28-11-2025, 02:26 PM
Cuando los sueños se desvanecen, las pesadillas toman forma.
Khong se lanzó hacia el primero de sus oponentes con dudas, de alguna manera sabía que había inflado su historial y que estaba siendo sobrepasado por las últimas misiones que había recibido, pero eso no le imposibilitaba seguir con la inercia que ya había tomado, enaltecer sus mediocres logros para ascender y llegar rápidamente a ser un Zodiacool. Pero las mentiras tienen las patas cortas, y la verdad se mostró ante el en forma de martillos sujetados por un pirata cachondo.
Lo primero fue, ver como paraba su golpe sin, como si su velocidad felina no tuviera nada que ver con el combate, aquel hombre de martillos en mano se había conseguido enfocar los suficiente como para seguirle el ritmo.
La manera en la que cortó el movimiento del mink lo paró en seco, dejándole clavado en el suelo, a la par que un dolor, parecido al que aquel vagabundo le había realizado, le recorrió el cuerpo haciendo que casi perdiera la consciencia.
Pero eso, no fue suficiente, aquel golpe ya le había apabullado demasiado como para seguir con el combate, si hubiera sido capaz hubiera salido corriendo, se hubiera retirado y hubiera fabricado una mentira con la que engrandecerse y justificar su huida, pero aquellos infames piratas tenían unos planes muy distintos.
Otro golpe rompió sus pensamientos, un golpe de manera doble que reventó contra sus huesos, el dolor superó al anterior y se interpuso en su nervios receptores, haciendo que sus oídos pitasen por la tensión arterial.
Confundido intentó moverse, pero sus ojos no fueron capaces de ver lo siguiente que acontecía, el compañero moreno, aprovechó la ocasión para dar fin a la vida del mentiroso marine antes de que pudiera hacer nada para evitarlos.
Con gritos en un idioma que desconoció, Khong sintió como el dolor de los martillos se acompañaba con el dolor de unos puños que se asemejaban a la fuerza de estos. El primero de la consecución lo dejo fuera de combate, haciendo que aquel dolor efímero que sintió en su ser se desvaneciera y después.
Nada.
Un silencio sepulcral se escuchó en la calle, todos los viandantes que miraban desde lejos se quedaron mudos, hasta que sus patéticas cabezas analizaron la situación.
El cuerpo del marine que momentos antes les aseguraba su victoria yacía sin vida frente al de los dos gigantes que intentaba frenar. Los gritos empezaron a sonar y el caos se esparció como el polvo en una casi inhabitada.
Todos allí salieron corriendo, incluso los hombres que quedaban con vida en el bar, que salieron tras los bucaneros con pies prestos y rápidos. La victoria había sido total, acababan de barrer todo un grupo de marines que habían sido enviados para frenarles, los intentos institucionales por cortar su vuelo habían sido inocuos.
Y así fue como la calle se quedo sin vida, en el bar quedaban los hombres muertos de la escaramuza, la división que se lanzó hacia ellos en primar instancia, y el suelo, de aquella calle, el cuerpo sin vida del capitán Khong, que le había valido un suspiro al dúo dinámico que ascendía en el Grand Line.
En otro punto de la isla.
Gatcha.
-¿Sí?-
-¿Señor Viruta? Esto es terrible, la división marine destacada para parar a los piratas ha sido masacrada, Khong ha muerto-
El silencio se transformo en respuesta. Un silencio incómodo. Seguido de una maldición. Después otra vez de otro silencio.
-¿Y ahora qué hacemos? –
-Es una buena pregunta- la respuesta viene con un traqueteo de dedos sobre la mesa, nervioso… Sabe que solo existe una manera de pararles para que no arrasen la isla.
Khong se lanzó hacia el primero de sus oponentes con dudas, de alguna manera sabía que había inflado su historial y que estaba siendo sobrepasado por las últimas misiones que había recibido, pero eso no le imposibilitaba seguir con la inercia que ya había tomado, enaltecer sus mediocres logros para ascender y llegar rápidamente a ser un Zodiacool. Pero las mentiras tienen las patas cortas, y la verdad se mostró ante el en forma de martillos sujetados por un pirata cachondo.
Lo primero fue, ver como paraba su golpe sin, como si su velocidad felina no tuviera nada que ver con el combate, aquel hombre de martillos en mano se había conseguido enfocar los suficiente como para seguirle el ritmo.
La manera en la que cortó el movimiento del mink lo paró en seco, dejándole clavado en el suelo, a la par que un dolor, parecido al que aquel vagabundo le había realizado, le recorrió el cuerpo haciendo que casi perdiera la consciencia.
Pero eso, no fue suficiente, aquel golpe ya le había apabullado demasiado como para seguir con el combate, si hubiera sido capaz hubiera salido corriendo, se hubiera retirado y hubiera fabricado una mentira con la que engrandecerse y justificar su huida, pero aquellos infames piratas tenían unos planes muy distintos.
Otro golpe rompió sus pensamientos, un golpe de manera doble que reventó contra sus huesos, el dolor superó al anterior y se interpuso en su nervios receptores, haciendo que sus oídos pitasen por la tensión arterial.
Confundido intentó moverse, pero sus ojos no fueron capaces de ver lo siguiente que acontecía, el compañero moreno, aprovechó la ocasión para dar fin a la vida del mentiroso marine antes de que pudiera hacer nada para evitarlos.
Con gritos en un idioma que desconoció, Khong sintió como el dolor de los martillos se acompañaba con el dolor de unos puños que se asemejaban a la fuerza de estos. El primero de la consecución lo dejo fuera de combate, haciendo que aquel dolor efímero que sintió en su ser se desvaneciera y después.
Nada.
Un silencio sepulcral se escuchó en la calle, todos los viandantes que miraban desde lejos se quedaron mudos, hasta que sus patéticas cabezas analizaron la situación.
El cuerpo del marine que momentos antes les aseguraba su victoria yacía sin vida frente al de los dos gigantes que intentaba frenar. Los gritos empezaron a sonar y el caos se esparció como el polvo en una casi inhabitada.
Todos allí salieron corriendo, incluso los hombres que quedaban con vida en el bar, que salieron tras los bucaneros con pies prestos y rápidos. La victoria había sido total, acababan de barrer todo un grupo de marines que habían sido enviados para frenarles, los intentos institucionales por cortar su vuelo habían sido inocuos.
Y así fue como la calle se quedo sin vida, en el bar quedaban los hombres muertos de la escaramuza, la división que se lanzó hacia ellos en primar instancia, y el suelo, de aquella calle, el cuerpo sin vida del capitán Khong, que le había valido un suspiro al dúo dinámico que ascendía en el Grand Line.
En otro punto de la isla.
Gatcha.
-¿Sí?-
-¿Señor Viruta? Esto es terrible, la división marine destacada para parar a los piratas ha sido masacrada, Khong ha muerto-
El silencio se transformo en respuesta. Un silencio incómodo. Seguido de una maldición. Después otra vez de otro silencio.
-¿Y ahora qué hacemos? –
-Es una buena pregunta- la respuesta viene con un traqueteo de dedos sobre la mesa, nervioso… Sabe que solo existe una manera de pararles para que no arrasen la isla.
INFORMACIÓN DE LA AVENTURA
bélico
![[Imagen: 51pnN8x.png]](https://imgur.com/51pnN8x.png)
