[Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus
#7
Tres días antes de una noche fatídica

Jhona camina con esa despreocupación que tanto le caracteriza. Sabe que es el más popular de la zona. Las chicas lo admiran por su belleza, los tíos lo respetan por su físico atlético y es tan carismático que le cae bien a todo el mundo. Pero toda moneda tiene dos caras, y cuanto más brillante la luz, más oscura es la sombra. Busca un rincón oculto, un lugar íntimo sin miradas curiosas. Y cuando lo encuentra, es el momento de máximo clímax. Rápidamente se sienta en el suelo, apoyando la espalda en un callejón sucio. Se remanga la camisa como alma que lleva el diablo y del bolsillo de su pantalón caro, saca una goma elástica y una jeringuilla. Retuerce la goma sobre su brazo mientras la sostiene desde un extremo y la muerde con la boca por el otro, ejerciendo una presión que provoca una dilatación de las venas. -Sí.... Joder...- suelta extasiado, mientras se introduce la jeringa e inyecta el contenido en su sangre. Respira aliviado mientras los instrumentos de placer caen al suelo. Serán solo unos segundos, pues la dosis es tan pequeña que no da para más, pero mientras dure, la felicidad es máxima.
No ha pasado ni medio minuto. El efecto ya se ha ido. Es momento de levantarse e irse. Jhona abre los ojos y se dispone a recoger las pruebas del crimen, pero entonces observa una sombra. Una figura imponente que le juzga desde el callejón. -¡AHHHHGG!- grita asustado. No solo ha sido sorprendido por un ser gigantesco, sino que alguien le ha visto consumiendo. -No te preocupes, hijo...- le responde la silueta mientras da un paso al frente, intimidando más al joven. Sus palabras traen calma, pero esconden un veneno letal. -Todos pecamos de vez en cuando, lo importante es saber pagar el precio.- El chaval está pálido. ¿Qué va a ser de su reputación ahora? Va a echar su vida a perder si este tipo difunde el rumor veraz de lo que ha hecho. -Padre...- delata quién es. -No tengo dinero...-
De la oscuridad emerge la figura tenebrosa. Un enorme cura de varios metros de alto. Su rostro inexpresivo genera terror, con esa cara tan cuadriculada y el mentón tan ancho. Su sotana es de seda de calidad y su sombrero destaca con ornamentos caros. Extiende su poderosa mano hacia el rostro del joven, y lo palmea en la cabeza como si fuera una mascota. -No has de pagar nada, pobre oveja perdida...- lo abraza con su labia. -Solo necesito un favor. Que lleves a una pecadora a la luz del callejón del herrero.-
Un pecado absuelto con otro pecado


En la actualidad

La justicia llueve del cielo en forma de ángel vengador. La dupla de Onis queda reducida a mitades casi simétricas de carne sin vida, demostrando que aquel que se hace llamar Penitente sin Nombre no se anda con rodeos. La espada que porta, bañada aún en sangre, apunta hacía tí, incansable. El Penitente duda de tí, pues la muerte no solo ha alcanzado al enemigo, sino a todos sus aliados. Solo tú, un desconocido extranjero de rasgos asiáticos, ha sobrevivido a toda esta tragedia. El soldado divino exige respuestas.
La escena que acabas de presenciar provocaría un estado de pánico a cualquiera. Que un verdugo alado te amenace de muerte, por lo general, causa que todos salgan corriendo o se pongan a temblar de miedo suplicando por su vida. Pero no es tu caso, tú enfrentas el desafío con una frialdad pasmosa y nervios de titanio. Sin que te tiemble el pulso, le expones una verdad inamovible al espadachín, con nombres, datos y atendiendo una cuestión superior, divina. -Razón no te falta, hijo...- envaina su espada, cabizbajo. Cuesta ver a través de la rendija de los ojos, pero toda la violencia se ha ido y deja paso a una calma perpetua. -Acompañame a ver al Padre Holden.- te invita. -Seguro quiere escuchar tu historia. Te dará cobijo, alimento y seguro recompensa tu valentía.- te convence. Se da la vuelta y avanza esperando que le sigas.


Unas horas más tarde

Ya ha anochecido. La luna se alza orgullosa en una noche oscura mientras que las estrellas no se atreven a aparecer. Tras un largo paseo, llegáis a una enorme catedral. Con echarle un simple vistazo por fuera, se ve el dinero y el postín que se gasta en esta institución y en sus feligreses. La roca tallada y pulida de primera calidad, las vidrieras de colores que filtran la luz interior con delicadeza, las agujas sin un solo desperfecto... El interior es tan ostentoso como el exterior, con arcos de madera y acabados dignos de un palacio. Cada rincón guarda una obra de arte y cada detalle está acabado en oro o joyas.
Las puertas, tan altas que podrían dejar pasar a un gigante, se abren para acogerte mientras eres escoltado por El Penitente. Con solo dar un paso dentro, sientes un calor agradable que te abraza, pero también la mirada de decenas de personas que antes rezaban y ahora eres su centro de atención. Un largo pasillo central te da la bienvenida y conduce tu vista de forma clara a un altar en el lado opuesto de la estancia y ahí, un ser tan mastodóntico que dobla en tamaño a cualquier Oni. El reconocido Padre Holden. Interrumpe su misa al ver que llegas y sonríe. Tu acompañante te pone la mano en el hombro. -Es tu momento, no seas tímido. Cuéntale lo sucedido y no temas en pedirle nada a cambio.- te suelta y junta las manos en señal de rezo mientras alza la mirada. -Sí eres justo y noble, el señor te recompensará con un paraíso en la terrenal.-
Quedas a merced de tus designios, Dharma. Es tu momento de hablar con la cabeza de la iglesia. Relata, consulta y demanda. Es tu momento.
Padre Holden



Datos de interés


Mensajes en este tema
RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - por Sigurd Haakon - 01-12-2025, 07:09 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)