29-11-2025, 02:38 AM
Narrador / María Merlot
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Crucero hacía Reino de Samba.
Día 21 de Otoño.
Año 16.
2:17 a.m.
Día 21 de Otoño.
Año 16.
2:17 a.m.
La puerta del camarote se abrió con un clic, y bajo su umbral apareció la hermosa semi sirena de cabellera celeste. Sus mejillas estaban sonrojadas, y su sonrisa fácil y divertida adornaba sus preciosos labios rosados. Con todo su andar hipnotizante entró al recinto que por los próximos dos días sería su “celda”. Con un empujón de su pie derecho cerró la puerta, pasando como la reina del lugar.
Camino con un bamboleo poco común en ella pero tan cautivador como su misma presencia. Se dejó caer boca arriba en la cama, y empezó a reír sin motivo alguno, o tal vez el único motivo era estar viva, ser libre y tener nakamas.
Camino con un bamboleo poco común en ella pero tan cautivador como su misma presencia. Se dejó caer boca arriba en la cama, y empezó a reír sin motivo alguno, o tal vez el único motivo era estar viva, ser libre y tener nakamas.
¿De dónde venía la mujer?
De la piscina.
Antes, de un rato muy perdida.
De la piscina.
Antes, de un rato muy perdida.
Apenas abordó el barco, subió a su camarote con ayuda de un miembro de logística, se puso el traje y emprendió la cruzada, y posterior conquista de una de las muchas piscinas del crucero. Le encantaba el agua, sentirla sobre cada célula de su cuerpo la hacía sentir viva, plena y feliz; si hacía Hyakinthos tenía fanatismo extremo, hacía el agua lo que pudiera tildarse por encima de tal querencia.
Durante su estancia en el cuerpo artificial de agua, conoció muchas personas, en su mayoría hombres que se acercaban a conversar con ella pero cuando sus intentos de “algo más” fallaban, sólo se apartaban y admiraban su belleza desde la distancia entre suspiros, después de todo, la semi sirena era tan cautivadora como los mitos de sus congéneres, venía en parte de su ADN.
La dama no bebía alcohol, así que estuvo probando siempre los jugos estilo frappé que un amable mesero siempre le traía. Un chico joven con la cara llena de pecas. A las 10:00 p.m. cerraron la piscina, por lo que con tristeza tuvo que abandonar su querido líquido. Así fue como decidió regresar a la habitación… una tarea tan sencilla que se volvió todo un desafío por su desorientación y dispersión. Así fue como conoció la tienda de armas, la tienda de peluches, la tienda de artesanías, la tienda de lencería y muchas más. A la 1:49 a.m., una amable mesera le ofreció otra bebida, esta tenía mil colores, tan llamativa que inmediatamente la cogió entre sus manos, también aprovechó para pedir dirección, a lo que la empleada con educación la guió por los laberínticos pasillos mientras María sorbía y sorbía, sin darse cuenta que aquella bebida tenía más que frutas, o más bien eran frutas fermentadas. Con un último sorbo dejó la copa a la mujer y entró a su habitación comenzando los efectos de su mala gestión del alcohol.
Dándose media vuelta en la cama, empezó a gatear hasta la cabecera, sin dejar de reírse imaginando mil y un tonterías hasta que vio en la mesita de noche la Piruleta Rosada (Den Den Mushi). ¿Debería llamar a su hermano y contarle lo divertido de la piscina? ¿Debería llamar a su Unnie y contarle sobre el viejo que se le acercó con una propuesta indecente? No, mejor aún… llamaría a aquel ladrón de voz… ¿embriagadora? Tomando al animal y acostándose con ella en la cama, realizo la llamada…
Durante su estancia en el cuerpo artificial de agua, conoció muchas personas, en su mayoría hombres que se acercaban a conversar con ella pero cuando sus intentos de “algo más” fallaban, sólo se apartaban y admiraban su belleza desde la distancia entre suspiros, después de todo, la semi sirena era tan cautivadora como los mitos de sus congéneres, venía en parte de su ADN.
La dama no bebía alcohol, así que estuvo probando siempre los jugos estilo frappé que un amable mesero siempre le traía. Un chico joven con la cara llena de pecas. A las 10:00 p.m. cerraron la piscina, por lo que con tristeza tuvo que abandonar su querido líquido. Así fue como decidió regresar a la habitación… una tarea tan sencilla que se volvió todo un desafío por su desorientación y dispersión. Así fue como conoció la tienda de armas, la tienda de peluches, la tienda de artesanías, la tienda de lencería y muchas más. A la 1:49 a.m., una amable mesera le ofreció otra bebida, esta tenía mil colores, tan llamativa que inmediatamente la cogió entre sus manos, también aprovechó para pedir dirección, a lo que la empleada con educación la guió por los laberínticos pasillos mientras María sorbía y sorbía, sin darse cuenta que aquella bebida tenía más que frutas, o más bien eran frutas fermentadas. Con un último sorbo dejó la copa a la mujer y entró a su habitación comenzando los efectos de su mala gestión del alcohol.
Dándose media vuelta en la cama, empezó a gatear hasta la cabecera, sin dejar de reírse imaginando mil y un tonterías hasta que vio en la mesita de noche la Piruleta Rosada (Den Den Mushi). ¿Debería llamar a su hermano y contarle lo divertido de la piscina? ¿Debería llamar a su Unnie y contarle sobre el viejo que se le acercó con una propuesta indecente? No, mejor aún… llamaría a aquel ladrón de voz… ¿embriagadora? Tomando al animal y acostándose con ella en la cama, realizo la llamada…
— ¿Ahnghel? — intento pronunciar con su lengua sintiéndose pesado y soltando un par de risitas cuando escucho que alguien contestó al otro lado — Anghel…Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaa — saludo estirando la palabra y también estirándose ella en el proceso, y soltando un Hmmmp — ¿Esthas despierthol? Yho shi, ehl jhugho creo quhe me cahyo mhal… — le comento riendo suave y tontamente, no sabía si la estaban escuchando pero su lengua iba soltándose poco a poco — … es un crucerho… nhos llevarha al Reinho de Shamba… Hip… ¿Has esthado ahi? Yho nho lo recuherdo, he esthado en mhuchos lhugahres. Debherias vhenir… yo compharto mi chama contigo perho nho the la robhes… hip — bromeó recordando sus cosas perdidas y finalizando con una suave sonrisa mientras llevaba su diestra a su cabello para llevarlo hacia atrás dejando su clavícula y piel de porcelana al descubierto… — … dhime algho sobhre thi, Anhghel. Sheamos amighos… — pidió bajando su mano al cuello al tiempo que cerraba sus ojos y dejaba que su sentido del tacto y auditivo la mecieran en distintas esferas; la voz del hombre al otro lado, el calor de su propio cuerpo.
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Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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