más afilada – “permanecen cerradas hasta que demuestres que puedes completar el desafío como fue diseñado.”
 

 
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[Av T4 - Pr Rel] Casino Pegaso (Drum) - por Fuguwu - 07-11-2025, 11:46 PM
RE: [Av T4 - Pr Rel] Casino Pegaso (Drum) - por Ubbe - 12-11-2025, 01:05 PM
RE: [Av T4 - Pr Rel] Casino Pegaso (Drum) - por Ubbe - 15-11-2025, 09:39 PM
RE: [Av T4 - Pr Rel] Casino Pegaso (Drum) - por Ubbe - 20-11-2025, 11:33 PM
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RE: [Av T4 - Pr Rel] Casino Pegaso (Drum) - por Ubbe - 07-12-2025, 10:40 PM
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RE: [Av T4 - Pr Rel] Casino Pegaso (Drum) - por PX-2 - 29-12-2025, 04:14 PM

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