30-11-2025, 02:16 PM
Me regocijaba, estridente e imprudente con una expresión risueña que bien reflejaba mi carácter despreocupado natural y cotidiano mientras colocaba a disposición de sus manos aquellos presentes que expresaban a mi sentir, apreciando su incertidumbre, la inquietud impresa en su rostro y todos sus gestos, recibiendo así aquel esperado trato de distancia y reproche logrando por fin apartarme no antes sin sacudir su melena, despeinando sus rizos, brusco en un sentido gentil que podría considerarse hasta fraternal, buscando apenas suficiente distancia donde poder permitirme observar en su rostro todo lo impronunciable y así poder apreciar nuestro silencio y acciones.
No sabia con certeza que conseguía preocupar su pensamiento. Pero, claro que podía notarlo y una vez buscado directamente por mi nombre debo haber centrado mi atención en su mirada dándose a entender a mi curiosidad, alzando el lado izquierdo de mi entrecejo mientras encarnaba una mueca burlona completamente opuesta de su ensombrecida expresión y sin capacidad alguna para comprender su humor o sobre su reciente distanciamiento, preocupado sobre toda ella hasta cierto punto, entonces interrumpí su asombro o lastima sopesando de mi dedo índice sobre su tabique para empujar del medio contra su frente con presión del pulgar, en repentino capirotazo.
-¿Qué te trae arrepentimiento, acaso crees que viviremos una vida tan larga para enfocarnos en la amargura?- reprendería con una media sonrisa y un medio engaño, buscando expresar una filosofía idealista que planteaba apartarse del fracaso, de la tristeza o frustración mientras que a su vez confesaba entender los peligros piratas, aunque todo lo pronunciando no era más que un planteamiento con obvias tendencias suicidas(kamikaze) y además basura inentendible para mi apreciada mujer con quien no tenia dicha de compartir ningún idioma, aunque también estaba bien con ello, por lo cual volví a sacudir su cabello y limitando mis acciones buscaría hacia donde se me había señalado no para sentarme sino tirándome en la misma como si también fuera mi cama.
-Bueno, bueno, está bien: no te molesto veo que estas ocupada.- farfulle con torpeza, refunfuñando inconforme mientras cruzaba las piernas y disponía uno de mis brazos detrás de la nuca a manera de almohada improvisada, manteniendo el comportamiento alegre y cariñoso mientras le daba su tiempo para apreciar los presentes que habían sido entregados por mero capricho, no buscando algo, no queriendo impresionar, sino por el mero gusto, porque le quería enormemente, porque esperaba que todo lo que había llevado también trajera un buen sentir a mi compañera a quien tanto apreciaba y abrazando el silencio, como nuestra compañía cotidiana, busque estar.
No durmiendo o ignorando sus gestos que todavía resultaban difusos. No, simplemente apreciando los sonidos mientras reposaba sobre sus sabanas y empezaba a hacer de mi respiración más lenta, más dulce y más centrada.
No sabia con certeza que conseguía preocupar su pensamiento. Pero, claro que podía notarlo y una vez buscado directamente por mi nombre debo haber centrado mi atención en su mirada dándose a entender a mi curiosidad, alzando el lado izquierdo de mi entrecejo mientras encarnaba una mueca burlona completamente opuesta de su ensombrecida expresión y sin capacidad alguna para comprender su humor o sobre su reciente distanciamiento, preocupado sobre toda ella hasta cierto punto, entonces interrumpí su asombro o lastima sopesando de mi dedo índice sobre su tabique para empujar del medio contra su frente con presión del pulgar, en repentino capirotazo.
-¿Qué te trae arrepentimiento, acaso crees que viviremos una vida tan larga para enfocarnos en la amargura?- reprendería con una media sonrisa y un medio engaño, buscando expresar una filosofía idealista que planteaba apartarse del fracaso, de la tristeza o frustración mientras que a su vez confesaba entender los peligros piratas, aunque todo lo pronunciando no era más que un planteamiento con obvias tendencias suicidas(kamikaze) y además basura inentendible para mi apreciada mujer con quien no tenia dicha de compartir ningún idioma, aunque también estaba bien con ello, por lo cual volví a sacudir su cabello y limitando mis acciones buscaría hacia donde se me había señalado no para sentarme sino tirándome en la misma como si también fuera mi cama.
-Bueno, bueno, está bien: no te molesto veo que estas ocupada.- farfulle con torpeza, refunfuñando inconforme mientras cruzaba las piernas y disponía uno de mis brazos detrás de la nuca a manera de almohada improvisada, manteniendo el comportamiento alegre y cariñoso mientras le daba su tiempo para apreciar los presentes que habían sido entregados por mero capricho, no buscando algo, no queriendo impresionar, sino por el mero gusto, porque le quería enormemente, porque esperaba que todo lo que había llevado también trajera un buen sentir a mi compañera a quien tanto apreciaba y abrazando el silencio, como nuestra compañía cotidiana, busque estar.
No durmiendo o ignorando sus gestos que todavía resultaban difusos. No, simplemente apreciando los sonidos mientras reposaba sobre sus sabanas y empezaba a hacer de mi respiración más lenta, más dulce y más centrada.
