[Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus
#5
La confrontación está a punto de estallar. Frente a la aparición de los enormes Onis reclamando justicia, los hombres trajeados no dudan en recuperar sus armas y enfrentarlos a muerte. El ciclo del odio solo terminará cuando la muerte alcance a uno de los dos bandos. Dharma, sin embargo, ajeno a todo esto, queda rezagado, como un espectador más. A pesar de que su primera intervención lo posicionaba claramente a favor del bando de los humanos adinerados, en este segundo escenario prefiere mantenerse al margen. Tal vez algunos creen que es un cobarde. Pero los más fuertes y sabios saben que es paciente y analítico. Que tan solo lucha en peleas que sabe que va a ganar de antemano. Un estratega.

El choque inicial es demoledor. Varios hombres impactan a la carrera contra la feroz embestida del Oni corpulento. Un hombre sale despedido por los aires hasta alcanzar los techos. Otro, menos afortunado, tropieza y es aplastado por las botas del demonio que no frena en su avance letal. El delgado y pálido salta tan alto como puede y aquellos que alzan su vista para localizarlo, son cegados por el brillo del Sol en su calva. Sin más remedio que taparse la vista, son apaleados con un puñado de golpes a bocajarro en el descenso del luchador, que demuestra ser más experimentado que la gran mayoría de los matones ricos. Los humanos no cesan en su intento y, con determinación y fe ciega, alcanzan a golpear con sus palos la espalda del Oni del pelo largo. Lástima para ellos, no es suficiente para dañar la poderosa piel de esta raza y son cercenados por un solo espadazo de katana del monstruo, que corta hombres como quien extiende mantequilla sobre pan. Su arma queda manchada de sangre fresca mientras las paredes y suelos del callejón se convierten en un lienzo de vísceras y cadáveres amputados. No hay un solo hombre sobreviviente. 
Una mano cae a tus pies. Es una mano que ya conoces. Has visto como esa mano te aplaudía y te invitaba a ser uno más de sus hermanos. Es una mano anciana, con arrugas en las falanges y callos en los molletes. Ahora es un resto inherente de alguien que no volverá a ver un nuevo amanecer. La mano de un hombre cegado por el odio. De aquel que defendió sus ideas hasta el último aliento. De alguien que confió en tí.
Los vencedores te observan, sonrientes. Han disfrutado de vengar la muerte del crío inocente y ahora piensan acabar contigo. -Ahora vas tú, rata cobarde...- dice el más chaparro. -Me voy a asegurar de arrancarte la cabeza personalmente.- culmina el pelado, mientras choca sus puños con fuerza. De la mujer no se sabe nada. De hecho, ha desaparecido. Parece que va a empezar un segundo asalto y esta vez es ineludible... A no ser...
Sin que nadie pueda percatarse, el viento trae un silbido metálico y el olor a perfume de agua bendita. Puede que para los sentidos más agudos alguien sea capaz de percibir algo, pero ninguno de los dos peladores que te amedrentan son capaces de detectar nada. Adelantándose a cualquier movimiento e interrumpiendo tu posible pelea, desciende desde los cielos como un arcángel vengador, una figura singular, nacida de la fantasía de un libro católico. Un soldado alado, armado con una enorme espada tan grande como él, arremete de un golpe en caída contra los demonios. El movimiento es tan devastador, que no solo mata a las criaturas de un golpe y las divide en dos mitades, sino que las paredes y el suelo sufren el mismo destino, una enorme grieta que fisura la roca a metros a la redonda.
Cuando aterriza y se levanta, lo ves bien. Observas que no es mucho más alto que tú, aunque porta una mascara misteriosa que le cubre el rostro y eleva su altura en un capirote imponente. Su túnica dibuja los colores de un inquisidor y siervo del señor, delantando su fé. Aún así, su carácter es contrario al que cabe esperar de un hombre de iglesia. Sin titubear, alza su espada contra tí, salvando una distancia de 10 metros, e inicia una conversación. -Eres el único superviviente, mortal...- notas el peso de sus palabras, aunque sientes el fuego de la determinación en su interior. -¿Porqué todos mis hermanos han caído y tú sigues en pie?- el pesar de la muerte de sus camaradas le dejan brotar una lágrima que se escurre en el pequeño espacio que le permite la visión. -Mas te vale convencerme a mí, El Penitente sin Nombre, o te juro en nombre del "Padre verdadero" que terminarás en el mismo infierno que este par de aberraciones. ¿Me acompañarás a la iglesia como uno de los míos a confesarte o te delatas como un seguidor del demonio?- 
Penitente sin Nombre

La amenaza es real. Y sus capacidades para la lucha han quedado demostradas. Es momento de que juegues tus cartas con cautela y tomes una decisión. ¿Serás capaz de convencer a este tipo para formar parte de la iglesia? ¿O enfrentarás al soldado angelical en un duelo a muerte? Es el momento de que decidas, y está decisión pesará en tu destino.

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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - por Sigurd Haakon - 27-11-2025, 05:28 AM

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