02-12-2025, 09:47 PM
Un recuerdo lindo…Suena extraño, pero a veces hablar con alguien te hace rebuscar en tu pasado, pensar en cosas que creías olvidadas. No se que contarle en concreto, mi recuerdo más feliz a veces suele estar mezclado con cosas más tristes, amargas.
Arrugué la nariz de forma suave, antes de sonreírle.
-Fui adoptada por piratas, no se si puedo decir que yo lo fuera, pero ellos se hicieron cargo de mi.-Me encogí de hombros de forma suave, apoyé los codos encima de la mesa, inclinando el cuerpo hacia delante.-Supongo que uno de esos recuerdos felices fue la primera vez que me enseñaron a ponerle clavos a un tablón.-Dejé escapar una risa, pequeña, burlona,de niña traviesa que recuerda haber hecho algo mal.
Pero es que le di un martillazo en todo el dedo a Iskan y él me persiguió por toda la proa para quitarme el martillo diciendo que era todo un peligro.
-Él era realmente especial, pero como a todo mi pirata, me lo quitó el mar.-Sigue siendo amargo decirlo en voz alta, como una sensación agridulce que se pega en la parte superior de mi paladar. Sin embargo, pronto, a esa sensación le gana la curiosidad, mis ojos claros se abren de forma suave, y me inclino para escucharle mejor, como un niño curioso que escucha un cuento que quiere poder recordar.
-Supongo que ahora busco ver todas esas cosas, no sabía que en el mundo había cosas tan interesantes.-Admití de forma sincera, alegre, dejando escapar una risa, y es extraño todo aquello.
¿Sabes? Sé que soy toda una mujer, pero Zhang tiene el poder de volverme pequeña, como si fuera una niña.
Como si pudiera recuperar esos años, esos momentos, crear un recuerdo tierno donde no había nada más que dolor y sufrimiento.
-No sé nada del mundo, Zhang…Conozco un laboratorio, un mar de batas blancas, unos piratas que me intentaron enseñar a ser persona, lo que era su mundo.-Un suspiro sale de mis labios, llevo mi mano derecha a la nuca, no puedo sentir el frío de la palma pero el tacto al menos me relaja.-Pero resulta que el mundo era para ellos un mar del Sur que solo esconde una fracción de la realidad.-Ellos nunca habían abandonado aquel mar, demasiado temerosos de avanzar, demasiado precavidos quizás.
-Quiero ver el mundo por todos y cada uno de aquellos que no pudieron verlo, recorrer cada isla, cada mar, cada corriente…Y vivir lo que nadie más ha podido vivir, lo que nadie ha podido contar.-Mis dedos se deslizan suavemente por mis cabellos blancos, bastante más largos por la parte de la nuca, antes de que una sonrisa ladeada pinte mis labios, con más confianza, casi con una soberbia que no se ni si es verdad.
-Quiero vivir al límite mi historia, desde el principio, la mitad y hasta el final…Y ayudar a aquellos que no son libres, para que puedan vivir su vida tanto como yo voy a vivir la mía.
Porque a mi me salvaron, me dieron la oportunidad y yo, haré lo mismo por los demás.
Arrugué la nariz de forma suave, antes de sonreírle.
-Fui adoptada por piratas, no se si puedo decir que yo lo fuera, pero ellos se hicieron cargo de mi.-Me encogí de hombros de forma suave, apoyé los codos encima de la mesa, inclinando el cuerpo hacia delante.-Supongo que uno de esos recuerdos felices fue la primera vez que me enseñaron a ponerle clavos a un tablón.-Dejé escapar una risa, pequeña, burlona,de niña traviesa que recuerda haber hecho algo mal.
Pero es que le di un martillazo en todo el dedo a Iskan y él me persiguió por toda la proa para quitarme el martillo diciendo que era todo un peligro.
-Él era realmente especial, pero como a todo mi pirata, me lo quitó el mar.-Sigue siendo amargo decirlo en voz alta, como una sensación agridulce que se pega en la parte superior de mi paladar. Sin embargo, pronto, a esa sensación le gana la curiosidad, mis ojos claros se abren de forma suave, y me inclino para escucharle mejor, como un niño curioso que escucha un cuento que quiere poder recordar.
-Supongo que ahora busco ver todas esas cosas, no sabía que en el mundo había cosas tan interesantes.-Admití de forma sincera, alegre, dejando escapar una risa, y es extraño todo aquello.
¿Sabes? Sé que soy toda una mujer, pero Zhang tiene el poder de volverme pequeña, como si fuera una niña.
Como si pudiera recuperar esos años, esos momentos, crear un recuerdo tierno donde no había nada más que dolor y sufrimiento.
-No sé nada del mundo, Zhang…Conozco un laboratorio, un mar de batas blancas, unos piratas que me intentaron enseñar a ser persona, lo que era su mundo.-Un suspiro sale de mis labios, llevo mi mano derecha a la nuca, no puedo sentir el frío de la palma pero el tacto al menos me relaja.-Pero resulta que el mundo era para ellos un mar del Sur que solo esconde una fracción de la realidad.-Ellos nunca habían abandonado aquel mar, demasiado temerosos de avanzar, demasiado precavidos quizás.
-Quiero ver el mundo por todos y cada uno de aquellos que no pudieron verlo, recorrer cada isla, cada mar, cada corriente…Y vivir lo que nadie más ha podido vivir, lo que nadie ha podido contar.-Mis dedos se deslizan suavemente por mis cabellos blancos, bastante más largos por la parte de la nuca, antes de que una sonrisa ladeada pinte mis labios, con más confianza, casi con una soberbia que no se ni si es verdad.
-Quiero vivir al límite mi historia, desde el principio, la mitad y hasta el final…Y ayudar a aquellos que no son libres, para que puedan vivir su vida tanto como yo voy a vivir la mía.
Porque a mi me salvaron, me dieron la oportunidad y yo, haré lo mismo por los demás.
