[Presente Relativo - T1] - The Karate Kid
#6
[personajeinvalido=2506]

Lo que una vez impregnaba el ambiente con cálidos rayos solares y joviales trinos de aves autóctonas; ahora se tiñe de sombras, opacidad y el más anormal y obstruido silencio. La mirada chocolate divaga entre la estrechez del bambú, la mullida tierra húmeda, la esfera rosa creada por el chicle de su acompañante y la manera en la que su respiración se pausa durante fracciones de incómodos segundos antes de recordar que es una función inconsciente de su sistema.

Durante el trayecto, Runin no ha hecho más que imaginar escenarios recurrentes. Sus dedos se aprietan entre sí, intentando sostener algo que no existe entre ellos. Es como si estuviera escondida en medio del bosque, a la espera de una presa atrayente que empieza a transformarse en un cazador al cual temer. Si no fuese así, el primer animal o el primer humano, ya habrían hecho aparición. ¿No? Lo que emerge ante el escrutinio de sus orbes no es más que el dojo al que se han estado dirigiendo.

El bosque mental desaparece, el recuerdo de la familiaridad se diluye, la sensación de apretar algo y contener el aliento se hace añicos. El sol logra colarse de nueva cuenta, recordándola que las malas sensaciones son solo eso, lo demás está en mano de la realidad. ¿Los hechos actuales? Evidente destrucción. No la apreciativa procedente del paso del tiempo, sino aquella premeditada que instiga hacia la búsqueda de la verdad.

Asiente al escuchar las palabras de su compañero. Los pasos se detienen abruptamente ante la intervención del metal y la llegada de la bestia. ¿Aquél es la presa que en su mente se convierte en cazador? El escrutinio dura poco, lo suficiente como para esclarecer una expresión de aversión en la fémina. La mirada del anciano hombre evidencia desquicio, las vestimentas revelan vivencias y acciones pasadas. ¿Tierra? ¿Sangre? Runin se centra en la postura.

La demencia instiga a la deshonestidad, el desatino y el descuido. Algunas cosas concuerdan pero ¿Su postura? Pulcra, experimentada, amenazante. ¿No son armas que originalmente no van demasiado de la mano? La fémina arquea una de sus cejas cuando las palabras escapan de los labios del hombre, bueno, al menos puede hablar, aunque sus gestos hostiles dicen otra cosa.

“Algunos… más rápido que otros”

Runin frunce su expresión de nueva cuenta. ¿Un padre se ha doblegado ante la debilidad de su propio ser? ¿El anciano le habrá roto los huesos como amenaza o el frenesí le ha llevado a arrebatar una vida? ¿Hasta qué punto el dinero puede trastornar a aquellos que lo necesitan? ¿Ella podría terminar trastornada si un día ve en los berries la posibilidad de encontrar su objetivo en la vida? Cuestiones, desagrado, opciones. Está a nada de dar un paso hacia el frente cuando Ryota interviene y ella se detiene abruptamente.

¡Bien!

¡Es momento de entrar en acción!

No por el hombre que posiblemente ha sido acallado en el interior de aquel dojo, sino por un niño secuestrado y utilizado para el beneficio de un hombre que ha perdido los estribos y… Qué grandísimo hijo de puta.

El rostro de Runin se gira en dirección al castaño antes de voltear rápidamente la mirada hacia el anciano. ¡¿Piensa vender también al niño por algo de dinero?! ¿Por peleas clandestinas? La sangre hierve, la molestia se vuelve notoria y las manos buscan desesperadamente el arco aunque no alcanza a tomarlo.

“Oiga bro, que le parece si deja ir a ese niño y a su padre, tengo un amigo que mide como tres metros, tiene alas y es más fuerte que un foking oso de la montaña.”


El aire vuelve a los pulmones de la fémina. Las propuestas escapan de los labios de su compañero, la elocuencia se convierte en honestidad y en vender a Heras. Runin expande una sonrisa ladeada porque sabe que el moreno alto puede defenderse a sí mismo. ¿Estaría de acuerdo en seguir a Ryota en ello? Probablemente no, pero quizá si la llegue a escuchar.

—Mi amigo tiene razón. —Menciona con cierta calma premeditada, la sonrisa se vuelve amable. Los labios se relamen con apremia, demostrando características propias de la fémina. Asiente con convicción, con sinceridad, convencida de tetras que están a punto de desbordarse de esos labios que extrañan el sabor del buen vino, de embaucar hombres, de burlarse internamente de ellos. ¿Por fuera? Ni un solo gesto se atreverá a escapar para estropear sus planes. 

Ansía observar las necesitadas miradas de los hombres, esperanzados por obtener atención, dulces palabras, deseos y objetivos obtenidos en vajilla de plata. Nada más que vanas ilusiones. —Conocemos a alguien que es absurdamente fuerte, es capaz de contener a un oso de más de cuatro metros de altura por sí mismo. Lo hubiera vencido rápidamente, pero mi amigo aquí presente terminó por darle el golpe de gracia. —Apunta con educación hacia Ryota. 

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—¿No has escuchado las últimas noticias de la isla, cariño?

Una expresión de genuina curiosidad aparece en el rostro de la fémina. ¿Un hombre tan a fin con su locura sería capaz de acudir a un festival? Irreal. Un hombre con ese aspecto, esa mirada, ese temple agresivo, no, ha estado algo aislado aunque ni siquiera el bambú es tan denso como para que las palabras y la curiosidad de un niño de 12 años no hicieran mella en ellos.

—Sobre el festival que hubo. Nosotros nos encargamos del desastre. ¿No te parece eso más interesante que un diamante en bruto? Somos verdaderas armas, no prototipos. —La mirada parece penetrar en el hombre. Runin eleva el mentón, en un gesto tan altivo como encantador. La sonrisa ahora es más pícara.

—Además, si te ven llegar con un niño podrían pensar lo peor de tí. ¿Lo puedes imaginar, cariño? Todos esos rivales que se burlarán por hacer competir a un mocoso antes que verte a ti o a alguien mayor en acción. ¿No suena mejor verte llegar con los salvadores del festival? ¿Agarrado del brazo con alguna belleza?

Las palabras parecen atragantarse, la expresión se vuelve más pensativa, suave, casi lastimera. Palabras tintinean entre sus carnosos labios. ¿Debería decirlo o no? ¿Aventurarse a una negativa? El nerviosismo se mezcla con la coquetería, podría intentarlo.

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—Aunque… No sé si me permitirías ser esa belleza para ti… ¿o si?

OFF ROL
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[Presente Relativo - T1] - The Karate Kid - por Ubbe - 07-11-2025, 03:16 PM
RE: [Presente Relativo - T1] - The Karate Kid - por Runin D. Kitay - 26-11-2025, 01:25 AM

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