30-11-2025, 04:44 AM
Me saca una sonrisa de sus palabras, sin conocerla y solo con observar su lenguaje corporal ya me da a entender que podemos ver lo mismo de dos maneras diferentes. —Con el tiempo he aprendido que las damas son las más peligrosas. Solo hice lo necesario para preservar la paz. Alguien tiene que hacerlo.— Me sacó una risa mis propias palabras, una rosa corta y seca. No lo decía con machismo, pero desde su experiencia pude conocer lo peligrosas que son.
Me di un trago con la jarra de cerveza, que bien me quedaba algo pequeña en la mano, me di un trago, no es lo mejor, pero mi paladar se adapta a las bebidas. Tel miré, con bastante atención, no por su físico femenino, o su cabello que ya tiene un color muy exotico, además de que está bien cuidado. Es como apreciar la línea de una daga bien afilada, te emociona a pesar de que sabes que es mortal. Más allá de lo que adorna es más por sus propiedades y por el cuidado de la misma.
—No me queda duda que podrías haber hecho morder el suelo a cada uno de los borrachos, pero no necesitas pelear con todos a la vez. No cuando quieres ser una sombra. — Fue un consejo, si bien ella aun no me muestra nada. Noto que toma uno de mis pendientes, claramente es un atrevimiento que ella decida invadir mi espacio de esa manera, al momento de percatarse la mano estaba muy cerca ya. No reaccioné, salvo para inclinar mi cuello y que pudiera ver que estaba confeccionado con un adorno que retrataba un amanecer.
—¿Te gustan? Los conseguí de unos viajeros bohemios que dicen ser de Wano. Es muy lejos de aquí tengo entendido. — Cuando los soltó me puse un poco más de frente hacia ella, con un ademán de un hombre que se quita el sombrero ante una dama y lo lleva a su pecho en señal de respeto. —Heras, para servirte. Me gusta tu nombre, Liora, Liora, parece mujer para hacerle un poema.— Señalé, buscaba en mi cabeza palabras que rimaran con su nombre. ¿Misteriosa? No. Llora, Ahora tengo para pensar.
—¿Hace mucho tiempo que llegaste? Tengo que admitir que parece que viniese a hacer un negocio importante.— Ya que nos hablamos un poco por no compartimos un poco el uno del otro así cubrimos esta pequeña piquiña de la curiosidad. Una chica como ella es mucho más interesante que la mayoría de los borrachos que puedes encontrar en esta taberna ahora mismo. Borrachos que pronto comenzaron a tocar el piano y a cantar en ritmo de taberna coros graces perfectamente desafinados.
Antes quería pasar desapercibido pero ahora que tengo su atención, no quiero perderla, como actores tenemos que conocernos un poco antes de montar una obra.
Me di un trago con la jarra de cerveza, que bien me quedaba algo pequeña en la mano, me di un trago, no es lo mejor, pero mi paladar se adapta a las bebidas. Tel miré, con bastante atención, no por su físico femenino, o su cabello que ya tiene un color muy exotico, además de que está bien cuidado. Es como apreciar la línea de una daga bien afilada, te emociona a pesar de que sabes que es mortal. Más allá de lo que adorna es más por sus propiedades y por el cuidado de la misma.
—No me queda duda que podrías haber hecho morder el suelo a cada uno de los borrachos, pero no necesitas pelear con todos a la vez. No cuando quieres ser una sombra. — Fue un consejo, si bien ella aun no me muestra nada. Noto que toma uno de mis pendientes, claramente es un atrevimiento que ella decida invadir mi espacio de esa manera, al momento de percatarse la mano estaba muy cerca ya. No reaccioné, salvo para inclinar mi cuello y que pudiera ver que estaba confeccionado con un adorno que retrataba un amanecer.
—¿Te gustan? Los conseguí de unos viajeros bohemios que dicen ser de Wano. Es muy lejos de aquí tengo entendido. — Cuando los soltó me puse un poco más de frente hacia ella, con un ademán de un hombre que se quita el sombrero ante una dama y lo lleva a su pecho en señal de respeto. —Heras, para servirte. Me gusta tu nombre, Liora, Liora, parece mujer para hacerle un poema.— Señalé, buscaba en mi cabeza palabras que rimaran con su nombre. ¿Misteriosa? No. Llora, Ahora tengo para pensar.
—¿Hace mucho tiempo que llegaste? Tengo que admitir que parece que viniese a hacer un negocio importante.— Ya que nos hablamos un poco por no compartimos un poco el uno del otro así cubrimos esta pequeña piquiña de la curiosidad. Una chica como ella es mucho más interesante que la mayoría de los borrachos que puedes encontrar en esta taberna ahora mismo. Borrachos que pronto comenzaron a tocar el piano y a cantar en ritmo de taberna coros graces perfectamente desafinados.
Antes quería pasar desapercibido pero ahora que tengo su atención, no quiero perderla, como actores tenemos que conocernos un poco antes de montar una obra.
