27-11-2025, 06:06 AM
La daga había entrado profundo en el cuerpo del hombre… la mujer apretaba fuerte mientras el cuchillo entraba un par de veces más en sus entrañas… y le torcía con todas sus fuerzas el rostro a un lado mientras el desgraciado luchaba por quitarse a la otra de encima… pero ella era fuerte… tremendamente fuerte… el rostro lleno de ira intentaba salir vivo, pero no. ella no lo permitiría… su pierna apretaba el abdomen del muchacho contra la muralla en el callejón y su rostro entre ira, sadismo y lujuria era aterrador, sus ojos inyectados en sangre y su risa baja y sin sentido… un espectáculo aterrador. Cuando saco la daga del abdomen del hombre, este se deslizo por la pared, aguantando la sangre, el dolor y cayo sentado en el suelo con la vida escapándosele… Maki se agacho sobre el cuerpo muriendo y le susurro en el oído… —Me llevare tu arma… muchas gracias imbécil…— Se levanto y miro lo que le había robado. Una punta de lanza quebrada, reluciente y plateada, brillante, hermosa… la guardo entre sus prendas y pateo dos veces más al bulto. Una en el abdomen y una ultima patada en la cara para finalmente pisarle a la altura de la mandíbula… escupió sobre el y Maki se arrebujo en su chaqueta larga que usaba a modo de capa.
Uno de las doce armas había caído. Lo había buscado por varios días y justo antes de partir a los cabos gemelos. Si que era una suerte. Solo le faltaban 10 reliquias para coleccionar de los asesinos de mierda de su hermana. Era tarde… se detuvo, no le dedico ni una sola ultima vista piadosa al cadáver, era tarde, no lo encontrarían hasta mañana y eso con suerte. Una chispa, dos veces… tres… —MALDICION!— Dijo para si misma agitando su mano con el encendedor medio agotado. Miro a todos lados… tenía el cigarrillo en la boca y miraba a todos lados… dios, necesitaba una calada de esta mierda. Necesitaba drogarse un poco.
Caminó con el en la boca mientras murmuraba un par de maldiciones y se limpiaba algo de sangre de las manos con un pañuelo. Se encamino al primer maldito lugar, el con más olor a orines, donde seguro ignorarían su aroma intenso a sangre y almendras. Con su mano abrió con fuerza la puerta y esta se golpeó contra el dintel… Su vista se posó en cada uno de los desgraciados… su mirada penetrante, acusadora buscaba donde beber algo sin ser molestada. Se calzo la capucha dejándole en penumbras el semblante. Sus quemaduras le hacían lucir horriblemente violenta y realmente lo era.
Era un lugar peculiar, estos los había visto solo en películas de vikingos, se quitó el cigarrillo, se lamio los labios. Tenia una sed tremenda, se apresuro a llegar a una de esas sillas del mismo largo… como se llaman… bancas?... sí, bancas. Se sentó en la mas próxima, e hizo una seña a la camarera. Esta llego pronto y rápidamente la despacho pidiéndole cerveza. Un tarro grande, el más grande que tuviera y… fuego. Necesitaba calmarse un poco después de matar a uno de esos bastardos. La muchacha le negó con la cabeza y le hizo saber que era… una especie de Mansión de crack.
A su lado había un tipo. Era algo raro, sus acciones parecía que escondía algo o por lo menos le sobaba sospechoso a Maki, quizás era un marine o un cazador. Tenía toda la pinta de ser de este último, parecía que estaba solo, bueno da lo mismo, la muchacha le explico rápidamente que era un bar?... no era una casa de opio, excelente… si primera bocanada le hizo surcar el cielo, el gusto amrgo del humo penetrando su garganta la dotaba de un desahogo que ciertamente necesitaba algo como este.
Una bocanada de humo escapo de su boca… como un besoi lanzado al aire, libre rápido, veloz y nmortal… las figuras, el humo, el incesante murmullo de los comensales o fumensales?, le provocaba algo de nerviosismo en que olieran la sangre y el sudor que provocaba… la … muerte… bah… no importaba, el éxtasis, la diversión y el flotar sobre toda la mierda de responsabilidad comenzaba poco a poco a desaparecer a perderse en la inmensa nada, era una cosa que le encantaba solo… faltaba alguien con quien compartir esa locura.
Uno de las doce armas había caído. Lo había buscado por varios días y justo antes de partir a los cabos gemelos. Si que era una suerte. Solo le faltaban 10 reliquias para coleccionar de los asesinos de mierda de su hermana. Era tarde… se detuvo, no le dedico ni una sola ultima vista piadosa al cadáver, era tarde, no lo encontrarían hasta mañana y eso con suerte. Una chispa, dos veces… tres… —MALDICION!— Dijo para si misma agitando su mano con el encendedor medio agotado. Miro a todos lados… tenía el cigarrillo en la boca y miraba a todos lados… dios, necesitaba una calada de esta mierda. Necesitaba drogarse un poco.
Caminó con el en la boca mientras murmuraba un par de maldiciones y se limpiaba algo de sangre de las manos con un pañuelo. Se encamino al primer maldito lugar, el con más olor a orines, donde seguro ignorarían su aroma intenso a sangre y almendras. Con su mano abrió con fuerza la puerta y esta se golpeó contra el dintel… Su vista se posó en cada uno de los desgraciados… su mirada penetrante, acusadora buscaba donde beber algo sin ser molestada. Se calzo la capucha dejándole en penumbras el semblante. Sus quemaduras le hacían lucir horriblemente violenta y realmente lo era.
Era un lugar peculiar, estos los había visto solo en películas de vikingos, se quitó el cigarrillo, se lamio los labios. Tenia una sed tremenda, se apresuro a llegar a una de esas sillas del mismo largo… como se llaman… bancas?... sí, bancas. Se sentó en la mas próxima, e hizo una seña a la camarera. Esta llego pronto y rápidamente la despacho pidiéndole cerveza. Un tarro grande, el más grande que tuviera y… fuego. Necesitaba calmarse un poco después de matar a uno de esos bastardos. La muchacha le negó con la cabeza y le hizo saber que era… una especie de Mansión de crack.
A su lado había un tipo. Era algo raro, sus acciones parecía que escondía algo o por lo menos le sobaba sospechoso a Maki, quizás era un marine o un cazador. Tenía toda la pinta de ser de este último, parecía que estaba solo, bueno da lo mismo, la muchacha le explico rápidamente que era un bar?... no era una casa de opio, excelente… si primera bocanada le hizo surcar el cielo, el gusto amrgo del humo penetrando su garganta la dotaba de un desahogo que ciertamente necesitaba algo como este.
Una bocanada de humo escapo de su boca… como un besoi lanzado al aire, libre rápido, veloz y nmortal… las figuras, el humo, el incesante murmullo de los comensales o fumensales?, le provocaba algo de nerviosismo en que olieran la sangre y el sudor que provocaba… la … muerte… bah… no importaba, el éxtasis, la diversión y el flotar sobre toda la mierda de responsabilidad comenzaba poco a poco a desaparecer a perderse en la inmensa nada, era una cosa que le encantaba solo… faltaba alguien con quien compartir esa locura.

![[Imagen: Maki_NNM.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Maki_NNM.gif)
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