23-10-2023, 05:24 PM
La mañana se planteaba curiosa. La noche anterior no había dormido lo suficientemente bien, ya fuera por la bebida, el calor o las pesadillas. Me desperté algo perdido, con el uniforme puesto y arrugado, y con una jaqueca terrible.
Me recompuse como pude, bajando un cubo al agua salada para acto seguido lavarme la cara con esta. Me saque el uniforme para intentar quitarle algo las arrugas, aunque sin mucho éxito, volviéndome a colocar este aún con dobleces notables. Y para acabar me tomé una pastilla para el dolor de cabeza que tenía en el botiquín, junto a las del dolor muscular.
Cuando me quise dar cuenta, todo ya estaba en marcha. Sohem al timón y todos de un lado a otro haciendo sus labores o lo que les diera la gana.
Las palabras del timonel resuenan en mi cabeza como si del descubrimiento del siglo se tratase.
-Tierra a la vista... Por fin...-
La alegría se suma a la actividad, y bajo las órdenes del cazador comenzamos a colaborar para, aparentemente, frenar el barco y desembarcar. Junto a Karl, nos encargamos de recoger las velas, mientras Joe esperaba una señal para lanzar el ancla.
-Vaaaamos...- Daba el primer tirón. -Ooootro más...- Daba un segundo tirón a la soga correspondiente, mientras veía que a Karl apenas se le hacía difícil por su fuerza y tamaño. -Se la ve muy sexy marcando músculo...-
Al acabar, la orden suena y el ancla cae, haciendo la maniobra suficiente para frenar el barco cerca de la isla. Sohem lo había logrado, estábamos en la Gran Line.
Procedía a retirarme a recoger el zurrón y las cosas cuando mi atención fue captada por Sohem. Lo perseguí en segundo plano, alejado de la escena. Este agarraba al tritón y se lo llevaba a uno de los botes. Parecía que hablaba consigo mismo o con el captivo, pero entre la distancia y la máscara, solo podía oír leves voces en la lejanía sin distinguir nada.
Quienes sí parecían protagonistas de la escena eran Joe y Karl, que parecían hablar entre sí mientras Sohem se bajaba del navío.
Yo decidí obviar esto y comencé a reunir a todos los presentes del barco, esclavos y secuestrados.
-Buenas a todos, buenos días. Parece que tenemos tierra a la vista. Reúnanse en cubierta todos, hagan pequeños equipos de personas con sus conocidos y esperen aquí. Todos de 6 personas máximo, 5 mínimo. Ahora, en un momento, encontraremos la manera de desembarcar por grupos a la isla. Todo se hará de forma organizada y segura. Estén tranquilos, están en buenas manos.-
Mi tono fue claro y directo, pero todo lo amable y correcto que la situación me estaba permitiendo ser. Sabiendo que el cazador se estaba llevando al pirata, la prioridad ahora era sacar a toda esta gente de aquí y llamar a los superiores para saber qué hacer con ellos.
El bullicio se empieza a formar en el barco, la gente estaba entre nerviosa y en éxtasis por salir de ahí y volver a sus vidas. Entre la multitud, a lo lejos, veo una cabellera roja ondeando.
-¿Puede ser él?- pienso ilusionado. Antes que cruzar los ríos de gente que pasaban en cubierta organizándose, me acerco a una escalera pegada a uno de los mástiles, para subir a la cofia. Subiendo unos escalones, por encima de las cabezas, lo veo. Sephiroth había despertado. Este se encontraba junto a Joe. Sin tener en cuenta su conversación, conmovido por la emoción, empiezo a llamarle.
-SEPHIROOOOTH, HERMANOOOOO- La felicidad me llena el pecho al saber que estaba de vuelta con nosotros.
Me recompuse como pude, bajando un cubo al agua salada para acto seguido lavarme la cara con esta. Me saque el uniforme para intentar quitarle algo las arrugas, aunque sin mucho éxito, volviéndome a colocar este aún con dobleces notables. Y para acabar me tomé una pastilla para el dolor de cabeza que tenía en el botiquín, junto a las del dolor muscular.
Cuando me quise dar cuenta, todo ya estaba en marcha. Sohem al timón y todos de un lado a otro haciendo sus labores o lo que les diera la gana.
Las palabras del timonel resuenan en mi cabeza como si del descubrimiento del siglo se tratase.
-Tierra a la vista... Por fin...-
La alegría se suma a la actividad, y bajo las órdenes del cazador comenzamos a colaborar para, aparentemente, frenar el barco y desembarcar. Junto a Karl, nos encargamos de recoger las velas, mientras Joe esperaba una señal para lanzar el ancla.
-Vaaaamos...- Daba el primer tirón. -Ooootro más...- Daba un segundo tirón a la soga correspondiente, mientras veía que a Karl apenas se le hacía difícil por su fuerza y tamaño. -Se la ve muy sexy marcando músculo...-
Al acabar, la orden suena y el ancla cae, haciendo la maniobra suficiente para frenar el barco cerca de la isla. Sohem lo había logrado, estábamos en la Gran Line.
Procedía a retirarme a recoger el zurrón y las cosas cuando mi atención fue captada por Sohem. Lo perseguí en segundo plano, alejado de la escena. Este agarraba al tritón y se lo llevaba a uno de los botes. Parecía que hablaba consigo mismo o con el captivo, pero entre la distancia y la máscara, solo podía oír leves voces en la lejanía sin distinguir nada.
Quienes sí parecían protagonistas de la escena eran Joe y Karl, que parecían hablar entre sí mientras Sohem se bajaba del navío.
Yo decidí obviar esto y comencé a reunir a todos los presentes del barco, esclavos y secuestrados.
-Buenas a todos, buenos días. Parece que tenemos tierra a la vista. Reúnanse en cubierta todos, hagan pequeños equipos de personas con sus conocidos y esperen aquí. Todos de 6 personas máximo, 5 mínimo. Ahora, en un momento, encontraremos la manera de desembarcar por grupos a la isla. Todo se hará de forma organizada y segura. Estén tranquilos, están en buenas manos.-
Mi tono fue claro y directo, pero todo lo amable y correcto que la situación me estaba permitiendo ser. Sabiendo que el cazador se estaba llevando al pirata, la prioridad ahora era sacar a toda esta gente de aquí y llamar a los superiores para saber qué hacer con ellos.
El bullicio se empieza a formar en el barco, la gente estaba entre nerviosa y en éxtasis por salir de ahí y volver a sus vidas. Entre la multitud, a lo lejos, veo una cabellera roja ondeando.
-¿Puede ser él?- pienso ilusionado. Antes que cruzar los ríos de gente que pasaban en cubierta organizándose, me acerco a una escalera pegada a uno de los mástiles, para subir a la cofia. Subiendo unos escalones, por encima de las cabezas, lo veo. Sephiroth había despertado. Este se encontraba junto a Joe. Sin tener en cuenta su conversación, conmovido por la emoción, empiezo a llamarle.
-SEPHIROOOOTH, HERMANOOOOO- La felicidad me llena el pecho al saber que estaba de vuelta con nosotros.
