26-11-2025, 04:04 AM
(Última modificación: 09-12-2025, 06:28 PM por Sigurd Haakon.
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19 de Invierno del año 16
El repiqueteo de las gotas de agua de un grifo mal ajustado marcan los segundos eternos de una condena injusta. La celda está prácticamente vacía. A la derecha, unos listones de madera que intentan ser una cama sin mucho éxito, con una sábana sucia por encima. A la izquierda, un lavabo que da pena verlo, con oxidación, olor a alcantarilla y un agujero en el suelo donde se supone que uno puede hacer sus necesidades. No hay nada más. Ni un libro, ni unas mancuernas para hacer ejercicio... Nada. Lo único que ilumina la estancia es la luz de vela que se filtra por los barrotes de metal, pues en esa mazmorra no llega la luz del Sol. No hay ruido, pues nadie más comparte su situación. El único sonido que escucha es el del celador para entregar el desayuno cada mañana. Estas condiciones inhumanas vuelven loco a cualquiera. Pero Marlin... Tensui Marlin no es un cualquiera. Este poderoso gyojin ya se las ha visto en su vida en situaciones peores. Se ha acostumbrado a las cadenas y entiende que no solo hay que fortalecer el músculo, sino la mente. Esta situación es un entrenamiento de fortaleza mental más para él, un recordatorio de que tan cruel e injusto puede ser el mundo. Su mente analítica ya ha trazado mil planes de fuga, pero espera el momento. Y la paciencia es una virtud.
Es tarde. Sabes que han pasado horas desde la última visita, donde te han traído un plato de gachas apestosas y un vaso de agua estancada. No esperas a nadie hasta mañana, pero eso tienen las sorpresas, que no las ves venir. Se escucha el sonido de la cerradura de la mazmorra abriéndose y el chirrido agudo de las bisagras de la pesada puerta mientras se retuercen. -Pienso entrar solo, así que retírate.- ordena una voz rítmica aunque imperativa. -Señor... Sabe que esto está mal...- recibe una réplica temerosa. Conoces esta última voz, pues te despierta cada mañana de malas maneras. Lo último en escucharse es un disparo, que viene precedido de un silencio. Tan solo una broma es capaz de cortar la tensión. -Ale, así no me vuelves a rechistar.-
Los pasos se sienten pesados mientras se acercan a tu celda. Los miedos se mezclan con tus sentidos analíticos y empiezan a jugarte malas pasadas. ¿Quién puede ser?¿Qué clase de tipo es capaz de colarse y matar a un guardia sin pestañear? ¿Pero a quién llamarías señor? Un sinfín de preguntas vuelan por tu mente mientras el eco de las pisadas es cada vez más fuerte. Y cuando quieres dar con una respuesta, ya es demasiado tarde, la tienes en frente.
Un hombre, un humano para ser preciso. Los colores de su ropa lo delatan, ese azul y blanco tan característicos con el escudito de la gaviota. Es un Marine. Su capa y hombreras delatan su alto rango, no estás frente a un soldado raso. En apariencia un hombre de color, con una nariz enorme y una sonrisa de oreja a oreja. Lleva unas rastas negras muy trabajadas como seña de identidad. Aunque lo que más destaca es su vista. Unas gafas negras ocultan de forma pésima unos ojos completamente blancos, sin pupilas. Es como si algo le hubiera quemado las retinas en algún momento de su vida. No tardas en deducir que es ciego, sin embargo, se frena exactamente en la puerta de tu celda. Es corpulento. No tanto como tú, pero se le nota un cuerpo preparado para la lucha. Carga con un pequeño saco, dos pistolas en el cinto y... Spien a la espalda. -Bom dia, pequeño rape.- te saluda con burla mientras deja caer el saco, que al chocar contra el suelo, suena metálico. -Veo que estás un poco "entendiado".- su tono de voz parece guardar cierto ritmo al hablar. Uno autóctono de la zona.
Marine singular
Te observa. Espera tu respuesta tanto verbal como física. Sabe que tiene la sartén por el mango, pero le resulta interesante comprobar que haces o dices. Pasados unos segundos, recupera el ritmo de la conversación. -Look at my, Tensui Marlin...- sabe tu nombre. -He estudiado tu caso y es una "vergonha". Si algo he aprendido en este time, es que la justicia no siempre se aplica de forma correcta.- empieza a remover en un bolsillo de su traje hasta sacar una llave de metal chiquitita. -Te vengo a proponer "um acordo"- sonríe.
Cuando valora tus acciones, decide continuar. -Okay, quieras o no, aquí te digo lo que pasa, check It out.- inicia la negociación con un gesto ridículo, apuntando con los dedos como si acabara de lanzar unas rimas. -You don't know who I am. Pero yo sí que te conozco bien. Y tenemos algo en común, "queremos justiça".- se quita las gafas, mostrando la ya evidente discapacidad que tiene. Sin ellas, incluso se pueden ver cicatrices de quemaduras alrededor de sus párpados. -Maybe cada uno tiene sus métodos, pero "justiça" a fin de cuentas.- entonces, tras esta sentencia, la conversación se vuelve seria de golpe. Toda la broma desaparece del rostro y te mira fijamente, con esos ojos blancos que atraviesan tu alma. En un acto de confesión, te lo suelta todo. -Hay un "homem" en mitad de la selva Anozama. Está fugado y el estado no me permite ir allí y lanzar un ataque masivo por los posibles daños al medio ambiente. And you ask me: ¿Y a mí que me importa? And I answer you: Este tipo trafica directamente con el mercado negro a menores y esclavos llegados de todas las partes del mundo.- a pesar de la crudeza de sus palabras, le es imposible eliminar el ritmo en cada frase, aún así sabe que ahí ha tocado fibra sensible contigo. -Sé de tu historial, y si por alguien has de empezar a tirar del hilo de la venganza, es con este "desavergonhado sem moral".- se pausa unos segundos. La sonrisa vuelve a su rostro, pero esta vez con determinación y desafío, aunque amistoso. -Dime, Tensui...- se atreve a volver a mencionarte como si te conociera de toda la vida. -¿Te atreves a ser la ley donde la justicia convencional no llega?- te cuestiona.
Sí, en efecto, un marine te está pidiendo que cometas un delito y a liberarte en el proceso. Algunos pensarán que es un loco. Otros un héroe en silencio en una organización ineficiente. Cada uno tiene su punto de vista. Ahora la decisión es tuya. Puedes negarte a sus propuestas. Puedes negociar. Puedes acceder y cumplir con el trato, pues te interesa vengar a tus difuntos y atacar a aquellos que siguen causando el dolor que tanto te ha marcado. O puedes engañar al marine y fugarte tan rápido como puedas sin cumplir tu parte del trato. ¿Pactarás con el diablo para derrotar a un enemigo común o te las vas a ingeniar para salir beneficiado de está?
Datos de interés

![[Imagen: D1Y5TZB.jpeg]](https://i.imgur.com/D1Y5TZB.jpeg)