[PA] Dos remos y mucha fé.
#1
Invierno, día 30. Año 16.

Estaba pronto a cumplirse un mes desde su enfrentamiento con Ryoma, el estudiante descarriado que atacó e hirió a numerosos aprendices en los dojos de la isla, cuando sucedió. Después de notificar su arresto y pedir ayuda de los locales para conseguir un lugar donde mantenerlo cautivo, Enji, la mañana del día 30 de Invierno, recibió la llamada que sellaría su destino en Isla Karate.

«El traslado está autorizado. Enji, debes escoltar al sujeto, Ryoma, hasta Baterilla, donde será puesto a disposición de la justicia para cumplir con los servicios comunitarios pertinentes a su sentencia»

El tiempo de preparación se había acabado. Tenía que abandonar Isla Karate, embarcarse y, probablemente, nunca volver. No estaba en sus planes dar pasos hacia atrás. El objetivo que tenía, después de todo, estaba en la Grand Line.

—No te pongas triste, Ford, tus hermanos estarán bien —dijo a su gatito, que se asomaba desde el bolsillo de su chaleco—. El viejo Garlo los visita una vez a la semana para asegurarse de que los están cuidando apropiadamente. Más me preocuparía por ti, que te vas con un tipo como yo.

Enji llegó al puerto. Las pocas cosas que tenía las cargó en un bolso y al truhán de Ryoma se lo llevó en el hombro, maniatado con cuerdas y piezas de su uniforme.

Las últimas semanas habían sido de lo más… extrañas. Después de encerrar a “El martillo”, comió una extraña fruta de la verdulería del pueblo y desde entonces, cosas extrañas habían pasado. Las Akuma no Mi, frutas del diablo, le explicaron algunos viejos maestros de la isla, eran frutas que concedían poderes particulares. A cambio, Enji ya no podía nadar…

El intercambio le salió a cuentas, pero dominar su poder era muy difícil.

—Bueno, grandullon, nos vamos. —Arrojó a Ryoma dentro de su bote de remos, luego tiró encima su bolso y por último se subió, tras desatar las cuerdas que lo tenían encadenado al puerto—. ¿Te recomiendo una cosa? Reza, amigo mío, porque de navegar sé bastante poco y ya no puedo nadar. Y si yo no nado, tú, que estás atado, pues menos.

Echó un último vistazo a la Isla del Karate, parado en su pequeño barquito de remos. Vio la montaña y los dojos que no logró visitar. Recordó los campos de arroz, a los molestos niños, las serpientes y la gente que lo miraba mal por ir medio en pelotas. Los molestos gigantes…

—Será hasta la próxima, montón de imbéciles. —Se despidió con un gesto de la mano, tomó asiento en su bote y agarró los remos—. ¡Ya nos vamos, Ford!

Y su gato se asomó también para despedir a Isla Karate con un rugido ( maullido ).

—¡A la puta Baterilla!

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[PA] Dos remos y mucha fé. - por Enji - 30-11-2025, 10:49 PM
RE: [PA] Dos remos y mucha fé. - por PX-4 - 01-12-2025, 10:21 PM

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