27-11-2025, 10:09 AM
No se si es que a él no le gustan mis bromas o si busca la manera de que yo me desencante y me vaya. Lastimosamente en mi oficio he visto hombres así. Hombres que quieren siempre ser el más de la historia. Yo creo que estas malinterpretando todo Tezca. —No lo hago esperando que me recompenses. Ya veo que tienes todo bajo control. — Mi atención no deja de estar sobre ti. Mi vista café ve tus manos, sigue pendiente que me des señales, aun no te conozco lo suficiente, no podría decir que te muevas con soltura, pero ese día que peleaste contra el tritón no te mováis así.
Parpadeo un par de veces, humedezco mi vista y luego fijo en tu rostro. Si, tienes que ser de arcilla, si fueras de verdad, serías un acumulado de muy buenas familias. —No hay mucho que reportar. Esperaba ver a alguien en el puerto y le entregué unas cosas. Sabes, me di cuenta que el barco zarpó. No es importante, pero por si lo habías notado. — No hay mucho que hablar de mi. No le iba a contar que hoy los granos de arroz estaban igual que ayer.
Cada uno va marcando ciertas líneas. Puede que fueran los límites de la confianza. Me acomodé el cabello para que quede todo bien atado de aquella cola. Algunos mechones que quedaba hacia el frente siempre se escapan. —No es que lo esté pensando demasiado. Solo que me invites la comida luego de que hablamos me parece que no fue lo más adecuado. No importa, jugaré con tus reglas, ordenaré un platillo de salmón. — Recoste uno de mis codos y llevé mi nudillo a mi mentón. Postura del pensador que se conservó sobre él. En ese momento estaba teniendo un trago amargo. No me gustaba mucho y mira que he tragado sustancias espesas y licores conservados en madera.
Se siente un frío no por parte del clima, por parte de la distancia que él quiere marcar conmigo. Preocuparme de esa manera para luego querer minimizarlo todo se sentía cómo una montaña rusa emocional. Dije que jugaría con sus reglas pero, tus reglas apestan. —¿Tu amiga de esa noche era bonita? ¿Más que Maki? Al final no pude preguntarte qué opinabas de ella. Ojalá hubiera podido compartir con ella más días, para conocerla bien. — No iba a dejar que el tema de la conversación se fuera a concentrar en mi, no de esa manera.
Trajeron unos vasos con agua y no dudé en darle un traguito, pero por el tamaño del vaso era como la mitad. Lo coloqué en la mesa y quise desviar mi atención de él. Difícil de lograr, pero cómo puedes ver a alguien con preocupación si esta persona no quiere ser visto de esa manera. Es incómodo pero yo no soy ni su padre, ni su pareja y mentalizar eso es importante. Ya frío creo que pude abrazar mi propio control.
—¿Vienes de lejos Tezca? ¿Que te va pareciendo la isla karate? Puede que la próxima primavera tenga un año aquí. La verdad el otoño es la mejor época. Hay más trabajo, pero puedes enfermarte fácilmente. Bueno, el dinero tiene mucho poder.— Traté de ser ese ruido que él equería. Una conversación trivial en un restaurante. Así el conocía algo de mi.
Parpadeo un par de veces, humedezco mi vista y luego fijo en tu rostro. Si, tienes que ser de arcilla, si fueras de verdad, serías un acumulado de muy buenas familias. —No hay mucho que reportar. Esperaba ver a alguien en el puerto y le entregué unas cosas. Sabes, me di cuenta que el barco zarpó. No es importante, pero por si lo habías notado. — No hay mucho que hablar de mi. No le iba a contar que hoy los granos de arroz estaban igual que ayer.
Cada uno va marcando ciertas líneas. Puede que fueran los límites de la confianza. Me acomodé el cabello para que quede todo bien atado de aquella cola. Algunos mechones que quedaba hacia el frente siempre se escapan. —No es que lo esté pensando demasiado. Solo que me invites la comida luego de que hablamos me parece que no fue lo más adecuado. No importa, jugaré con tus reglas, ordenaré un platillo de salmón. — Recoste uno de mis codos y llevé mi nudillo a mi mentón. Postura del pensador que se conservó sobre él. En ese momento estaba teniendo un trago amargo. No me gustaba mucho y mira que he tragado sustancias espesas y licores conservados en madera.
Se siente un frío no por parte del clima, por parte de la distancia que él quiere marcar conmigo. Preocuparme de esa manera para luego querer minimizarlo todo se sentía cómo una montaña rusa emocional. Dije que jugaría con sus reglas pero, tus reglas apestan. —¿Tu amiga de esa noche era bonita? ¿Más que Maki? Al final no pude preguntarte qué opinabas de ella. Ojalá hubiera podido compartir con ella más días, para conocerla bien. — No iba a dejar que el tema de la conversación se fuera a concentrar en mi, no de esa manera.
Trajeron unos vasos con agua y no dudé en darle un traguito, pero por el tamaño del vaso era como la mitad. Lo coloqué en la mesa y quise desviar mi atención de él. Difícil de lograr, pero cómo puedes ver a alguien con preocupación si esta persona no quiere ser visto de esa manera. Es incómodo pero yo no soy ni su padre, ni su pareja y mentalizar eso es importante. Ya frío creo que pude abrazar mi propio control.
—¿Vienes de lejos Tezca? ¿Que te va pareciendo la isla karate? Puede que la próxima primavera tenga un año aquí. La verdad el otoño es la mejor época. Hay más trabajo, pero puedes enfermarte fácilmente. Bueno, el dinero tiene mucho poder.— Traté de ser ese ruido que él equería. Una conversación trivial en un restaurante. Así el conocía algo de mi.
