01-12-2025, 06:40 PM
El camino montañoso y rocoso iba desapareciendo a medida que salíamos del nido de las bestias, dándonos la entrada al enorme páramo que constituía la mayoría del centro de la isla. Una zona más abierta y seca que me recordó al momento en el que, buscando las piedras del faro, se nos dio por entrar en la cordillera del oeste, encontrando aquella cueva mágica que nos complicó la tarde y que acabó desapareciendo de forma misteriosa.
Fuguwu me hablaba de seguir entrenando con las bestias de nuestro hogar y yo recorría de forma mental los rincones de la isla, intentando trazar un plan. Las hienas para empezar estaban bien, pero el hecho de ser inofensivas hacia mi cuerpo arenoso, quizás no me sirviesen para romper el límite del haki ya que estaba tranquilo ante ellas, sabiendo que no podían hacerme nada de ninguna manera. Quizás las bestias ardientes de la zona del volcán podrían suponer un peligro más real hacia mí, obligándome a tener que desarrollar este nuevo poder si no quería quemarme. Otra opción era visitar el enorme lago del ojo del elefante y mojar mi cuerpo, aunque no me apetecía acercarme a un lugar en el que podía ahogarme si nadie me acompañaba.
Mi compañero también mencionó la posibilidad de que mi rostro tuviese una solución. Fuguwu siempre fue muy hábil en el arte de la medicina y, dándome esperanzas, llevé mi mirada hacia él prestando atención a lo que decía: fabricar un ojo y una oreja cyborg. Llevé mi mano diestra a mi pelo y lo eché hacia atrás, dubitativo — A ver dónde puedo conseguir eso... no tengo ni la menor idea de cómo construir cosas. ¿Quizás en Marineford? — Al mencionar nuestro bastión recordé la reunión con los de Magna, sobre todo las palabras del joven alado que se había ofrecido a poder reconstruirme. Viendo su apariencia, su saber estar y su cautela, daba la sensación de que él no era guerrero pero sí podía ser el cerebro del equipo, por lo que era una buena opción. Lastimosamente no tenía forma de contactar con ese grupo. — ¿Crees que con una operación podría hacer que disparase rayos láser oculares? O incluso misiles. ¡Imagina si modifico mi oreja de forma que pueda emitir música! ¡kakahaha! — Fantaseaba de una forma cómica e infantil, ya que no tenía ni idea de cómo funcionaba todo ese proceso.
Charlando el tiempo pasaba más rápido y ya podíamos ver cómo estábamos llegando a nuestra improvisada base. Nuestro barco estaba atracado muy cerca del faro, y éste estaba en lo alto de una cordillera por lo que, empezando a notar la pendiente y el terreno rocoso, simplemente transformé mi tren inferior en una corriente arenosa que me hacía levitar al lado de mi compañero para poder moverme esquivando todo sin esfuerzo. Sentí la aprobación del Gyojin, a la vez que me ofreció su puño derecho, el cual choqué de forma amistosa usando mi zurda. — Gracias por la ayuda y el entrenamiento. Ahora nos toca escaquearnos un rato para descansar... ya seguiremos trabajando en la isla — me reí con una malicia inocente, el resto no se enteraría si nos ausentábamos un rato para echar una cabezada — ... construir un ojo y una oreja... qué problemático — seguí dándole vueltas al asunto de la operación. Era una buena oportunidad a la cual no sabía por dónde meterle mano
Fuguwu me hablaba de seguir entrenando con las bestias de nuestro hogar y yo recorría de forma mental los rincones de la isla, intentando trazar un plan. Las hienas para empezar estaban bien, pero el hecho de ser inofensivas hacia mi cuerpo arenoso, quizás no me sirviesen para romper el límite del haki ya que estaba tranquilo ante ellas, sabiendo que no podían hacerme nada de ninguna manera. Quizás las bestias ardientes de la zona del volcán podrían suponer un peligro más real hacia mí, obligándome a tener que desarrollar este nuevo poder si no quería quemarme. Otra opción era visitar el enorme lago del ojo del elefante y mojar mi cuerpo, aunque no me apetecía acercarme a un lugar en el que podía ahogarme si nadie me acompañaba.
Mi compañero también mencionó la posibilidad de que mi rostro tuviese una solución. Fuguwu siempre fue muy hábil en el arte de la medicina y, dándome esperanzas, llevé mi mirada hacia él prestando atención a lo que decía: fabricar un ojo y una oreja cyborg. Llevé mi mano diestra a mi pelo y lo eché hacia atrás, dubitativo — A ver dónde puedo conseguir eso... no tengo ni la menor idea de cómo construir cosas. ¿Quizás en Marineford? — Al mencionar nuestro bastión recordé la reunión con los de Magna, sobre todo las palabras del joven alado que se había ofrecido a poder reconstruirme. Viendo su apariencia, su saber estar y su cautela, daba la sensación de que él no era guerrero pero sí podía ser el cerebro del equipo, por lo que era una buena opción. Lastimosamente no tenía forma de contactar con ese grupo. — ¿Crees que con una operación podría hacer que disparase rayos láser oculares? O incluso misiles. ¡Imagina si modifico mi oreja de forma que pueda emitir música! ¡kakahaha! — Fantaseaba de una forma cómica e infantil, ya que no tenía ni idea de cómo funcionaba todo ese proceso.
Charlando el tiempo pasaba más rápido y ya podíamos ver cómo estábamos llegando a nuestra improvisada base. Nuestro barco estaba atracado muy cerca del faro, y éste estaba en lo alto de una cordillera por lo que, empezando a notar la pendiente y el terreno rocoso, simplemente transformé mi tren inferior en una corriente arenosa que me hacía levitar al lado de mi compañero para poder moverme esquivando todo sin esfuerzo. Sentí la aprobación del Gyojin, a la vez que me ofreció su puño derecho, el cual choqué de forma amistosa usando mi zurda. — Gracias por la ayuda y el entrenamiento. Ahora nos toca escaquearnos un rato para descansar... ya seguiremos trabajando en la isla — me reí con una malicia inocente, el resto no se enteraría si nos ausentábamos un rato para echar una cabezada — ... construir un ojo y una oreja... qué problemático — seguí dándole vueltas al asunto de la operación. Era una buena oportunidad a la cual no sabía por dónde meterle mano
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