01-12-2025, 01:52 AM
Cuando dijo esas palabras de forma tan tímida no pude evitar reír ligeramente, admirando lo hermoso que se veía en ese estado, quería comerlo por completo, me perdía en sus facciones como cuando veía el maldito océano. Que seductor. Podría ahogarme y le daría las gracias. —Puedes ser una de mis lindas mujeres si quieres… ya luces lo suficientemente apetecible… Me pregunto cuantos te han visto así… o si soy privilegiado. — Me seguiría burlando, provocándolo más había cometido un terrible error: Demostrarme que esto le afectaba.
Sus uñas sobre mi mano, sus movimientos, era demasiado: Al sentir sus mejillas sobre mis manos me sentí ciertamente adorado, no permitiendo que mi coquetería regresara, no en ese momento. Adoraba sus labios, el tono de su voz se escuchaba como miel y aquellas palabras hicieron que mi cuerpo obedeciera, aumentando el ritmo con desesperación. — No podría… detenerme… No puedo…— Murmuré sobre sus labios, besándolo profundamente y entonces sucedió.
Solté un jadeo de sorpresa, cuando sentí que mi espalda chocaba contra el sofá y cuando estaba a punto de quejarme ni siquiera me dio la oportunidad, al tomar el control incluso en esta situación ¿Así de cabrón era? Este era el tipo de persona que no se dejaba consentir, entre el nublar de mi mente tardé un poco en seguirle el juego, pero lo tomé de la cadera, marcando un ritmo más errático, sentía que estaba cerca, pero todavía no se lo haría saber.
El sordo ruido de piel contra piel se hacía presente en la gran sala, azotando su traser con fuerza contra mi entrepierna cada que tenía la oportunidad. — ah… Ji…Jin… — Gemí su nombre, mirándolo con placer, fuera de mi. Noté su miembro, y llevé una de mis manos a este para regresar a masturbarlo, esperando que terminara primero que yo. — Mírate… me tomas tan bien… Eres tan…— No pude terminar de hablar, lloriqueando ligeramente ante el sentimiento de placer, rasguñando su glúteo derecho donde mi mano todavía posaba, mientras arqueaba la espalda sintiéndolo más, ni siquiera teniendo la fuerza para cambiar la posición, maldita sea, no quería admitir mi derrota… ¿Cómo es que, aunque lo estuviera penetrando me sentía mucho más vulnerable de lo que se veía? Mordí mi labio inferior, cerrando los ojos, no quería ver su maldita cara arrogante mientras hablaba. — Estoy cerca… ah… No te detengas…— No sé que esperaba más: que me dejara terminar o que me lo prohibiera… Mierda, tal vez debí joderlo más.
Sus uñas sobre mi mano, sus movimientos, era demasiado: Al sentir sus mejillas sobre mis manos me sentí ciertamente adorado, no permitiendo que mi coquetería regresara, no en ese momento. Adoraba sus labios, el tono de su voz se escuchaba como miel y aquellas palabras hicieron que mi cuerpo obedeciera, aumentando el ritmo con desesperación. — No podría… detenerme… No puedo…— Murmuré sobre sus labios, besándolo profundamente y entonces sucedió.
Solté un jadeo de sorpresa, cuando sentí que mi espalda chocaba contra el sofá y cuando estaba a punto de quejarme ni siquiera me dio la oportunidad, al tomar el control incluso en esta situación ¿Así de cabrón era? Este era el tipo de persona que no se dejaba consentir, entre el nublar de mi mente tardé un poco en seguirle el juego, pero lo tomé de la cadera, marcando un ritmo más errático, sentía que estaba cerca, pero todavía no se lo haría saber.
El sordo ruido de piel contra piel se hacía presente en la gran sala, azotando su traser con fuerza contra mi entrepierna cada que tenía la oportunidad. — ah… Ji…Jin… — Gemí su nombre, mirándolo con placer, fuera de mi. Noté su miembro, y llevé una de mis manos a este para regresar a masturbarlo, esperando que terminara primero que yo. — Mírate… me tomas tan bien… Eres tan…— No pude terminar de hablar, lloriqueando ligeramente ante el sentimiento de placer, rasguñando su glúteo derecho donde mi mano todavía posaba, mientras arqueaba la espalda sintiéndolo más, ni siquiera teniendo la fuerza para cambiar la posición, maldita sea, no quería admitir mi derrota… ¿Cómo es que, aunque lo estuviera penetrando me sentía mucho más vulnerable de lo que se veía? Mordí mi labio inferior, cerrando los ojos, no quería ver su maldita cara arrogante mientras hablaba. — Estoy cerca… ah… No te detengas…— No sé que esperaba más: que me dejara terminar o que me lo prohibiera… Mierda, tal vez debí joderlo más.

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