26-11-2025, 03:06 AM
Al sentir su cálida mano no pude evitar apretarla, mirándola con una leve y sincera sonrisa, sus palabras lograban que abajara mis defensas: Esa aura de despreocupación que por algunos momentos podría hacerme sentir como si todo lo malo llegara a olvidarse. Incluso cuando había dicho algo tan raro como eso. —¿De qué hablas? No me debes nada, al menos nada que recuerde, si estás molesta porque me fui solo dilo… ¿Realmente esperabas que me quedara? No ¿verdad? — Necesitaba una confirmación, solo había sido cosa de una noche, eso era claro. Ese “tengo pésima memoria para algunas cosas” ¿podía ser que no quería hablar del tema? Digo, no es como que lo hubiera olvidado ¿verdad? Ese tipo de cosas no se olvidan.
Le seguí el ritmo con cierta dulzura que preferiría esconder con la esperanza que esa “pésima memoria” olvidara los sentimientos que le expresaba, hasta que mencionó esa… maldita palabra. Marina. Mientras la pista iba un poco más lenta, aproveché a guiarla en un nuevo giro mientras la sonrisa de mi rostro se borraba levemente y finalmente la tomé por la cintura y la incliné hacia atrás con un movimiento controlado, sin soltarla en ningún momento. — Al menos… recobraste la voluntad y el sentido, Maki D. Zenin ¿me entiendes? — No me presentaría, odiaba repetir las cosas, la volví a atraer a mí, para bajar mi mano a su brazo, acariciando suavemente sus cicatrices, mirándolas. — ¿Castigo? Castigo es une herida abierta, una enfermedad mortal… Las cicatrices son recordatorios, una identificación de quien eres, de que estás aquí y sobreviviste para nunca volver…¿me entiendes? ¿Por qué crees que no hay una sola cicatriz en todo mi ser— Y reí, mi rostro iluminándose en una sonrisa menos sincera, ¿ligeramente distante?
La guié sin soltarla hasta una banca, sentándola en esta y soltando su mano poco a poco. — La botella debe estar al tiempo ahora, que asco. Te traeré algo refrescante. — Un pretexto, estaba apunto de revelar demasiado, dejarla ver muchas cosas de mí, necesitaba dispersarme por unos segundos antes que caiga en… en su trampa, aunque no podía evitar pensar si era realmente una trampa o solo buscaba excusas para cerrarme una vez más.
Al pasar unos minutos regresé con dos botellas de cerveza, frías y baratas, pero era alcohol.
Le seguí el ritmo con cierta dulzura que preferiría esconder con la esperanza que esa “pésima memoria” olvidara los sentimientos que le expresaba, hasta que mencionó esa… maldita palabra. Marina. Mientras la pista iba un poco más lenta, aproveché a guiarla en un nuevo giro mientras la sonrisa de mi rostro se borraba levemente y finalmente la tomé por la cintura y la incliné hacia atrás con un movimiento controlado, sin soltarla en ningún momento. — Al menos… recobraste la voluntad y el sentido, Maki D. Zenin ¿me entiendes? — No me presentaría, odiaba repetir las cosas, la volví a atraer a mí, para bajar mi mano a su brazo, acariciando suavemente sus cicatrices, mirándolas. — ¿Castigo? Castigo es une herida abierta, una enfermedad mortal… Las cicatrices son recordatorios, una identificación de quien eres, de que estás aquí y sobreviviste para nunca volver…¿me entiendes? ¿Por qué crees que no hay una sola cicatriz en todo mi ser— Y reí, mi rostro iluminándose en una sonrisa menos sincera, ¿ligeramente distante?
La guié sin soltarla hasta una banca, sentándola en esta y soltando su mano poco a poco. — La botella debe estar al tiempo ahora, que asco. Te traeré algo refrescante. — Un pretexto, estaba apunto de revelar demasiado, dejarla ver muchas cosas de mí, necesitaba dispersarme por unos segundos antes que caiga en… en su trampa, aunque no podía evitar pensar si era realmente una trampa o solo buscaba excusas para cerrarme una vez más.
Al pasar unos minutos regresé con dos botellas de cerveza, frías y baratas, pero era alcohol.

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