30-11-2025, 09:09 PM
Ojeras es la principal característica que resalta en su apariencia últimamente. Estar en un barco tan grande le obliga a gastar muchas horas al día para tener todo perfectamente limpio, distando mucho el tamaño con el anterior transporte que tomó una vez se lanzó como pirata al mar. Y es que muchas cosas pasaron en el último tiempo, al menos desde la llegada al Grand Lane. Posee nuevos compañeros, aunque algunos de ellos no son desconocidos, pero aun así dificultándosele la nueva adaptación. Intentó acostumbrarse durante el tiempo que se detuvieron en Whisky Peaks, mas no es suficiente. Necesita más tiempo.
Regresando a la limpieza, se levanta muy temprano todas las mañanas para empezar con su labor. No hay día en que lo haga por mucho que experimente cansancio y dolores musculares, incluso combate su asma cuando se aflige demasiado por tanto ejercicio. Lo que sí, aprovecha la confianza previa que construyó con Owen para obligarlo a ayudarle en su tarea, aunque por ciertos motivos, es imposible que le dedique la misma cantidad de tiempo que el médico. Y lo acepta, pues es consiente de que nadie es tan limpio como él.
— ¿Mmm? — El fuerte balanceo del barco le incomoda, casi provocándole una caída. — ¿Ese tonto de Eros no está cuidando bien esta cosa? — En primera instancia no le da mucha importancia, pero la repetición de los violentos movimientos le obligan a estar en alerta. Tira por ahí el trapero que tanto lo ha acompañado el último tiempo y busca al resto de compañeros, siendo aquí cuando se escucha la voz de Eros e inmediatamente Kiyoshi tiene flashes de Vietnam. ¿Acaso no pueden tener un viaje tranquilo? Siempre pensó que los problemas llegarían en las islas, no sobre el mismo mar. Se nota que le falta aprender mucho sobre ser pirata.
Como es de costumbre —aunque solo sea la segunda vez—, toma su querido rifle y lo cuelga en su espalda. También agarra su maletín en el que guarda ciertas pertenencias importantes como su dinero y uno que otro instrumento médico.
— ¡Owen, Owen! ¡Tonto, ayuda a Gwen, que no caiga al agua! — Porque los usuarios de fruta del diablo son los que más peligro sufren en estos contextos. Caer al mar puede ser un camino solo de ida directamente a la muerta. ¿Y por qué Kiyoshi no está obligando a nadie a que lo ayude y cuide? Simple, porque luego de los sucesos en los Cabos Gemelos decidió ser más fuerte, más decidido. Por ese motivo es que decidió seguir junto a Eros, quien demostró gran valía en aquel primer peligro, y separarse de su anterior tripulación a quienes todos los tenía obligados a protegerlo.
Llega al borde del barco justo detrás de Varoganchin. — No lo pienses y salta, Tontochin. — Aunque por mucho que diga eso, cuando llega su turno, tiene unos segundos de duda. — Sin miedo, sin miedo, sin miedo… No seas un tonto cobarde, Kiyoshi. — Se lanza directamente a uno de los botes salvavidas, esperando que el mismo sea más seguro que el enorme barco que tanto ha cuidado el último tiempo.
— Recuérdenme tramitar un barco que no se haga pedazos la próxima vez…
Regresando a la limpieza, se levanta muy temprano todas las mañanas para empezar con su labor. No hay día en que lo haga por mucho que experimente cansancio y dolores musculares, incluso combate su asma cuando se aflige demasiado por tanto ejercicio. Lo que sí, aprovecha la confianza previa que construyó con Owen para obligarlo a ayudarle en su tarea, aunque por ciertos motivos, es imposible que le dedique la misma cantidad de tiempo que el médico. Y lo acepta, pues es consiente de que nadie es tan limpio como él.
— ¿Mmm? — El fuerte balanceo del barco le incomoda, casi provocándole una caída. — ¿Ese tonto de Eros no está cuidando bien esta cosa? — En primera instancia no le da mucha importancia, pero la repetición de los violentos movimientos le obligan a estar en alerta. Tira por ahí el trapero que tanto lo ha acompañado el último tiempo y busca al resto de compañeros, siendo aquí cuando se escucha la voz de Eros e inmediatamente Kiyoshi tiene flashes de Vietnam. ¿Acaso no pueden tener un viaje tranquilo? Siempre pensó que los problemas llegarían en las islas, no sobre el mismo mar. Se nota que le falta aprender mucho sobre ser pirata.
Como es de costumbre —aunque solo sea la segunda vez—, toma su querido rifle y lo cuelga en su espalda. También agarra su maletín en el que guarda ciertas pertenencias importantes como su dinero y uno que otro instrumento médico.
— ¡Owen, Owen! ¡Tonto, ayuda a Gwen, que no caiga al agua! — Porque los usuarios de fruta del diablo son los que más peligro sufren en estos contextos. Caer al mar puede ser un camino solo de ida directamente a la muerta. ¿Y por qué Kiyoshi no está obligando a nadie a que lo ayude y cuide? Simple, porque luego de los sucesos en los Cabos Gemelos decidió ser más fuerte, más decidido. Por ese motivo es que decidió seguir junto a Eros, quien demostró gran valía en aquel primer peligro, y separarse de su anterior tripulación a quienes todos los tenía obligados a protegerlo.
Llega al borde del barco justo detrás de Varoganchin. — No lo pienses y salta, Tontochin. — Aunque por mucho que diga eso, cuando llega su turno, tiene unos segundos de duda. — Sin miedo, sin miedo, sin miedo… No seas un tonto cobarde, Kiyoshi. — Se lanza directamente a uno de los botes salvavidas, esperando que el mismo sea más seguro que el enorme barco que tanto ha cuidado el último tiempo.
— Recuérdenme tramitar un barco que no se haga pedazos la próxima vez…
OFF ROL
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