R U Mine? [Pasado/Asherah]
#6
Su toque me cayó encima como un recuerdo que no pedí permiso para revivir: firme bajo el mentón, cálido en la nuca, insolente en la comisura de los labios. Ahí estaba —ese descaro suave que solo él sabía manejar— poniéndome entre sus manos como si el tiempo no hubiera pasado ni un minuto.

Lo dejé hacer.
No porque lo necesitara… sino porque me gustó. La electricidad que antes sentía en el ambiente ahora se palpaba en la superficie de las sensaciones de mi piel, encrispándola.

— Ay, Lü… — solté en un susurro que tembló apenas, más por memoria que por pudor.

Sus preguntas me atravesaron una tras otra, sin anestesia: ¿marido?, ¿feliz?, ¿amor ajeno?
Por un latido me quedé quieta, no sorprendida… sino con esa picardía lenta que aparece cuando una sabe algo que el otro todavía no procesó.

Me reí bajito, con esa risa mía que nace del pecho y se escurre hacia la garganta.

— Hhh-heh-hhh ¿Marido? — repetí, casi saboreando la palabra como si fuera una fruta demasiado madura — ¿A mí me ves casada? Dale, Lü… ni que no me conocieras. Yo no pertenezco a nadie.

Mi mano subió sola, suave, y le tomó la muñeca que seguía en mi nuca; no para apartarla… sino para ajustarla un poquito más. Un gesto chico, íntimo, casi descarado.

— No hay otro. No hubo otro. Y si lo hubiera, no estaríamos así — murmuré, dejando que una exhalación rozara su mentón — porque yo no hago estas cosas a medias.

Mis alas se plegaron detrás, acompasando la respiración como si el cuerpo supiera algo antes que la mente. La piel me latía con un calor sutil, ese calor que una reconoce cuando una puerta vieja está por abrirse otra vez.

Él dijo que me veía bien.
Que era la primera vez que me veía ajustada.
Que siempre había visto mi belleza.

Me mordí el labio, ahora sí sin disimulo, y una chispa juguetona me encendió los ojos.

— Ah, pero mirá vos… así que sí me mirabas. — La frase quiso salir como un un cantito ligero, burlón, íntimo — Y yo que pensé que te hacías el estoico por deporte.

Mi mano libre se deslizó por su pecho, lenta, como tanteando un territorio que ya había sido mío en otra vida. No apuré nada: apenas lo rozaba, apenas lo marcaba… pero dejaba claro que aceptaba cada centímetro de cercanía que él proponía.

Su mano en mi cintura me agarró bien desprevenida.
No por el gesto —que me gustó más de lo que admití en ese primer segundo— sino porque la piel ahí estaba completamente expuesta. No había tela que amortiguara nada: solo mi calor y el de él chocando directo, piel contra palma.

Y ahí se me escapó un pensamiento tonto, rápido, pero tan mío que me dio risa interna: “Menos mal que no viajo con bolsos grandes…” Porque si no fuera por esos dos bolsitos sujetos firmes a mis muslos y la riñonera que cruzaba mis caderas como un cinturón disfrazado, Lü habría chocado con medio equipaje antes de tocarme así. Pero los tenía bien acomodados, con la parte del bolso escondida hacia la espalda entre alas y tela.
No estorbaban.
No interrumpían nada.
Y por cómo me apretó, menos mal.

Mi respiración se encendió justo donde su brazo me marcaba, y la piel me vibró como si reconociera un mapa viejo. No me aparté. No podía. Sería como negar que ese contacto me acomodaba algo que no sabía que tenía desordenado.

Su confesión —pirata por decisión, no por huida de mí— cayó como una piedra en el agua. No dolió. No ahora. Solo hizo ondas.

— No te culpo — susurré, apañada por la cercanía — Si me hubieran prometido el mar a los veinte, capaz yo también salía corriendo. Pero… — y lo miré con esa sinceridad que le guardaba en un rincón privado — …que te gustara y te callaras todo… eso sí que fue una picardía tuya, eh. Es todo un tema.

El aire entre nosotros se apretó cuando él apoyó la frente y no se movió más, abriendo una grieta dulce en el aire. Pude sentir su respiración mezclarse con la mía y, por un instante, el mundo se volvió tan chiquito que entraba entero en el espacio entre nuestras narices.

Yo completé lo que faltaba.

Elevé el mentón, apenas lo suficiente para que la distancia se volviera un hilo tensado a punto de romper:

— Decí mi nombre, Lü… — el tono me salió bajo, casi ronroneado — …quiero escucharte.

Mi mano abandonó su pecho y con el índice acaricié su labio inferior con una delicadeza que contrastaba con el filo de mis palabras.

— Y si lo decís… capaz te gane de mano — sonreí con esa mezcla de ternura insolente que siempre fue nuestra — …y te bese yo primero.

El mundo alrededor quedó suspendido, sosteniendo la chispa.

Yo ya estaba lista.
No para el pasado.
Para él.
Para lo que viniera después del nombre.
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R U Mine? [Pasado/Asherah] - por Dongryong Lu Yan - 26-11-2025, 04:22 AM
RE: R U Mine? [Pasado/Asherah] - por Asherah Bel-Nadin - 28-11-2025, 03:37 PM

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