[Pasado] La más grande apuesta, un grupo conformado por egoístas
#8
Nunca me negaría a una buena competencia. Era casi un principio personal, uno que me recorría el cuerpo como un reflejo automático, una chispa que se encendía apenas escuchaba la palabra “reto”. Sentí esa familiar vibración interna, una mezcla de orgullo y terquedad, que me obligaba a decir que sí incluso antes de pensarlo. Algo dentro de mí se enderezó, como si mi propio pulso afirmara: vamos, hazlo.
 
Los demás parecían animados, o al menos eso percibí entre el ruido, pero mi atención estaba demasiado centrada en mi propio entusiasmo. El ambiente se colaba en mi piel: el sonido, la energía, la expectativa… todo me empujaba hacia adelante. Era imposible ignorarlo, imposible resistirme. Mi respiración se aceleró apenas un poco, un gesto casi imperceptible, pero que decía mucho más de lo que yo admitiría en voz alta.
 
Y sin embargo, lo que realmente capturó mi atención fue la apuesta de mi compañero festivo. Ese pequeño destello de desafío disfrazado de casualidad. ¿Dinero gratis? Mi mente lo repitió con una mezcla de incredulidad y diversión. No es que lo necesitara desesperadamente… pero ¿quién es tan tonto como para ignorar la oportunidad de ganar algo sin perder dignidad en el proceso? Bueno, perder dignidad quizás sí era una posibilidad, pero nunca me ha detenido antes. — Venga pero he de decir que tengo un excelente apetito ¿me entiendes? — Comenté con cierto ronroneo de felicidad en la voz, les ganaría por mucho de seguro.
 
Me descubrí sonriendo por dentro, apenas un gesto curvado que se quedó atrapado en mis pensamientos. Porque no, murmuré mentalmente. Si alguien ofrecía dinero con tanta seguridad, algo debía saber, y eso lo hacía más entretenido. No era solo la apuesta, era el descaro con el que lo había dicho. Me picaba el orgullo, me despertaba las ganas de demostrar que no era tan fácil ganarme ni tomarme por sorpresa.
 
Además, los dumplings se veían exquisitos. Desde mi posición podía ver el vapor elevarse con una suavidad casi hipnótica, como si me invitara directamente. Sentí un ligero cosquilleo en la nariz cuando el aroma llegó a mí: cálido, reconfortante, con ese toque especiado que hacía que el estómago reaccionara incluso antes que la razón. No sabía si en verdad tenía hambre o si se trataba del simple impulso competitivo disfrazado de apetito, pero ambos se mezclaron sin dar espacio a la duda, resulta que pelear con un oso abre el apetito de sobremanera.
 
Mi mirada se quedó fija en ellos, evaluándolos como si fueran oponentes reales. Cada pliegue de la masa parecía un recordatorio de lo que podía ganar, pero lo que más me atraía era la idea del momento, la adrenalina ligera que me hacía sentir más vivo.
 
Respiré hondo. El olor, el calor, la posibilidad del reto, el riesgo de quedar en ridículo o salir triunfante… todo formaba una masa homogénea que me resultaba imposible rechazar.
Me acerqué a la mesa, iba a participar por supuesto y cuando el presentador dio la señal, escuchó  Runin soltar esas palabras a lo que simplemente murmuré un “ya lo veremos…” y comencé a comer de inmediato…
Al quinto dumpling ya quería vomitar.

Detuve mi consumo levantándome de inmediato para alejarme, buscando alguna planta escondida para devolver la comida:
 Había comido demasiado rápido.
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RE: [Pasado] La más grande apuesta, un grupo conformado por egoístas - por Tezca Norova - 29-11-2025, 02:38 AM

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