28-11-2025, 06:28 PM
Que predecible. El soldado peludo cae en sus instintos más básicos y se lanza con todo a por mí. Y cuando encaras a muerte a un Buccaner, ya no hay marcha atrás, por eso somos la raza más poderosa del mundo. Con mi técnica de desenvainado freno en seco su acometida, aplastándolo entre ambos martillos gemelos. Y con una crudeza inhumana lo mando al Helheim de un golpe combinado que impacta como una bala de cañón en barco mercante. El rugido que nace de mi interior amedrenta al más valiente y el suelo sucumbe ante mi fuerza desmedida .
Pero las desgracias no terminan para aquel que se quiso hacer el héroe frente a todos. La tormenta llama a su puerta y no le permite recuperarse. Como un rayo, Ubbe, que estaba tras de mi, arremete con pura violencia y ferocidad para rematar la jugada. ¿Y que viene después del relámpago? El trueno. Su primer puñetazo se acompasa con Vanaheim para maximizar el daño al máximo, casi como si lo hubiéramos ensayado antes. Pero el segundo ya viene por cuenta de la casa. Un fulminante directo, cargado de ira, que estalla como una bomba y consume la vida del Marine.
Un combate fugaz, breve pero intenso. Nuestra hermandad es tan fuerte que puede con todo, y nuestra destreza en batalla ha sido más que demostrada. Para ser la primera vez que peleamos codo con codo contra un enemigo común, ha sido memorable. La coordinación, el momentum, lo masivo y letal de nuestros ataques. Un combo perfecto. Ubbe y Sigurd, orgullosos Bucaneros.
La tensión se desvanece y todo vuelve a la tranquilidad. La poca gente que queda observa con horror lo que ha sucedido, como todo un destacamento de Marines ha sucumbido a nuestros pies. La mayoría tan solo han decidido escapar con el miedo de que les pongamos una mano encima. Nada más lejos de la realidad. Nosotros solo queremos beber tranquilos y pasarla bien, no nos apetece destruir la isla... Bueno, no por ahora.
Ubbe me observa con el cadáver del mink a sus pies. Nos intercambiamos miradas que no requieren palabras, aunque la broma y la curiosidad se apoderan pronto de nosotros. Mi pana me pregunta si alguna vez he probado la carne de mink. Ahí me gana el lado infantil. -Ostia... Pues no.- respondo. Tamborileo con los martillos y los guardo en el cinto de vuelta. -Nunca me he comido uno de estos...- las ganas de averiguar a qué sabe me pueden más que la formalidad frente al escaso público que queda. Me adelanto y doy un pequeño paso al frente. Agarro al soldado con la mano izquierda por el cuello y lo levanto hasta la altura de mi cabeza, para maniobrar bien. -Vamos a ver qué tal, ¡JARUL JUL JUL JUL...!- coloco la mano derecha sobre la cabeza y agarro el cráneo sin vida vigorosamente. Luego tan solo queda estirar el cuerpo hacia abajo.
Sin mucha dificultad, la carne del cuello se desgarra y el torso empieza a desprenderse. La cabeza arrastra consigo la columna vertebral, que se despega junto a esta hasta quedar dos piezas. Cabeza con columna y el resto del cuerpo con un boquete sangrante en la zona superior. Ubbe tiene su trozo. Tras manipularlo al gusto, nos disponemos al mismo tiempo para comer con el grito guerrero. -¡¡¡VIVE CON HONOR...!!!- y cuando termina la frase, le meto un muerdo a la carne pegada a los huesos cervicales. Frente a todos, nos damos un pequeño festín del cuerpo sin vida de nuestro enemigo. -¡Mira, no sé tú, pero a mí sabe a culo...- y escupo los trozos de carne mal masticados.
Poco más nos queda hacer por aquí. Hay que moverse, pues con la caída de un destacamento entero, no tardará en llegar otro. Y no somos tampoco invencibles. Camino a los pies del bar, que apenas se sostiene en pie. Recojo mi hacha Yggdrasil y la cargo sobre mi hombro. -Nada Ubbe, vámonos. No deben de estar al caer más pesados. Y me apetece comer algo más jugoso. Y follar. Sobretodo follar, ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- me río mientras avanzamos juntos. Me guardo la columna vertebral con cabeza en el cinturón. Me lo llevaré y lo dejaré en mi camarote junto al huevo de dinosaurio y la bandera del gremio de cazadores. Un buen recuerdo de la isla y del primer Marine que matamos juntos.
Pero las desgracias no terminan para aquel que se quiso hacer el héroe frente a todos. La tormenta llama a su puerta y no le permite recuperarse. Como un rayo, Ubbe, que estaba tras de mi, arremete con pura violencia y ferocidad para rematar la jugada. ¿Y que viene después del relámpago? El trueno. Su primer puñetazo se acompasa con Vanaheim para maximizar el daño al máximo, casi como si lo hubiéramos ensayado antes. Pero el segundo ya viene por cuenta de la casa. Un fulminante directo, cargado de ira, que estalla como una bomba y consume la vida del Marine.
Un combate fugaz, breve pero intenso. Nuestra hermandad es tan fuerte que puede con todo, y nuestra destreza en batalla ha sido más que demostrada. Para ser la primera vez que peleamos codo con codo contra un enemigo común, ha sido memorable. La coordinación, el momentum, lo masivo y letal de nuestros ataques. Un combo perfecto. Ubbe y Sigurd, orgullosos Bucaneros.
La tensión se desvanece y todo vuelve a la tranquilidad. La poca gente que queda observa con horror lo que ha sucedido, como todo un destacamento de Marines ha sucumbido a nuestros pies. La mayoría tan solo han decidido escapar con el miedo de que les pongamos una mano encima. Nada más lejos de la realidad. Nosotros solo queremos beber tranquilos y pasarla bien, no nos apetece destruir la isla... Bueno, no por ahora.
Ubbe me observa con el cadáver del mink a sus pies. Nos intercambiamos miradas que no requieren palabras, aunque la broma y la curiosidad se apoderan pronto de nosotros. Mi pana me pregunta si alguna vez he probado la carne de mink. Ahí me gana el lado infantil. -Ostia... Pues no.- respondo. Tamborileo con los martillos y los guardo en el cinto de vuelta. -Nunca me he comido uno de estos...- las ganas de averiguar a qué sabe me pueden más que la formalidad frente al escaso público que queda. Me adelanto y doy un pequeño paso al frente. Agarro al soldado con la mano izquierda por el cuello y lo levanto hasta la altura de mi cabeza, para maniobrar bien. -Vamos a ver qué tal, ¡JARUL JUL JUL JUL...!- coloco la mano derecha sobre la cabeza y agarro el cráneo sin vida vigorosamente. Luego tan solo queda estirar el cuerpo hacia abajo.
Sin mucha dificultad, la carne del cuello se desgarra y el torso empieza a desprenderse. La cabeza arrastra consigo la columna vertebral, que se despega junto a esta hasta quedar dos piezas. Cabeza con columna y el resto del cuerpo con un boquete sangrante en la zona superior. Ubbe tiene su trozo. Tras manipularlo al gusto, nos disponemos al mismo tiempo para comer con el grito guerrero. -¡¡¡VIVE CON HONOR...!!!- y cuando termina la frase, le meto un muerdo a la carne pegada a los huesos cervicales. Frente a todos, nos damos un pequeño festín del cuerpo sin vida de nuestro enemigo. -¡Mira, no sé tú, pero a mí sabe a culo...- y escupo los trozos de carne mal masticados.
Ayuda visual de cabeza arrancada(+18)
Poco más nos queda hacer por aquí. Hay que moverse, pues con la caída de un destacamento entero, no tardará en llegar otro. Y no somos tampoco invencibles. Camino a los pies del bar, que apenas se sostiene en pie. Recojo mi hacha Yggdrasil y la cargo sobre mi hombro. -Nada Ubbe, vámonos. No deben de estar al caer más pesados. Y me apetece comer algo más jugoso. Y follar. Sobretodo follar, ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- me río mientras avanzamos juntos. Me guardo la columna vertebral con cabeza en el cinturón. Me lo llevaré y lo dejaré en mi camarote junto al huevo de dinosaurio y la bandera del gremio de cazadores. Un buen recuerdo de la isla y del primer Marine que matamos juntos.
En efecto, cajita feliz

![[Imagen: ewIvrpP.jpeg]](https://i.imgur.com/ewIvrpP.jpeg)