23-10-2023, 03:04 PM
Era la tercera noche consecutiva que no conseguía pegar ojo. Aunque cada vez tuviera más y más interiorizada las muertes de sus amigos, y empezara a reír, el alma en pena y atormentada de Garnet no le dejaba descansar adecuadamente. Miró hacia el pie de la cama y ahí estaba, el laúd que le había conseguido Tobías, todavía tenía que acostumbrarse al instrumento de doce cuerdas, pero, ¿qué clase de músico sería si no supiera tocarlo? Pensó en levantarse y practicar un poco, pero tampoco quería despertar y molestar a sus amigos y a su compi, Kuraku, así que simplemente salió de su camarote (en el cuál descansaban también Tobías y Gronn) y salió a que le diera el aire.
Fue a la cubierta, concretamente al lado estribor del barco, y se limitó a apoyarse en la barandilla y contemplar el mar nocturno. El ritmo de las olas chochando contra el casco del barco y sentir la brisa marina era algo que Garnet jamás pensó que le tranquilizaría, era como si una dulce y serena voz le dijera "todo va a salir bien, estás en casa". Cerró los ojos durante unos segundos para sentir mejor aquella calma y levantó la cabeza. Cuando volvió a abrir sus párpados, se encontró la luna allí, en lo más alto de la cúpula celestial. Por alguna extraña razón, mirar hacia la luna le recordaba a Nekah, el músico a veces se sentía estúpido de pensar en esas cursilerías. En cierto momento de la noche, al pelirrojo le pareció ver un destello en movimiento alrededor del barco que se desvaneció en un santiamén. Al ver a Kuraku aterrizar en la cubierta supuso que se había tratado de una especie de paseo aéreo del lunarian. Intentó no posar su mirada demasiado tiempo en él, de hecho, en todo el viaje había evitado hacer contacto visual con él lo máximo posible. No porque le cayera mal ni en gracia, simplemente no podía, un simple vistazo a esas enormes alas desencadenaba una reacción traumática en lo más profundo de su cerebro. En algún momento, Garnet le debía una explicación a Kuraku, y cuando se percató que el lunarian se había acercado hacia él, preguntando si él tampoco podía dormir, supo que ese era el momento. Garnet giró su cabeza y fijó su mirada en el mar, mientras su largo cabello rojizo danzaba al compás del viento.- Que va, tronco... Llevo un par de noches sin pegar ojo, ¿sabes? A este paso me voy a volver majara puajaja... - Si es que no lo estaba ya- ...Así que ni te ralles tronco, no me has despertado ni nada... Que hay de ti, ¿huh? -. Preguntó a su compañero sobre el motivo de su desvelo. Seguramente la razón sería la misma, que narices. Todos en ese barco estaban dolidos a su manera, y por ende, cada uno sobrellevaba la situación como podía. A lo mejor, hablar con Kuraku esa noche aliviaba el dolor de su corazón.
Fue a la cubierta, concretamente al lado estribor del barco, y se limitó a apoyarse en la barandilla y contemplar el mar nocturno. El ritmo de las olas chochando contra el casco del barco y sentir la brisa marina era algo que Garnet jamás pensó que le tranquilizaría, era como si una dulce y serena voz le dijera "todo va a salir bien, estás en casa". Cerró los ojos durante unos segundos para sentir mejor aquella calma y levantó la cabeza. Cuando volvió a abrir sus párpados, se encontró la luna allí, en lo más alto de la cúpula celestial. Por alguna extraña razón, mirar hacia la luna le recordaba a Nekah, el músico a veces se sentía estúpido de pensar en esas cursilerías. En cierto momento de la noche, al pelirrojo le pareció ver un destello en movimiento alrededor del barco que se desvaneció en un santiamén. Al ver a Kuraku aterrizar en la cubierta supuso que se había tratado de una especie de paseo aéreo del lunarian. Intentó no posar su mirada demasiado tiempo en él, de hecho, en todo el viaje había evitado hacer contacto visual con él lo máximo posible. No porque le cayera mal ni en gracia, simplemente no podía, un simple vistazo a esas enormes alas desencadenaba una reacción traumática en lo más profundo de su cerebro. En algún momento, Garnet le debía una explicación a Kuraku, y cuando se percató que el lunarian se había acercado hacia él, preguntando si él tampoco podía dormir, supo que ese era el momento. Garnet giró su cabeza y fijó su mirada en el mar, mientras su largo cabello rojizo danzaba al compás del viento.- Que va, tronco... Llevo un par de noches sin pegar ojo, ¿sabes? A este paso me voy a volver majara puajaja... - Si es que no lo estaba ya- ...Así que ni te ralles tronco, no me has despertado ni nada... Que hay de ti, ¿huh? -. Preguntó a su compañero sobre el motivo de su desvelo. Seguramente la razón sería la misma, que narices. Todos en ese barco estaban dolidos a su manera, y por ende, cada uno sobrellevaba la situación como podía. A lo mejor, hablar con Kuraku esa noche aliviaba el dolor de su corazón.
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
