[Presente Absoluto] Hogueras de sueños
#3
¡Ost!

—
¿De verdad crees que puedas encontrarlos? Ya sabes, a Maki y Uker. No se ve mucho por aquí con tanta hierba... Quizás te podrías quedar más tiempo con nosotros...

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-¿Viste que Maki puede convertirse en lagarta juancha? Tal vez hasta la confundimos con uno de los lagartos gigantes andan por aquí. Si veo a un tipo extremadamente guapo, sabemos que el lagarto a su lado es Maki fijo.-

Llevaban un tiempo discutiendo sobre dónde podría encontrarse el posible paradero de sus compañeros de tripulación, ya que, en Whiskey Peak, ni siquiera se había tomado la molestia de buscarles debido a estar total y completamente enfocado en pasar un tiempo, otra vez, con la mujer que más le gustaba en todo el mundo -Sabes que sería lo que más quisiera en todo el mundo, Gwenchi,- le miraba con algo de tristeza, más aún observando la cara tan preciosa y dulce que estaba ligeramente oscurecida por la amargura de perder la compañía mutua. En el camino podían escucharse los ¡FIS! ¡FIS! de cada planta exótica y gigante que, con hojas que eran tan grandes como una oveja, se desplazaban hacia los lados para poder abrirse paso en una jungla tan estrafalaria como detenida en el mundo, casi como si el lugar fuese virgen hace siglos -pero necesito...hacer eso que te comenté. No toleraré que ese tipo le haya daño a nadie, ni a ti, ni a mi madre.- y, mientras comenzaba a caminar en aquel lugar tan frondoso como extenso, el revoloteo de aves, asustadas, aparecía repentinamente. Los oídos del pelirrojo se activaban constantemente, provocando que su mirada, ciertamente, viajase en direcciones aleatorias solamente por acto reflejo de su audición.

Pero hubo algo que jamás pensó que podría encontrarse en ese instante.

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-...qué es...eso?-

Gwen casi le distrae momentáneamente preguntando si "había visto algo", pero no, el pelirrojo se quedó, con sus orbes celeste brillante, absorto en aquello a lo que de casualidad se había topado justo frente a sus narices -...Gwen, vale,- volteó a verla, no pudo prestarle atención a absolutamente nada más como ella lo estaba haciendo en un posible bullicio que se escapaba en cuchicheo -espérame aquí, no me tardo, ¿Sí?- se aproximó a ella con un tono de voz que sonaba entre serio y confundido, sorprendido, anonadado, ¿Podría ser? Pero...¿Porqué? ¿Qué hacía esa cosa ahí? Ya había escuchado lo suficiente y visto lo suficiente sobre la misma como para no tener ninguna duda de lo que era aquello. El árbol era grande, frondoso, con hojas irrealmente gigantes que tenían como objetivo la captación total de la luz solar. Sus frutos eran muy llamativos, como si alentasen a cualquier atrevido a querer comérselo, pero...¿Y el que estaba lleno de pinchos y espirales? -No puede ser.- pero sí podría serlo, por lo que, con Gwen detenido luego de haber avanzado y ella teniendo que librar su propia batalla con lo que parecía ser un lagarto del tamaño de un gato, panzón y con cara de tener alguna ausencia de cromosoma se mantuvo firme, trepando con ambas manos y a punta de pura fuerza hasta poder alcanzar aquel fruto colgante y perdido en el medio de la selva.

Se quedó múltiples segundos delante de la misma, clavando sus ojos en ella. Se veía pinchuda, arisca, tan roja como el propio cabello teñido de Owen. Con una mano aferradísimo al gran tronco se aproximó, estirándose -¡NGGGG!- y, mientras fruncía el ceño para intentar alcanzarla, la misma rebotaba como resorte producto de su peso una y otra vez, columpiándose sobre su rama conectora. Finalmente, ¡TAC! -La tengo.- la atrapó entre sus manos, cabía completamente en la palma de la mano y no dudó, con la misma, guardársela muy rápidamente adentro de sus ropas, en uno de los bolsillos internos de su abrigo rojo, provocándole un bulto notorio y redondo indistinguible desde fuera. Deslizándose con el lateral de sus zapatillas, ¡SSSSSSSSSSSSF!, tocó el suelo hasta que pudo escuchar el grito de la muchachita de antifaz blanco que parecía estar teniendo su propio duelo personal: Aquella lagartija panzona -Veré qué hago contigo luego.-.

¡O-Owen! ¿Podrías tomarlo? —

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-¿Qué le pasa a la cosa esa? Está como cebada contigo.-

Y era cierto, la alimaña que tenía un tamaño considerable sacaba esa lengua bífida una y otra vez y, con esos ojos que solo expresan la posibilidad de una fuerte falta de conexiones neuronales. Owen no demoró en caminar hacia la situación mientras la chica batallaba con el animalito trepador, atrapándolo desde el cuerito reptil y escamoso y alzándolo en el aire tal cual ocurriría con un gato -Mira que eres feo, cabronazo.- lo torció hasta dejarlo delante de sí, y este se retorcía y contorsionaba en múltiples direcciones, con esas garritas negras que intentaban arañarla y solo provocaban una expresión de desagrado en el muchacho -¡OYE PERO CÁLMATE, CABRÓN!- porque encima de convulsionar por el terror, el animal, ahora, comenzaba a chillar con una fuerza atronadora, como si estuviese llamando o a otros o a su madre (Si es que era una cría, desconocido totalmente para el pelirrojo) -¡AGH! ¿¡QUÉ MIERDA HACES!?- y ahora, clavando esas largas uñas, empezó a querer treparse sobre el brazo del pelirrojo y aferrarse al mismo como si fuese el tronco de un árbol. Cualquiera pensaría que el chico tenía un brazo lagarto -¡PERO COÑO! ¡SUÉLTAME JODER!- y ahora el que se contorsionaba era el propio chico de ojos celestes que, revoleando el brazo y sacudiéndolo mientras se ponía histérico, llamaba incluso más la atención de lo que lo había hecho el bichejo.

Pero la cosa, rápidamente, no tardó en torcerse.

—¡Ahí está! El lagarto gordo

[Imagen: mMumR9w.png]
-¿E?-

—¡Se lo están robando!

[Imagen: 97ee6ff0bb7b6ff12960172dbed2cb49.jpg]
-¿¡QUE ME ROBÓ QUÉ, CABRÓN!?-

Owen no dudó en ponerse terriblemente a la defensiva; Estaba siendo buscado indudablemente por personas de su Isla natal, Onizuka Jin, y la Marina. En cuanto vio el patrón en los uniformados que empezaron a aparecer le resultó completamente imposible no enfrentarles sin ningún ápice de miedo -¡El bicho cabrón este no me suelta!- lo sacudió delante de ellos, moviendo el brazo de forma cómica hacia arriba y hacia abajo de forma muy veloz mientras que el animalito, ¡IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIK!, gritaba posteriormente -...- pero en cuanto veía a los uniformados aproximarse con cautela, algo extraño se despertó en el pelirrojo. Desvió sus ojos hacia el lagarto que, temblando y muy nervioso, se mantenía aferrado al brazo del muchacho -¿Qué quieren con el bicho?- preguntó, osadamente, colocando un pie hacia adelante, arrastrando la mirada hacia las máscaras grises y con líneas y frunciendo el ceño en defensa del animal. Él no solía tener protección o predilección por los bichejos, y menos a uno con un aspecto tan arruinado y triste, pero Gwen le había vuelto una persona mucho más benevolente, ¿Porqué parecía tan angustiado? -Y si les digo que el bicho ahora es mío, ¿Qué pasa?- un pie hacia adelante, colocándose justo al lado de la muchacha de ojos cerrados y antifaz, enfrentando a los agentes -Respondan o salgo corriendo con él.- porque Owen, haga lo que haga, jamás iba a poder detener esa rebeldía implícita que corría por sus venas -Gwen, si todo sale mal, recuerda: No dudes ni un segundo en usar tus poderes.-.

Me compre una cajita feliz
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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[Presente Absoluto] Hogueras de sueños - por Sohem - 02-12-2025, 01:28 AM
RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - por Owen Yang - 02-12-2025, 03:18 PM

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