01-12-2025, 12:12 AM
—E-Espera, cómo que se está destruyendo — no lo pudo ver, pero sí sentir. Como cruje la madera que está bajo ellos. No supo cómo, tampoco conoce los barcos bien, son algo que funcionan y ya está ¡Ni las piezas de los mismos las recuerda bien! Porque el Crimson es el primero que puede conocer y aunque ha pasado madrugadas preguntándole a Eros cómo son, no es suficiente.
Sintió la ayuda para levantarse y aunque no opuso resistencia, deseó hacerlo. De ser otro habría resistido más, no para justificar una independencia que no tiene, sino porque no quiso dejarlo ir, como si se hubiese aferrado a los buenos momentos, sintió que es lo único que los mantiene a flote, en un mar de desgracias.
Los gritos de Owen arrugaron su rostro, no fue una molestia, sino más bien se perdió más perdida que nunca. Solo logró abrazarlo con más fuerza, esperando que pueda resolver el problema — ¿Los demás, están bien? — porque hay más gente en el barco, tanta que no tuvo tiempo para nombrarla, o más bien su mente no pudo recordarla entre tanto caos.
Sintió la caída y el impacto del salto de Owen. Sus manos apretaron los hombros ajenos por el vértigo, sin saber qué les espera ahora — ¡¿Y los demás?! Escuché a Eros cerca de nosotros ¿Está bien? — porque si todos han partido, supuso que deben estar cerca, aun así no pudo escucharlos. El mar, junto con el crujido de la madera cediendo acallaron cualquier voz — ¿Estamos muy lejos de la costa?
Tomó aire y se separó de Owen, sentándose en silencio en una de las sillas luego de palparlas. — Qué desastre — no dudó en taparse el rostro, tomando una larga bocanada de aire, que salió en un vaho extraño. Ese que indicó que la presión de los sentimientos es más grande — No entiendo. No entiendo por qué — apretó la ropa del vestido, porque las malas noticias no se han detenido — Por qué nos pasa esto. Primero ese extraño lugar y ahora...
¿Por qué se hunden las risas y los sueños con tanta facilidad? ¿Cuándo se han equivocado tanto?
Se quedó en silencio unos segundos y se limpió el rostro, intentando recobrar la compostura — En qué… en qué puedo ayudar — porque la última vez, se quedó esperando llegar a un sitio, un milagro de Dios, pero ésta vez el destino le susurró que no habrá una segunda ocasión — Ya… Ya veremos qué haremos después — apretó los labios, tomando una fuerza que ha nacido aparentemente de la nada, aunque más parece que necesita para terminar parte de la travesía.
Ésta vez agradezco que no lo puedo ver. No quiero observar cómo todo se pierde en el mar.
Sintió la ayuda para levantarse y aunque no opuso resistencia, deseó hacerlo. De ser otro habría resistido más, no para justificar una independencia que no tiene, sino porque no quiso dejarlo ir, como si se hubiese aferrado a los buenos momentos, sintió que es lo único que los mantiene a flote, en un mar de desgracias.
Los gritos de Owen arrugaron su rostro, no fue una molestia, sino más bien se perdió más perdida que nunca. Solo logró abrazarlo con más fuerza, esperando que pueda resolver el problema — ¿Los demás, están bien? — porque hay más gente en el barco, tanta que no tuvo tiempo para nombrarla, o más bien su mente no pudo recordarla entre tanto caos.
Sintió la caída y el impacto del salto de Owen. Sus manos apretaron los hombros ajenos por el vértigo, sin saber qué les espera ahora — ¡¿Y los demás?! Escuché a Eros cerca de nosotros ¿Está bien? — porque si todos han partido, supuso que deben estar cerca, aun así no pudo escucharlos. El mar, junto con el crujido de la madera cediendo acallaron cualquier voz — ¿Estamos muy lejos de la costa?
Tomó aire y se separó de Owen, sentándose en silencio en una de las sillas luego de palparlas. — Qué desastre — no dudó en taparse el rostro, tomando una larga bocanada de aire, que salió en un vaho extraño. Ese que indicó que la presión de los sentimientos es más grande — No entiendo. No entiendo por qué — apretó la ropa del vestido, porque las malas noticias no se han detenido — Por qué nos pasa esto. Primero ese extraño lugar y ahora...
¿Por qué se hunden las risas y los sueños con tanta facilidad? ¿Cuándo se han equivocado tanto?
Se quedó en silencio unos segundos y se limpió el rostro, intentando recobrar la compostura — En qué… en qué puedo ayudar — porque la última vez, se quedó esperando llegar a un sitio, un milagro de Dios, pero ésta vez el destino le susurró que no habrá una segunda ocasión — Ya… Ya veremos qué haremos después — apretó los labios, tomando una fuerza que ha nacido aparentemente de la nada, aunque más parece que necesita para terminar parte de la travesía.
Ésta vez agradezco que no lo puedo ver. No quiero observar cómo todo se pierde en el mar.
![[Imagen: Gwendolain.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Gwendolain.gif)
