[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [ROYAL QUIVER]
#6
[personajeinvalido=2283]

Moja emergió finalmente del laberinto de rocas y estructuras derruidas, y el aire húmedo y salobre de la noche lo recibió con una bocanada fría que le erizó el pelaje. A su alrededor, la oscuridad seguía apretando con fuerza, apenas rota por la tenue luz azulada de la luna reflejada en el mar y algunas lámparas de aceite que parpadeaban a lo lejos.

Frente a él, como una silueta firme recortada contra la negrura, flotaba el Royal Quiver. Las velas recogidas se mecían suavemente por el viento nocturno, y el casco del barco, oscurecido por la falta de luz, parecía aún más robusto y sólido. Las antorchas de cubierta proyectaban sombras largas y ondulantes, dando la impresión de que el barco respiraba en la penumbra.

Moja avanzó hacia la pasarela improvisada que Bertram había preparado horas antes. El agua golpeteaba contra los maderos con un ritmo calmo pero inquietante. Mientras subía, el crujido del tablón bajo su peso felino rompía el silencio de la noche.

-Contramaestre Bertram- dijo, con tono firme pese al cansancio. -Estos dos individuos…- se giró un poco, señalándolos con un gesto de la mano -…el mink tigre y el lunarian. Preguntan si podemos ayudarlos a salir de aquí. Quieren viajar con nosotros.-

La luz de la lámpara osciló sobre los recién llegados, revelando el brillo ámbar de los ojos del tigre y el extraño resplandor en las alas negras del lunarian. Bertram apretó los labios, evaluándolos con una mirada dura propia de alguien que ha visto demasiados problemas llegar solos.

Moja respiró hondo, dejándose envolver por el familiar olor del barco: madera húmeda, cuerda de cáñamo, sal, aceite y seguridad.

-Voy a revisar que todo esté en orden, contramaestre- dijo, su voz más relajada al estar nuevamente en territorio conocido.

Moja inhaló profundamente, dejando que el olor del mar y de la madera mojada llenara sus pulmones. Había vuelto a casa, a su terreno, a aquello que sí sabía controlar. Y aunque la noche seguía siendo una negrura espesa que parecía tragarse todo, para él no representaba un obstáculo; su visión felina reconocía cada forma, cada sombra, cada variación mínima en la superficie del barco.
 
Hizo un gesto al contramaestre Bertram para indicar que se ponía manos a la obra y se dirigió al primer punto crítico: las amarras y defensas. A pesar de las rocas y temblores previos, el Royal Quiver había resistido sorprendentemente bien… pero Moja sabía que confiarse era lo peor que podía hacer.
 
Se inclinó, palpó la cuerda principal, deslizó lentamente los dedos por las fibras. Notó zonas tensas, otras algo húmedas… pero ninguna estaba rota. Tiró con fuerza, tanteó la resistencia y asintió para sí mismo.
 
-Firme… aguanta bien- murmuró en voz baja.
 
Luego comprobó las defensas colgantes a lo largo del costado del barco. Las levantó, las tocó, analizó su peso. Revisó los nudos, repasó mentalmente si las habían ajustado después del impacto en el canal… y aunque estaban algo desplazadas, no había nada que no pudiera corregir de inmediato. Ajustó un par de ellas con movimientos rápidos y precisos, tirando de la cuerda con la fuerza de sus antebrazos felinos.
 
Después se dirigió hacia los mástiles.
 
La noche envolvía la estructura del Royal Quiver en un silencio inquietante, solo roto por el crujido de la madera y el lejano rumor del mar. Moja saltó con agilidad sobre una caja, luego sobre la barandilla, y apoyó una mano en el mástil mayor. Palpó la base, subió la mirada, inspeccionó la línea de los obenques. Uno de ellos vibraba con un sonido apenas perceptible, quizá un impacto reciente todavía asentándose. Moja chasqueó la lengua y tiró de la cuerda, estabilizando la tensión.
 
-Mejor- susurró.
 
Siguió inspeccionando las poleas, una por una, moviéndolas con la mano. Algunas rechinaban; necesitaban aceite. Mentalmente lo apuntó para más tarde. Luego abrió un pequeño cofre de cubierta y revisó las herramientas y repuestos: cuerdas enrolladas, ganchos, pedazos de madera de recambio. Todo estaba donde debía.
 
Cruzó hacia la proa con pasos silenciosos. Los faroles de aceite allí parpadeaban débilmente, proyectando sombras que se estiraban como dedos largos sobre la cubierta. Revisó el ancla, tocando el metal frío aún húmedo. Observó el mecanismo, giró la manivela, sintió el leve crujido que señalaba que aún funcionaba bien.
 
-Perfecto- dijo mientras sus orejas felinas giraban en distintas direcciones, pendientes de cualquier ruido extraño.
 
Pasó luego junto al mástil de trinquete, revisando los cabos relacionados con el foque. Algunos estaban mojados, pero ninguno deteriorado. Los tensó un poco, asegurándose de que, si Bertram daba alguna orden repentina, el barco respondería sin tardanza.
 
Tras recorrer la parte superior, descendió hacia el borde de la escotilla que daba acceso al interior del barco. La abrió lentamente, dejando que el olor acumulado dentro, aire salado, comida guardada, humedad de barriles, escapara hacia arriba. Bajó un par de escalones, echó un vistazo a los barriles de víveres, al almacenamiento de agua y al pequeño arsenal del Royal Quiver.
 
Todo estaba en orden. Todo seguía igual.
 
Y, de alguna forma, esa normalidad le devolvió un trozo de calma. Subió de nuevo a cubierta con un salto ágil, cerró la escotilla y miró alrededor. El Royal Quiver seguía en pie, entero, listo para moverse cuando hiciera falta. Moja enderezó la espalda, respiró hondo y volvió junto a Bertram. Listo para lo que viniera después.

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*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [ROYAL QUIVER] - por Moja - 29-11-2025, 11:53 AM

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