01-12-2025, 07:56 PM
Aquel par de maleantes habían sobrepasado a la justicia como si no importara, pero aún así, eran una amenaza que estaba suelta en aquella isla de cerezos, ahora manchados por la sangre de la marina. Todo el destacamento que buscaba pararle los pies había muerto y en aquella isla, solo quedaban las defensas locales para hacerle frente... Pero, estas mismas pasaron de los mismo, fue por eso que un hombre, que buscaba hacer de ese lugar una mina de oro y hacerse con el dinero de la gente local se le ocurrió una idea.
El señor viruta, quien había avisado de la llegada de ambos y había mandado a Khong a su muerte sin miramientos, no solo esperaba que aquel marine salvará la ciudad de dos forajidos que empezaban a ser intratables para él o para el gobierno, si no que busca forjar lazos con aquel marine mentiroso, para que su posición de capitán le favoreciese en ciertos aspectos políticos que la isla vería más pronto que tarde.
Salió de su mansión emplazada nada más contestar al den den mushi y se fue en busca de los piratas.
No tardó encontrarlos, pues de todos modos, la fuerza llamaba la atención, y aunque en esta ocasión habían salido poderosos, el duo de buccaners corría el riesgo de invocar fuerzas mucho más peligrosas, de hacer que la marine destacas miembros mucho más valiosos para acabar con sus vidas, pues era cierto y una verdad innegable que ambos estaban muy por encima de lo esperado de los piratas que empezaban a recorrer el Grand line, en esta tercera isla, ellos eran una punta de poder que pocos podrían pasar por alto y aún que Sigurd ya había probado la derrota por enfrentar peleas mucho más altas que sus expectativas, todavía corrían el riesgo de cometer el mismo error.
Viruta salió a su paso y les esperó en medio de una de las calles por las que presupondría que pasarían, allí, junto a su brigada personal, un grupo de 10 hombres que no podría rivalizar con la fuerza de los buccaners pero aún así era mucho mejor que ir solo.
Sigurd y Ubbe se los encontraron después de una caminata saliendo del pueblo, en medio de un camino de verdes tonos en los bordes y dorada arena por el que los mercaderes y paisanos salían del reino para acercarse a los puertos. Pudieron ver al grupo a lo lejos esperándoles para cortarle el paso, los hombres que defendían a viruta iban armados, algunos con pistolas, otros con espadas...
- Señores... - La voz de Viruta sonaba relajaba, pero escondía el miedo a la muerte, aún qué... ¿qué más le quedaba por hacer para defender aquel lugar? - Tengo constancia de lo que ha pasado esta tarde... Habéis matado a un capitán. Eso traerá repercusiones - dijo mientras aguantaba una ahorcada al ver la columna vertebral del mink con el que escasas horas antes había estado compartiendo el café - No muy lejos de aquí hay un cuartel de la marina y seguro que tarde o temprano llamaran a alguien para que os pare los pies - amenazarles no era la mejor opción, pero recordarles que debían tener límites sí - pero para eso debe de haber una llamada... Yo tengo un asunto que resolver y vuestras manos manchadas me vendría de lujo, y así podría evitar que las noticias salieran tan rápido de este reino, como para que no os diera tiempo a prepararos mejor para los siguientes combates... Claro todo tiene un pago: mi silencio a cambio de un pequeño favor - El señor Viruta había caído bajo, pero tenía un plan, salvaría al reino de esos bárbaros y de paso se quitaría de en medio a cierta persona que le estaba haciendo la vida imposible.
El señor viruta, quien había avisado de la llegada de ambos y había mandado a Khong a su muerte sin miramientos, no solo esperaba que aquel marine salvará la ciudad de dos forajidos que empezaban a ser intratables para él o para el gobierno, si no que busca forjar lazos con aquel marine mentiroso, para que su posición de capitán le favoreciese en ciertos aspectos políticos que la isla vería más pronto que tarde.
Salió de su mansión emplazada nada más contestar al den den mushi y se fue en busca de los piratas.
No tardó encontrarlos, pues de todos modos, la fuerza llamaba la atención, y aunque en esta ocasión habían salido poderosos, el duo de buccaners corría el riesgo de invocar fuerzas mucho más peligrosas, de hacer que la marine destacas miembros mucho más valiosos para acabar con sus vidas, pues era cierto y una verdad innegable que ambos estaban muy por encima de lo esperado de los piratas que empezaban a recorrer el Grand line, en esta tercera isla, ellos eran una punta de poder que pocos podrían pasar por alto y aún que Sigurd ya había probado la derrota por enfrentar peleas mucho más altas que sus expectativas, todavía corrían el riesgo de cometer el mismo error.
Viruta salió a su paso y les esperó en medio de una de las calles por las que presupondría que pasarían, allí, junto a su brigada personal, un grupo de 10 hombres que no podría rivalizar con la fuerza de los buccaners pero aún así era mucho mejor que ir solo.
Sigurd y Ubbe se los encontraron después de una caminata saliendo del pueblo, en medio de un camino de verdes tonos en los bordes y dorada arena por el que los mercaderes y paisanos salían del reino para acercarse a los puertos. Pudieron ver al grupo a lo lejos esperándoles para cortarle el paso, los hombres que defendían a viruta iban armados, algunos con pistolas, otros con espadas...
- Señores... - La voz de Viruta sonaba relajaba, pero escondía el miedo a la muerte, aún qué... ¿qué más le quedaba por hacer para defender aquel lugar? - Tengo constancia de lo que ha pasado esta tarde... Habéis matado a un capitán. Eso traerá repercusiones - dijo mientras aguantaba una ahorcada al ver la columna vertebral del mink con el que escasas horas antes había estado compartiendo el café - No muy lejos de aquí hay un cuartel de la marina y seguro que tarde o temprano llamaran a alguien para que os pare los pies - amenazarles no era la mejor opción, pero recordarles que debían tener límites sí - pero para eso debe de haber una llamada... Yo tengo un asunto que resolver y vuestras manos manchadas me vendría de lujo, y así podría evitar que las noticias salieran tan rápido de este reino, como para que no os diera tiempo a prepararos mejor para los siguientes combates... Claro todo tiene un pago: mi silencio a cambio de un pequeño favor - El señor Viruta había caído bajo, pero tenía un plan, salvaría al reino de esos bárbaros y de paso se quitaría de en medio a cierta persona que le estaba haciendo la vida imposible.
INFORMACIÓN DE LA AVENTURA
![[Imagen: 51pnN8x.png]](https://imgur.com/51pnN8x.png)
