02-12-2025, 09:32 PM
La presión en el cuello y por instinto llevé una de mis manos a su muñeca porque incluso en este consensuado momento no dejaría de dar pelea, pero solo fue instinto, pues en realidad no pretendía detenerlo. La falta de aire hizo que mi corazón latiera con fuerza, oh, la adrenalina. Lo miré con cierto desafío, cambiando mi agarre a uno que lo provocara a no soltarme, por infortunio este era menos fuerte: El instinto de supervivencia latía con fuerza a la par del deseo, a la par de la adrenalina… Hasta que me soltó y me quejé en alivio al sentir nuevamente el aire en mis pulmones, acariciando el área donde aquel rojo agarre se hacía presente, observé su placer en mi dolor y supe que esa era la emoción de buscaba.
Un brillo peligroso se hizo visible en mis ojos al escucharlo, soltando una ligera risa al verlo a los ojos. —Entonces tienes suerte de encontrar a alguien tan resistente como yo ¿me entiendes? — Quería que reconociera lo afortunado que era en este preciso momento; No solía prestar atención, no solía verme tan vulnerable frente a nadie, menos llenarlos de tantas rosas, yo era el que debería ser adorado y entonces sus deseos me hicieron escucharlo un poco más, Suave no era una palabra que esperaba en esta situación ¿se me había salido de las manos?
Por supuesto, el había tomado el control, la forma en la que alzaba mi mentón sin que opusiera resistencia me hizo notarlo ¿Qué mierda había puesto en la bebida? ¿Me conocía de antes? ¿Quería algo de mí? No… Imposible, podía olerme los problemas a distancia y justo ahora solo quería sentirlo mucho más cerca.
Su tacto era especias y azúcar: Me confundía, me acercaba como si fuera su propiedad y me besaba en la frente como si hubiera algo más, suavidad que no conocía tanto como la amargura. Claro, ese era su plan, confundirme para… ¿para qué? Mierda, el instinto me dictaba correr, que me estaba ahogando en aguas profundas ¿Cuándo le he escuchado? —¿Ganármelo? ¿Por qué eres el premio? ¿Por qué averiguar sobre un amante de una noche? ¿Por qué interesarme en la vida de alguien que solo le interesa... esto? Mierda... a los dos nos interesa esto ¿Qué estoy diciendo? Puto alcohol... Follemos, hagámonos trizas. — Sonreí con amargura, negando la dulzura que crecía en mí, la necesidad de abrazarlo con la ternura que me entregaba: Quería moverme, hacer algo más pero quería que me escuchara a la par. Qué mal mentiroso era: Desviando la mirada mientras soltaba esas palabras como si realmente las sintiera.
Finalmente reaccioné, dejándome caer sobre el sofá y jalándolo conmigo, mirándolo como si fuera lo único que existiera en el mundo y sentía que lo odiaba por eso, instintivamente, volví a acariciar la cicatriz de su frente: Mi mano ligeramente temblorosa, mientras volvía a mirarlo a los ojos, sin poder decir nada más… Hasta guiar su rostro al mío y besarlo con la ternura que creí que no existía en mí, quería complacerlo, pero sentí que eso no era todo, aún así lo escondí al dejar de besarlo con cierta agresividad, dejando un ligero beso en su cuello en el cual terminé clavando mis dientes sobre su piel.
Un brillo peligroso se hizo visible en mis ojos al escucharlo, soltando una ligera risa al verlo a los ojos. —Entonces tienes suerte de encontrar a alguien tan resistente como yo ¿me entiendes? — Quería que reconociera lo afortunado que era en este preciso momento; No solía prestar atención, no solía verme tan vulnerable frente a nadie, menos llenarlos de tantas rosas, yo era el que debería ser adorado y entonces sus deseos me hicieron escucharlo un poco más, Suave no era una palabra que esperaba en esta situación ¿se me había salido de las manos?
Por supuesto, el había tomado el control, la forma en la que alzaba mi mentón sin que opusiera resistencia me hizo notarlo ¿Qué mierda había puesto en la bebida? ¿Me conocía de antes? ¿Quería algo de mí? No… Imposible, podía olerme los problemas a distancia y justo ahora solo quería sentirlo mucho más cerca.
Su tacto era especias y azúcar: Me confundía, me acercaba como si fuera su propiedad y me besaba en la frente como si hubiera algo más, suavidad que no conocía tanto como la amargura. Claro, ese era su plan, confundirme para… ¿para qué? Mierda, el instinto me dictaba correr, que me estaba ahogando en aguas profundas ¿Cuándo le he escuchado? —¿Ganármelo? ¿Por qué eres el premio? ¿Por qué averiguar sobre un amante de una noche? ¿Por qué interesarme en la vida de alguien que solo le interesa... esto? Mierda... a los dos nos interesa esto ¿Qué estoy diciendo? Puto alcohol... Follemos, hagámonos trizas. — Sonreí con amargura, negando la dulzura que crecía en mí, la necesidad de abrazarlo con la ternura que me entregaba: Quería moverme, hacer algo más pero quería que me escuchara a la par. Qué mal mentiroso era: Desviando la mirada mientras soltaba esas palabras como si realmente las sintiera.
Finalmente reaccioné, dejándome caer sobre el sofá y jalándolo conmigo, mirándolo como si fuera lo único que existiera en el mundo y sentía que lo odiaba por eso, instintivamente, volví a acariciar la cicatriz de su frente: Mi mano ligeramente temblorosa, mientras volvía a mirarlo a los ojos, sin poder decir nada más… Hasta guiar su rostro al mío y besarlo con la ternura que creí que no existía en mí, quería complacerlo, pero sentí que eso no era todo, aún así lo escondí al dejar de besarlo con cierta agresividad, dejando un ligero beso en su cuello en el cual terminé clavando mis dientes sobre su piel.

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