27-11-2025, 02:17 AM
Giré la cabeza confundido, mi vista seguía puesta en el cerdo. ¿No tenían que ver con ellos? ¿Samba Anchor crew? Suspiré guardando de nuevo la palanca, tomando una bocanada de aire aliviado. A mi alrededor todo se había calmado, Bosco había soltado el cuerpo ya sin vida del ladrón y se dirigía hacia mi, no parecía cabreado pero tampoco contento. Me limité a sacar pecho y mirar arriba. Mi mirada se cruzó con la suya, tal vez quería partirme la cara pero traté de no parecer impresionado. Acababa de matar como a unos ochenta tíos delante suya, eso tenía que ser carta de presentación suficiente para tenerme en cuenta y saber que era peligroso.
La calada del puro hizo que soltara una gran cañitas de humo. Abaniqué mi cara pues mira que me había metido drogas en mi vida pero el olor del tabaco no me gustaba, tosí un poco pero tratando de aguantar la compostura. El bar estaba completamente en silencio, bueno, la música del den den mushi se mezclaba con el sonido de los cuerpos siendo arrastrados por la madera. Fue entonces cuando el enorme pescado comenzó a alabar mi actuación. No pude evitar fardar un poco, sonriendo y colocándome bien las solapas de mi peculiar chaleco rojo. -Vamos señor Bosco, no digas esas cosas que me voy a sonrojar. -Me moví grácilmente dando una vuelta sobre mi mismo hasta colocarme al lado de la enorme masa de carne que era aquel tipo.
-Me hice con el corazón porque se veía bonito y pensaba que tendría bastante valor si lo vendía por separado. Solo soy un humilde viajero que trata de ganarse la vida como puede. -Dije sonriendo agarrándole por la cintura mientras observaba el rastro de cadáveres que había dejado tras de mí. Reí al ve que no me había controlado ni un pelo. Por lo que era normal que dijera aquello de lo de sed de sangre… Pero se equivocaba. -Estoy halagado que pienses que valgo para estos negocios enserio. -Me separé de golpe y me llevé las manos al pecho dramatizando todo lo posible. -Pero yo no mato por gusto, yo soy un tío muy chill… ¡PERO CUANDO ME TOCAN LOS COJONES O TRATAN DE TIMARME SE MERECEN SER APORREADOS HASTA MORIR! -Solté cabreado pisando la cara de uno de los cadáveres con mis botas de plataforma repetidas veces hasta casi hacerla una tortilla.
No tardé en calmarme y respirar hondo. -Y estoy encantado con tu oferta de trabajo pero yo no trabajo más que para mi mismo. -Dije finalmente, el Gyojin ya se había movido a su cómodo sillón quedando tan solo unas pocas personas parte de mi en el Berryelder, por lo que ya era momento de retirarse. Me dirigí al cerdo primero pero en lugar de darle un puñetazo o mostrarme agresivo decidí extenderle la mano en señal de paz, no habíamos empezado con buen pie y de hecho se me notaba molesto al ofrecerle este gesto.
-Siento mucho todo lo que he liado, espero que la próxima vez nuestro trato no sea tan hostil. -En cuanto me tomó la mano tiré de mi hacia él dándole un caluroso abrazo, pero no sin antes robar rápidamente la cartera que sobresalía del bolsillo derecho de su pantalón. Tras ello le di unas palmaditas en el pecho cy me dirigí a la salida, no sin antes on la otra mano y que no viera como me la guardaba en mi propio bolsillo.
Con esto finalmente hecho, me dirigí con paso ligero hacia la salida, hice una reverencia a las guardianas y cricé la puerta con entusiasmo. Al fin libre, al fin veía el espesor de la selva y el amanecer ante mis ojos. Silbé fuertemente y el graznar de mi ave resonó entre la maleza. Travis voló de una rama de un árbol cercano a mi hombro como un cohete echaba de menos a mi mascota y tenía ganas de contarle todo lo que había pasado allí dentro, y de cómo había perdido el corazón.
Ya de camino de nuevo a la civilización, lo suficientemente alejado del local, me digné a sacar la cartera, pues el cerdo iba a ser quien pagara la comida y las copas del día de hoy, y eso le iba a comentar al águila. Pero al retirarla, un papel arrugado, de pequeño tamaño cayó al suelo. Me detuve, no me sonaba que tuviese nada en los bolsillos más que la gema cuando estaba allí. Me agaché y lo extendí para leer las palabras “Gracias por el corazón”. Al hacerlo, me quedé pálido un segundo hilando todas las piezas, las cuales había ignorado completamente allí dentro como un imbécil. Comencé a reírme a carcajadas, al punto que me empezó a doler el estómago. -Chica lista… -Pude pronunciar entre risas, me sequé las lágrimas y miré a mi pájaro con cara de incredulidad. Recordé el momento en el que le dije que si tuviera ella el corazón que haría. Lo que no me esperaba era que fuera como diez pasos por delante de mí.
-Travis nunca te fíes de una mujer… -Dije lanzando la cartera del mink al aire y volviéndola a agarrar, jugando con ella. -Todas son unas mentirosas y hacen mucho daño. Vamos a por una cerveza, creo que me la he ganado. -Pronuncié finalmente, caminando a un ritmo pausado, mi cabeza aún pensando en los profundos ojos de aquella mujer y su firme trasero, deseando que el destino nos juntara de nuevo en algún momento para volverle a ver.
La calada del puro hizo que soltara una gran cañitas de humo. Abaniqué mi cara pues mira que me había metido drogas en mi vida pero el olor del tabaco no me gustaba, tosí un poco pero tratando de aguantar la compostura. El bar estaba completamente en silencio, bueno, la música del den den mushi se mezclaba con el sonido de los cuerpos siendo arrastrados por la madera. Fue entonces cuando el enorme pescado comenzó a alabar mi actuación. No pude evitar fardar un poco, sonriendo y colocándome bien las solapas de mi peculiar chaleco rojo. -Vamos señor Bosco, no digas esas cosas que me voy a sonrojar. -Me moví grácilmente dando una vuelta sobre mi mismo hasta colocarme al lado de la enorme masa de carne que era aquel tipo.
-Me hice con el corazón porque se veía bonito y pensaba que tendría bastante valor si lo vendía por separado. Solo soy un humilde viajero que trata de ganarse la vida como puede. -Dije sonriendo agarrándole por la cintura mientras observaba el rastro de cadáveres que había dejado tras de mí. Reí al ve que no me había controlado ni un pelo. Por lo que era normal que dijera aquello de lo de sed de sangre… Pero se equivocaba. -Estoy halagado que pienses que valgo para estos negocios enserio. -Me separé de golpe y me llevé las manos al pecho dramatizando todo lo posible. -Pero yo no mato por gusto, yo soy un tío muy chill… ¡PERO CUANDO ME TOCAN LOS COJONES O TRATAN DE TIMARME SE MERECEN SER APORREADOS HASTA MORIR! -Solté cabreado pisando la cara de uno de los cadáveres con mis botas de plataforma repetidas veces hasta casi hacerla una tortilla.
No tardé en calmarme y respirar hondo. -Y estoy encantado con tu oferta de trabajo pero yo no trabajo más que para mi mismo. -Dije finalmente, el Gyojin ya se había movido a su cómodo sillón quedando tan solo unas pocas personas parte de mi en el Berryelder, por lo que ya era momento de retirarse. Me dirigí al cerdo primero pero en lugar de darle un puñetazo o mostrarme agresivo decidí extenderle la mano en señal de paz, no habíamos empezado con buen pie y de hecho se me notaba molesto al ofrecerle este gesto.
-Siento mucho todo lo que he liado, espero que la próxima vez nuestro trato no sea tan hostil. -En cuanto me tomó la mano tiré de mi hacia él dándole un caluroso abrazo, pero no sin antes robar rápidamente la cartera que sobresalía del bolsillo derecho de su pantalón. Tras ello le di unas palmaditas en el pecho cy me dirigí a la salida, no sin antes on la otra mano y que no viera como me la guardaba en mi propio bolsillo.
Con esto finalmente hecho, me dirigí con paso ligero hacia la salida, hice una reverencia a las guardianas y cricé la puerta con entusiasmo. Al fin libre, al fin veía el espesor de la selva y el amanecer ante mis ojos. Silbé fuertemente y el graznar de mi ave resonó entre la maleza. Travis voló de una rama de un árbol cercano a mi hombro como un cohete echaba de menos a mi mascota y tenía ganas de contarle todo lo que había pasado allí dentro, y de cómo había perdido el corazón.
Ya de camino de nuevo a la civilización, lo suficientemente alejado del local, me digné a sacar la cartera, pues el cerdo iba a ser quien pagara la comida y las copas del día de hoy, y eso le iba a comentar al águila. Pero al retirarla, un papel arrugado, de pequeño tamaño cayó al suelo. Me detuve, no me sonaba que tuviese nada en los bolsillos más que la gema cuando estaba allí. Me agaché y lo extendí para leer las palabras “Gracias por el corazón”. Al hacerlo, me quedé pálido un segundo hilando todas las piezas, las cuales había ignorado completamente allí dentro como un imbécil. Comencé a reírme a carcajadas, al punto que me empezó a doler el estómago. -Chica lista… -Pude pronunciar entre risas, me sequé las lágrimas y miré a mi pájaro con cara de incredulidad. Recordé el momento en el que le dije que si tuviera ella el corazón que haría. Lo que no me esperaba era que fuera como diez pasos por delante de mí.
-Travis nunca te fíes de una mujer… -Dije lanzando la cartera del mink al aire y volviéndola a agarrar, jugando con ella. -Todas son unas mentirosas y hacen mucho daño. Vamos a por una cerveza, creo que me la he ganado. -Pronuncié finalmente, caminando a un ritmo pausado, mi cabeza aún pensando en los profundos ojos de aquella mujer y su firme trasero, deseando que el destino nos juntara de nuevo en algún momento para volverle a ver.
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