26-11-2025, 04:30 AM
El sabor metálico en la boca me excitaba, su hirviente tacto y el movimiento de su pelvis era justo lo que quería provocar; Me deseaba y yo a él, por lo que debía expresárselo antes de derrumbarme y comenzar a rogar. Quería quedarme sin aire, necesitarlo aún más: Continué con el beso con intensidad, desesperadamente ante la falta de oxígeno para finalmente separarme, soltando su mano para limpiar los labios ajenos, mirándolo a los ojos entre algunos gemidos que provocaban que mis piernas flaquearan, se abrieran un poco más sintiendo su miembro contra el mío en leves roces, no quería que se detuviera pronto.
Continué pasando mi pulgar por sus labios de forma casi obsesiva. — Jin…—Suspiré su nombre entre el deseo y reciente curiosidad, quería conocerlo aún más, que continuara llevándome al límite. Sentía que me volvía loco, y mi otra mano, que se encontraba cerca de su intimidad, masajeó ligeramente su miembro, desde esta posición era muy difícil y probablemente tendría un calambre en el hombro si la mantenía por mucho tiempo, por suerte no planeaba quedarme mucho tiempo de esta forma. Apreté ligeramente el glande, mi mano se sentía ligeramente temblorosa y solo podía esperar que no lo notara. — Alguien… tan fuerte… con influencias… ¿No te da miedo… traer a un desconocido como yo…? ¿Acostarte con él…? — Era difícil hablar entre gemidos, entre el placer, pero esperaba hacer sentido en mis palabras. —… ¿Cómo sabes que no te mataré? Podría ser… ¿me… entiendes…?— Debía admitir que era una manera inusual de excitarme aún más, sacando conclusiones apresuradas sobre Jin con lo poco que había visto, pero el hombre debajo sacaba lo peor de mi y quería hacer lo mismo: Sacar lo peor de él.
Me hundí en su cuello, llevando ambas manos a su cintura, sintiendo los costados de torso mientras gemía agudamente sobre su cuello. — Jin… Jin… Jin…— Podría escucharse entrecortadamente por encima de su piel, entre vibraciones y húmedos besos, comenzando a bajar por el surco entre sus pectorales dejando un camino de húmedos y algunas lamidas. Al estar fuera de su tacto aproveché a quitar por completo mi incomoda ropa restante, finalmente desnudo frente a él y entonces continué bajando por su cuerpo, hasta llegar a su cadera, mirándolo directamente a los ojos. — Te tengo… Tenemos toda la noche así que disfruta. — Me lamí los labios antes de comenzar a dejar húmedos besos sobre la base de su miembro, subiendo un de mis manos para quitar por completo su ropa interior y sostener su intimidad, estimulando la punta. Ahora tenía toda mi atención.
Continué pasando mi pulgar por sus labios de forma casi obsesiva. — Jin…—Suspiré su nombre entre el deseo y reciente curiosidad, quería conocerlo aún más, que continuara llevándome al límite. Sentía que me volvía loco, y mi otra mano, que se encontraba cerca de su intimidad, masajeó ligeramente su miembro, desde esta posición era muy difícil y probablemente tendría un calambre en el hombro si la mantenía por mucho tiempo, por suerte no planeaba quedarme mucho tiempo de esta forma. Apreté ligeramente el glande, mi mano se sentía ligeramente temblorosa y solo podía esperar que no lo notara. — Alguien… tan fuerte… con influencias… ¿No te da miedo… traer a un desconocido como yo…? ¿Acostarte con él…? — Era difícil hablar entre gemidos, entre el placer, pero esperaba hacer sentido en mis palabras. —… ¿Cómo sabes que no te mataré? Podría ser… ¿me… entiendes…?— Debía admitir que era una manera inusual de excitarme aún más, sacando conclusiones apresuradas sobre Jin con lo poco que había visto, pero el hombre debajo sacaba lo peor de mi y quería hacer lo mismo: Sacar lo peor de él.
Me hundí en su cuello, llevando ambas manos a su cintura, sintiendo los costados de torso mientras gemía agudamente sobre su cuello. — Jin… Jin… Jin…— Podría escucharse entrecortadamente por encima de su piel, entre vibraciones y húmedos besos, comenzando a bajar por el surco entre sus pectorales dejando un camino de húmedos y algunas lamidas. Al estar fuera de su tacto aproveché a quitar por completo mi incomoda ropa restante, finalmente desnudo frente a él y entonces continué bajando por su cuerpo, hasta llegar a su cadera, mirándolo directamente a los ojos. — Te tengo… Tenemos toda la noche así que disfruta. — Me lamí los labios antes de comenzar a dejar húmedos besos sobre la base de su miembro, subiendo un de mis manos para quitar por completo su ropa interior y sostener su intimidad, estimulando la punta. Ahora tenía toda mi atención.

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