01-12-2025, 05:17 PM
Narrador / María Merlot
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¿Alegría?
¿Felicidad?
¡Alivio!
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¿Alegría?
¿Felicidad?
¡Alivio!
Esa era la palabra buscada en el revoltijo de sensaciones que embargaban a la mujer de cabello celeste: Alivio. ¿Por qué? Porque después de todo el buen hombre que la “vio” en la fuente, que le hablo como una persona y que posteriormente la ayudo a zafarse de las garras de las piratas estaba sano y salvo. Su abrazo la hizo sentir tranquila a pesar de que su alrededor aun era un misterio, y el personaje central emanaba una presencia que ella había visto muchas veces y por lo tanto sabía que debía mantener su distancia.
“…me preocupaba más librarme de esa chusma”
Esas palabras calaron en lo más profundo de su corazón. ¿Por qué? Sencillo, porque, aunque tuvo conocidos antes, y posiblemente tendría conocidos después, al final del día las personas solo velaban por si misma, y si un sacrificio era necesitado no dudarían en tirar a cualquiera al foso. Pero ese hombre, de aspecto desaliñado, se había preocupado por ella, le había abierto las puertas a una libertad… que no sabría como manejar pero que seguro entendería como hacerlo… con el tiempo. Luego del intercambio de palabras intervino el fumador, María se bajo de Han… y se oculto detrás de este. ¿Llamar de nuevo al médico? ¿Terminar de cuidar sus heridas? ¿Para qué? Ella se sentía bien, había estado en condiciones peores la verdad sea dicha.
¿Una investigación?
¿Su punto de vista?
¿Qué le gustaba comer?
¿Jin Onizuka?
¿Su punto de vista?
¿Qué le gustaba comer?
¿Jin Onizuka?
María se sujeto al brazo de Han, como un accesorio más de su vestuario. Ahora mismo él era su ancla y norte, no tenía nada más en el mundo; por eso tildarlo como “Kami” quedaba corto para lo que significaba el hombre en esa etapa de su vida. ¿Debería hablar? Intento abrir la boca, pero cuando el mendigo dijo “saciar su hambre”, ella cerro la boca y se fue tras él, al comedor. Sentándose a su lado, el lado más lejano del hombre de ojos sin vida. Había comida… ¿demasiada? ¿poca? Ella no tenia con que compararlo así que la cantidad realmente le daba igual, lo que si no podía darle igual era la cantidad de… animales muertos sobre la mesa. Su estomago se revolvió, si tuviera algo en su interior lo hubiera expulsado por la carne que se extendía delante de sus ojos e invadía su sentido del olfato. No era realmente tiquismiquis con los gustos de otros pero venia de estar enferma, por supuesto que estaría sensible.
— No soy un cachorro, si fuera un cachorro andaría en cuatro patas… — pronuncio con alegría, haciendo la observación obvia a las palabras del sujeto. Luego, tomando entre sus manos un vaso con agua, lo único que le apetecía en ese momento de la mesa, lo bebió poco a poco al finalizar procedió — … ¿Una investigación? ¿Es usted un Marine? ¿Dónde está su uniforme? ¿Cuántas estrellas lleva pegadas del pecho? ¿Duelen cuando se las pegan? — interrogo con su habitual forma extrovertida de ser, viéndolo desde la distancia. ¿Si él resultaba ser un hombre de la marina, eso la haría sentir más tranquila o intranquila? — … Es una historia muuuuuuuuuuuuuuuuy larga, Kami… — le respondió pensando en cómo termino con Grizelda, luego dio otro sorbo al agua — … estaba en esta isla haciendo mis cosas, yendo de aquí para allá, con este Pezti y Pulpun que me hacían compañía, entonces un día en pleno alba… pero antes, del alba había recordado que no había comido nada desde hace dos días, y fui a buscar comida de noche, pero me perdí en el camino. ¡Todos los caminos son iguales! Y claro estaba oscuro pero no haría diferencia porque igual esos caminos eran iguales… — empezó a contar con emoción, metiéndose en la historia que le habían pedido mientras dejaba el vaso con agua y su mano comenzaba a jugar con un tenedor — … entonces fue cuando me encontré con el arbusto de frutillas, aun estaban verdes pero yo tenía hambre, me puse a rebuscar entre sus hojas, hasta que di con un par que estaban comestibles o eso había pensando yo porque sabían horrible y cuando me las trague me dieron nauseas y termine vomitando una cosa toda verde amarillosa… ¿Han vomitado alguna vez algo así? — continuaba su relato esta vez llevando el tenedor a su cabello y peinándolo distraídamente — … luego de ahí regrese con Pezti y PulPun… y fue cuando comenzó el alba, y sentí un golpe en mi cabeza y cuando desperté ya estaba con Grizelda, en su barco… habían más chicas, ellas compraban, secuestraban y vendían mujeres a tipos malos. Una noche, decidí escapar por decimoquinta vez, por eso salte del barco, termine en la playa, luego en la fuente, luego te conocí Kami… y ahora estamos aquí. ¿Ya quedo? — finalizo preguntando si su cabello ya se veía bien luego de peinarlo con el tenedor — … habían hablado de un tal Paltear Von Karst. Él quería a un espécimen como yo… ¿Saben no? Con los ojos ámbar… — descifro una razón absurda, pero para que decir lo obvio de la trata de blancas y más de mestizas — … la transacción se iba a dar en esta isla, el cuarto día después de la luna nueva… ¿Ya paso la luna nueva? — comento ignorando por completo el tiempo que había transcurrido ya…
Luego de su parloteo, se quedó ahí viendo si algo de la mesa podía ser comido por ella, el agua había aliviado un poco las náuseas… pero eso no quitaba que comer algo solido fuera buena idea, no sabía cuándo podría de nuevo. Ojala el medico se tardará más, no quería ser tocada por nadie…
— No soy un cachorro, si fuera un cachorro andaría en cuatro patas… — pronuncio con alegría, haciendo la observación obvia a las palabras del sujeto. Luego, tomando entre sus manos un vaso con agua, lo único que le apetecía en ese momento de la mesa, lo bebió poco a poco al finalizar procedió — … ¿Una investigación? ¿Es usted un Marine? ¿Dónde está su uniforme? ¿Cuántas estrellas lleva pegadas del pecho? ¿Duelen cuando se las pegan? — interrogo con su habitual forma extrovertida de ser, viéndolo desde la distancia. ¿Si él resultaba ser un hombre de la marina, eso la haría sentir más tranquila o intranquila? — … Es una historia muuuuuuuuuuuuuuuuy larga, Kami… — le respondió pensando en cómo termino con Grizelda, luego dio otro sorbo al agua — … estaba en esta isla haciendo mis cosas, yendo de aquí para allá, con este Pezti y Pulpun que me hacían compañía, entonces un día en pleno alba… pero antes, del alba había recordado que no había comido nada desde hace dos días, y fui a buscar comida de noche, pero me perdí en el camino. ¡Todos los caminos son iguales! Y claro estaba oscuro pero no haría diferencia porque igual esos caminos eran iguales… — empezó a contar con emoción, metiéndose en la historia que le habían pedido mientras dejaba el vaso con agua y su mano comenzaba a jugar con un tenedor — … entonces fue cuando me encontré con el arbusto de frutillas, aun estaban verdes pero yo tenía hambre, me puse a rebuscar entre sus hojas, hasta que di con un par que estaban comestibles o eso había pensando yo porque sabían horrible y cuando me las trague me dieron nauseas y termine vomitando una cosa toda verde amarillosa… ¿Han vomitado alguna vez algo así? — continuaba su relato esta vez llevando el tenedor a su cabello y peinándolo distraídamente — … luego de ahí regrese con Pezti y PulPun… y fue cuando comenzó el alba, y sentí un golpe en mi cabeza y cuando desperté ya estaba con Grizelda, en su barco… habían más chicas, ellas compraban, secuestraban y vendían mujeres a tipos malos. Una noche, decidí escapar por decimoquinta vez, por eso salte del barco, termine en la playa, luego en la fuente, luego te conocí Kami… y ahora estamos aquí. ¿Ya quedo? — finalizo preguntando si su cabello ya se veía bien luego de peinarlo con el tenedor — … habían hablado de un tal Paltear Von Karst. Él quería a un espécimen como yo… ¿Saben no? Con los ojos ámbar… — descifro una razón absurda, pero para que decir lo obvio de la trata de blancas y más de mestizas — … la transacción se iba a dar en esta isla, el cuarto día después de la luna nueva… ¿Ya paso la luna nueva? — comento ignorando por completo el tiempo que había transcurrido ya…
Luego de su parloteo, se quedó ahí viendo si algo de la mesa podía ser comido por ella, el agua había aliviado un poco las náuseas… pero eso no quitaba que comer algo solido fuera buena idea, no sabía cuándo podría de nuevo. Ojala el medico se tardará más, no quería ser tocada por nadie…
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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