El párpado tembló en cuanto comenzó a insultarme, puse los ojos en blanco viendo que iba a tener que invitar al pájaro a otra mariscada. Debería haber hecho trampas y decirle primero que me siguiera el juego para que el águila me invitara a mi. Pero ya no había vuelta atrás. -Mira, tonta del culo, estaba intentando ser amable. -Murmuré entre dientes notablemente cabreado abriendo los ojos más de la cuenta, casi inyectados en sangre conteniéndome para no pegarle un puñetazo en toda la cara, el único motivo por el cual no lo hacía era porque no quería perder una apuesta contra un animal dos veces seguidas.
Respiré hondo, tratando de calmarme, volviendo a esbozar la mejor sonrisa que mi mal humor me permitía fingir. Pero antes de que pudiera volver a articular palabra la chica comenzó a tratar de comer la galleta que había creado, vi como trataba de morderla pero apenas podía rascar la superficie con sus dientes. Reí de una forma más genuina al ver el patético intento de devorar mi medio de transporte. -Yo tampoco sé cómo lo hago, creo que es por una fruta que me comí hace un par de meses, tenía como los bordes de galletas y era tope rara. Pero no estoy seguro… -Traté de aclarar en un tono amable, que cambió de nuevo a enfada de un segundo a otra cuando vi que al subirse a la galleta junto a mi trató de comerse a Travis. -EH, ¡¿Qué haces puta terrorista?! Ni se te ocurra comerte a mi puto pájaro niñata. -Desenvainé la palanca de mi cinturón, para advertirle que iba enserio. Conmigo se podía meter lo que quisiera pero si amenazaba al pájaro esto se volvía personal. Debido al movimiento de la chica el ave salió asustada al cielo y comenzó a volar en círculos a unos metros por encima de nuestras cabezas.
-Sé que están duras, pero si las mojas se pueden comer. -Le señalé el chaleco rojo que llevaba puesto con mi arma metálica. -Bolsillo interior izquierdo, hay una petaca con algo de ron. -Volví a guardar el fierro en el cinturón, y mi tono de golpe se volvió irónico, soltando una risita malvada. -Posiblemente una gallina como tú preferiría un vasito de leche calentito y un besito de buenas noches… -Volví a aplaudir creando una segunda galleta a nuestro lado, flotando en el aire a tan solo unos centímetros de nosotros, me crucé de brazos, alzando la cabeza con un gesto de superioridad, esperando que se rajara. -Te apuesto una pinta de cerveza y un plato de pan de gambas a que no puedes acabarte el dulce mojándolo en licor.
Si no era por el licor iba a ser por el tamaño enorme de la galleta, la chica pese a ser alta estaba delgada y no de coña le podía caber eso en el estómago. Era una apuesta segura mirase por donde mirase, un plan perfecto, sin fisuras.
Respiré hondo, tratando de calmarme, volviendo a esbozar la mejor sonrisa que mi mal humor me permitía fingir. Pero antes de que pudiera volver a articular palabra la chica comenzó a tratar de comer la galleta que había creado, vi como trataba de morderla pero apenas podía rascar la superficie con sus dientes. Reí de una forma más genuina al ver el patético intento de devorar mi medio de transporte. -Yo tampoco sé cómo lo hago, creo que es por una fruta que me comí hace un par de meses, tenía como los bordes de galletas y era tope rara. Pero no estoy seguro… -Traté de aclarar en un tono amable, que cambió de nuevo a enfada de un segundo a otra cuando vi que al subirse a la galleta junto a mi trató de comerse a Travis. -EH, ¡¿Qué haces puta terrorista?! Ni se te ocurra comerte a mi puto pájaro niñata. -Desenvainé la palanca de mi cinturón, para advertirle que iba enserio. Conmigo se podía meter lo que quisiera pero si amenazaba al pájaro esto se volvía personal. Debido al movimiento de la chica el ave salió asustada al cielo y comenzó a volar en círculos a unos metros por encima de nuestras cabezas.
-Sé que están duras, pero si las mojas se pueden comer. -Le señalé el chaleco rojo que llevaba puesto con mi arma metálica. -Bolsillo interior izquierdo, hay una petaca con algo de ron. -Volví a guardar el fierro en el cinturón, y mi tono de golpe se volvió irónico, soltando una risita malvada. -Posiblemente una gallina como tú preferiría un vasito de leche calentito y un besito de buenas noches… -Volví a aplaudir creando una segunda galleta a nuestro lado, flotando en el aire a tan solo unos centímetros de nosotros, me crucé de brazos, alzando la cabeza con un gesto de superioridad, esperando que se rajara. -Te apuesto una pinta de cerveza y un plato de pan de gambas a que no puedes acabarte el dulce mojándolo en licor.
Si no era por el licor iba a ser por el tamaño enorme de la galleta, la chica pese a ser alta estaba delgada y no de coña le podía caber eso en el estómago. Era una apuesta segura mirase por donde mirase, un plan perfecto, sin fisuras.
Karmas
Akuma y aclaraciones
