02-12-2025, 08:36 PM
Owen no sabía con precisión a quién se refería con "doctor", pero, si ambos tenían la misma idea, Kiyoshi debía ser la respuesta -Con ese hay que tener cuidado que con dos copitas está revoleando vasos de cristal para todos lados.- Anecdótico, si, pero mientras lo decía sonreía con mucha complicidad, como si aquel recuerdo no le molestase en lo absoluto, sino, que pudiese ver una faceta oculta en alguien con una apariencia tan seria, directa y antipática en primera instancia.
Ella se veía muy agobiada, triste, incómoda por todo lo que habían transitado cada uno en lo particular. Owen ya estaba curadísimo de espanto; El mundo era hostil, desagradable, y tu vida podía correr peligro, incluso, sin que jamás fuese tu culpa en lo más mínimo. Gwen parecía sentirse desdichada, apagada, incapaz e impotente, incluso cuando el pelirrojo la creía, literalmente, un individuo con un potencial infinito. "No voy a cambiar nada" -Lo harás, tú puedes hacerlo.- contestó casi automáticamente, ni siquiera dándole pie a dudar, porque él ya no dudaba ni de las capacidades de ella ni de el corazón que ya no le pertenecía a él, sino, a ella. Sintió cómo la frente de la hermosísima mujer se pegó sobre su hombro, escondiéndose mientras continuaba en un lamento que el muchacho era completamente incapaz de comprender. En su cabeza no cabía la posibilidad de que la chica que durante meses demostró tener un poder capaz de "congelar a los malos". "No podía".
En cuanto comenzó a aferrarse a él, ese frío tan exageradamente reconocible apareció. A diferencia del resto de los mortales, Gwen, ahora, era capaz de poder transmitir sus estados de ansiedad, tristeza o miedo simple y llanamente con su presencia, generando un tacto palpable tan gélido como el de un hielo. Owen sonreía, con aquella tela que aún posaba sobre su ojo y cerraba el único visible, dejando en vista esos colmillos largos que tenía por naturaleza -Yo sé que podrás controlarlos, Gwen.- contestó casi automáticamente, porque parecía un ping-pong de inseguridades donde a cada respuesta negativa de parte de la mujer más hermosa frente a sus ojos, el pelirrojo, sin dudarlo, empujaba esa inseguridad hacia afuera, reforzándole lo especial que fue, es y será -Tus poderes de frío son solamente...- los escalofríos le detenían un poco, erizándole la piel de manera inevitable debido a su gran debilidad a este mientras las manos que tanto le encantaban se paseaban hacia un lado y hacia el otro -...una de t-tus grandes capacidades. Cuando te conocí, me cambiaste, y no te hizo falta ningún poder de nada.- y, sin poder dejar de verla ni un solo ápice de segundo, su propio calor corporal subía de tenerla delante, escuchando cómo era capaz de poder calmar los dolores con sus habilidades -Gwen.- la miró de arriba a abajo, comenzando a quitarse el parche que Kiyoshi le había colocado y que por seguridad le obligó a mantener, sin que hiciese demasiada falta.
Durante todo el viaje en el Crimson Stage, barco de la tripulación de los cabaret, Owen no había hecho mayores cosas con su mujer favorita más allá de simplemente reposar, esperar a llegar a tierra firme y que todos pudiesen ponerse a punto para recuperarse de las heridas. Pero él la extrañó tanto, pero tantísimo, que tenerla en el estadío que la tenía, y justo frente a él, le hizo sentir obligado emocionalmente a proceder: Se abalanzó hacia ella, besándola primero solo con los labios para que no se asuste con el impacto ni se sorprenda, cerrando sus ojos mientras se movilizaba hacia adelante -Gwen...yo...no te das...- cuando el pelirrojo deseaba a su mujer favorita le resultaba total y completamente incapaz no cegarse. Después de tantísimos nervios, tanta frustración, tanto desenfreno, tanto dolor, la pasión afloró en él de una forma tan explosiva como criminal -Una idea- se cortaba mientras se separaba de los besos y abría su boca, buscando la deseada y maravillosa de la mujer que amaba con locura -de lo que te necesité- comenzó a empujarla con su cuerpo, obligándola a que ella tuviese que ponerse de pie junto con él -todos estos días.- empezó a usar sus manos para empujarla mientras que, con su pecho, empujaba los de la muchachita, en señal de que cada vez más se aproximaban a la pared que ella tenía a su espalda y el muchacho a su frente, sin siquiera prestarle atención a ello por el deseo que le comía -Desde- prosiguió, ¡PUMB!, la espalda de la espectacular y bellísima chica de antifaz blanco dio con un poco de fuerza y generando un pequeño rebote -el Reino de Samba- y, pegado a ella, comenzó a besarle su cuello, un beso detrás del otro, mientras liberaba un mordisco en la clavícula de las ganas que le tenía hace semanas -que no puedo pensar en lo mucho que te extrañaba y deseo.-.
La pegó hacia la pared mientras que con su mano izquierda atrapó una de sus piernas. Tal vez era complicado con la ceguera de la muchachita el tener miedo de perder la estabilidad, pero el muchacho la trajo consigo para que, con ella, le capturase y sus cuerpos estuviesen aún más pegados que antes -Me moría de ganas de besarte,- fue hasta su labio inferior, tirándole de él con un apretón hasta que, como un elástico, volvió a su lugar original -de tenerte conmigo,- su mano derecha viajó hacia su extensa cabellera decorada, negra y de destellos morados, tirando de la misma hacia abajo con un poco de fuerza para descubrirle toda la garganta muchísimo más -y de comerte como siempre quiero.- en aquella postura, con sus ojos entre-cerrados, podía divisar cómo se marcaban los músculos del cuellito de su mujer favorita, pero más deseoso estaba de pegar ambas entre-piernas una con la otra, ejerciendo presión en la misma mientras podía sentirse cómo, naturalmente, movía la pelvis muy levemente hacia adelante y hacia atrás, jadeante, incapaz de aguantarse más de lo que ya se aguantó de tener a Gwen así -No pude olvidarme de nuestra última noche...- mientras le hablaba en un balbuceo, lo hacía con un pequeño caminito donde el viento caliente de su boca soplaba de forma débil de abajo hacia arriba, hasta querer llegar a esos labios carnosos y espectaculares de su amor -...y no paré de pensar en ella casi todos los días. No pude evitarlo.- le susurraba, generando un cosquilleo que podría ser mutuo debido a esa tenue vibración. Jadeaba, tenía sus orbes celeste brillante clavados en esos ojitos mientras que le ayudaba a quitarse el antifaz y las decoraciones que le rodeaban la cabeza, pudiendo escucharse el tintineo de las mismas al dar contra la madera del suelo -No puedo dejar de pensar en ti ni aunque me esfuerce. Me vuelves loco, y me encanta.- volvió a darle un beso, uno intenso, fuerte, uno que buscó que la nuca de la mujer golpease contra la pared con suavidad mientras su cuerpo la arrinconaba más y más, estimulándose con el movimiento de péndulo hacia arriba, y hacia abajo de su cintura, algo que ocurría por mero acto reflejo del deseo -¿Quieres que repitamos esa noche? ¿O crear una nueva?-.
— Todo habría sido igual conmigo ahí o si no hubiese estado —
![[Imagen: 0495fc6e4b12c2c689eb0416b198e0f1.jpg]](https://i.pinimg.com/1200x/04/95/fc/0495fc6e4b12c2c689eb0416b198e0f1.jpg)
-¿Porqué...lo dices? Has salido entera de allí. No pude estar más feliz que así sea.-
Ella se veía muy agobiada, triste, incómoda por todo lo que habían transitado cada uno en lo particular. Owen ya estaba curadísimo de espanto; El mundo era hostil, desagradable, y tu vida podía correr peligro, incluso, sin que jamás fuese tu culpa en lo más mínimo. Gwen parecía sentirse desdichada, apagada, incapaz e impotente, incluso cuando el pelirrojo la creía, literalmente, un individuo con un potencial infinito. "No voy a cambiar nada" -Lo harás, tú puedes hacerlo.- contestó casi automáticamente, ni siquiera dándole pie a dudar, porque él ya no dudaba ni de las capacidades de ella ni de el corazón que ya no le pertenecía a él, sino, a ella. Sintió cómo la frente de la hermosísima mujer se pegó sobre su hombro, escondiéndose mientras continuaba en un lamento que el muchacho era completamente incapaz de comprender. En su cabeza no cabía la posibilidad de que la chica que durante meses demostró tener un poder capaz de "congelar a los malos". "No podía".
— ¿Estás decepcionado?
![[Imagen: G9WnXuP.png]](https://i.imgur.com/G9WnXuP.png)
-Enamorado de ti es lo que estoy.-
En cuanto comenzó a aferrarse a él, ese frío tan exageradamente reconocible apareció. A diferencia del resto de los mortales, Gwen, ahora, era capaz de poder transmitir sus estados de ansiedad, tristeza o miedo simple y llanamente con su presencia, generando un tacto palpable tan gélido como el de un hielo. Owen sonreía, con aquella tela que aún posaba sobre su ojo y cerraba el único visible, dejando en vista esos colmillos largos que tenía por naturaleza -Yo sé que podrás controlarlos, Gwen.- contestó casi automáticamente, porque parecía un ping-pong de inseguridades donde a cada respuesta negativa de parte de la mujer más hermosa frente a sus ojos, el pelirrojo, sin dudarlo, empujaba esa inseguridad hacia afuera, reforzándole lo especial que fue, es y será -Tus poderes de frío son solamente...- los escalofríos le detenían un poco, erizándole la piel de manera inevitable debido a su gran debilidad a este mientras las manos que tanto le encantaban se paseaban hacia un lado y hacia el otro -...una de t-tus grandes capacidades. Cuando te conocí, me cambiaste, y no te hizo falta ningún poder de nada.- y, sin poder dejar de verla ni un solo ápice de segundo, su propio calor corporal subía de tenerla delante, escuchando cómo era capaz de poder calmar los dolores con sus habilidades -Gwen.- la miró de arriba a abajo, comenzando a quitarse el parche que Kiyoshi le había colocado y que por seguridad le obligó a mantener, sin que hiciese demasiada falta.
—Te extrañé, no imaginas cuánto.
![[Imagen: amAL3d6.png]](https://i.imgur.com/amAL3d6.png)
-...-
Durante todo el viaje en el Crimson Stage, barco de la tripulación de los cabaret, Owen no había hecho mayores cosas con su mujer favorita más allá de simplemente reposar, esperar a llegar a tierra firme y que todos pudiesen ponerse a punto para recuperarse de las heridas. Pero él la extrañó tanto, pero tantísimo, que tenerla en el estadío que la tenía, y justo frente a él, le hizo sentir obligado emocionalmente a proceder: Se abalanzó hacia ella, besándola primero solo con los labios para que no se asuste con el impacto ni se sorprenda, cerrando sus ojos mientras se movilizaba hacia adelante -Gwen...yo...no te das...- cuando el pelirrojo deseaba a su mujer favorita le resultaba total y completamente incapaz no cegarse. Después de tantísimos nervios, tanta frustración, tanto desenfreno, tanto dolor, la pasión afloró en él de una forma tan explosiva como criminal -Una idea- se cortaba mientras se separaba de los besos y abría su boca, buscando la deseada y maravillosa de la mujer que amaba con locura -de lo que te necesité- comenzó a empujarla con su cuerpo, obligándola a que ella tuviese que ponerse de pie junto con él -todos estos días.- empezó a usar sus manos para empujarla mientras que, con su pecho, empujaba los de la muchachita, en señal de que cada vez más se aproximaban a la pared que ella tenía a su espalda y el muchacho a su frente, sin siquiera prestarle atención a ello por el deseo que le comía -Desde- prosiguió, ¡PUMB!, la espalda de la espectacular y bellísima chica de antifaz blanco dio con un poco de fuerza y generando un pequeño rebote -el Reino de Samba- y, pegado a ella, comenzó a besarle su cuello, un beso detrás del otro, mientras liberaba un mordisco en la clavícula de las ganas que le tenía hace semanas -que no puedo pensar en lo mucho que te extrañaba y deseo.-.
La pegó hacia la pared mientras que con su mano izquierda atrapó una de sus piernas. Tal vez era complicado con la ceguera de la muchachita el tener miedo de perder la estabilidad, pero el muchacho la trajo consigo para que, con ella, le capturase y sus cuerpos estuviesen aún más pegados que antes -Me moría de ganas de besarte,- fue hasta su labio inferior, tirándole de él con un apretón hasta que, como un elástico, volvió a su lugar original -de tenerte conmigo,- su mano derecha viajó hacia su extensa cabellera decorada, negra y de destellos morados, tirando de la misma hacia abajo con un poco de fuerza para descubrirle toda la garganta muchísimo más -y de comerte como siempre quiero.- en aquella postura, con sus ojos entre-cerrados, podía divisar cómo se marcaban los músculos del cuellito de su mujer favorita, pero más deseoso estaba de pegar ambas entre-piernas una con la otra, ejerciendo presión en la misma mientras podía sentirse cómo, naturalmente, movía la pelvis muy levemente hacia adelante y hacia atrás, jadeante, incapaz de aguantarse más de lo que ya se aguantó de tener a Gwen así -No pude olvidarme de nuestra última noche...- mientras le hablaba en un balbuceo, lo hacía con un pequeño caminito donde el viento caliente de su boca soplaba de forma débil de abajo hacia arriba, hasta querer llegar a esos labios carnosos y espectaculares de su amor -...y no paré de pensar en ella casi todos los días. No pude evitarlo.- le susurraba, generando un cosquilleo que podría ser mutuo debido a esa tenue vibración. Jadeaba, tenía sus orbes celeste brillante clavados en esos ojitos mientras que le ayudaba a quitarse el antifaz y las decoraciones que le rodeaban la cabeza, pudiendo escucharse el tintineo de las mismas al dar contra la madera del suelo -No puedo dejar de pensar en ti ni aunque me esfuerce. Me vuelves loco, y me encanta.- volvió a darle un beso, uno intenso, fuerte, uno que buscó que la nuca de la mujer golpease contra la pared con suavidad mientras su cuerpo la arrinconaba más y más, estimulándose con el movimiento de péndulo hacia arriba, y hacia abajo de su cintura, algo que ocurría por mero acto reflejo del deseo -¿Quieres que repitamos esa noche? ¿O crear una nueva?-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
![[Imagen: Fusaneitor.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Fusaneitor.gif)
