Lelith en el País de las Pesadillas - [Aventura, T1, Presente Absoluto]
#8
La risa me salió sola, demasiado aguda, demasiado larga, demasiado... yo. Me temblaban los hombros mientras levantaba aquel bulto ridículo, tenso y palpitante entre mis manos. No sabía si era por la droga, por la victoria o por lo absurdo que se veía todo envuelto así, pero no podía dejar de soltar carcajadas que me doblaban la espalda.

- Miraaaad lo que teeeeeengo… -canturreé, levantándolo por encima de mi cabeza como si fuera un trofeo y se lo enseñase a todo ser vivo de la isla-.

El peso casi no importaba. La adrenalina hacía el trabajo por mí. Me lo eché al hombro con un golpe seco, como si cargara un saco lleno de oro y joyas. El bulto chilló algo, pero estaba demasiado entretenida riéndome como para escucharlo bien.

- Ay, calla, que te estoy presentando en sociedad... -me burlé mientras avanzaba por la selva- ¡Un poco de educación, 'coneji–coooosaaa'!

El eco repitió mi risa entre los árboles, distorsionándola todavía más. La droga me hacía creer que incluso ellos se inclinaban a mi paso, que sus troncos se retorcían, murmurando cosas entre toses de madera. Yo, por supuesto, les respondía como si realmente me hablaran.

- Sí, sí, ya sé… soy increíble, ¿a que sí? ¡Claro joder! lo sé, lo sé, no hace falta que me aplaudáis... -acaricié un tronco húmedo con la palma ensangrentada- Bueno, un poquito sí, podéis aplaudir un poquito, preciosos...

Un arbusto se movió... o una sombra... o un pensamiento... qué más me daba... Yo igual me acerqué, orgullosa, señalando mi premio.

- Miraaaaad, ¡lo he cazaaado! -dije arrastrando la última palabra, burlona- Y no es cualquier cosa, ¿eh? Este era rápido… rápido, rápido… ¡demasiado rápido para su propio bien!

Di un par de pasos más y una serpiente cruzó el camino... o quizá era una liana... o quizá una 'serpiente-liana' de las de antes... Ni idea, pero la apunté igualmente con un dedo tembloroso por la euforia.

- ¿Qué? ¿Tú también quieres verlo? ¡Pues mira, mira! MI TESORITO -agitando el bulto en su dirección, ignorando totalmente el pequeño quejido amortiguado- ¡Ahora es mío! ¡MÍO! Tú ya no te me escapas, 'orejitas'…

Seguí caminando como una reina delirante, enseñándole mi presa a cada raíz, rama o piedra que mi mente decidía considerar público atento. Algunas cosas incluso me parecieron asentir. Una roca me pareció que se emocionaba. Un tronco me pareció decirme bien hecho. No discutí con ellos...

La playa apareció al final del sendero como si hubiera estado esperándome, bajo el ya caído sol de la tarde. El olor a sal me recibió con un golpe cálido que casi consiguió marearme... Solté el bulto en la arena con un ¡Pof!, poco elegante pero satisfactorio. Y me agaché sobre él, apartándome un mechón teñido de sudor y sangre.

- No te muevas mucho, ¿vale? -le dije con una sonrisa enorme- Que vamos a preparar algo bonito…

Mientras él temblaba dentro de su envoltorio vegetal, me puse a recoger leña seca, ramas, restos de troncos... Los apilé formando algo que pretendía ser una barbacoa improvisada, aunque era más un caos artístico con aspiraciones de fogata... Me notaba muy, pero que muy, DROGADA, pero estaba encantada...

- Porque claro, 'coneji-cosa', tú no eres solo rápido... —dije mientras clasificaba ramas como si fueran ingredientes de lujo- ¡También hablas! y si vas a dar guerra, por lo menos tendré que darte buenas razones... ¿no crees?

Me eché a reír otra vez, sin freno, sin medida, sin oxígeno casi. La droga, peor que antes, me hacía disfrutar cada segundo excesivamente extendido, cada chispa imaginaria, cada palabra que me parecía brillante y de colorines... La imposibilidad de la situación tan sólo me provocaba más risa.

Cuando tuve el fuego listo, para tan sólo esperar a que se formasen las brasas... me giré hacia él, todavía tirado en la arena, envuelto, tembloroso, mirando con esos ojos enormes y húmedos que parecían suplicar y odiar al mismo tiempo.

[Imagen: images?q=tbn:ANd9GcStP15t_q7LhqnhABEyOzY...w&usqp=CAU]

- Bueno, pequeñín… -dije con una dulzura envenenada- Vamos con la parte divertida…

Y ahí fue cuando lo empalé con mi propia katana, él chilló y suplicó, pero ni siquiera había empezado... No sólo me sorprendí con su aguante... aún con la pérdida de sangre, el animalito aguantó que lo desollase torpemente debido a mi estado frenético, a mis temblorosos dedos... aún con los parones momentáneos de risas desenfrenadas o de improvisadas cancioncitas que se me ocurrían y le obligaba a escuchar... no. Él aún me calificaba a través de llantos y suplicas, poniéndoles nota... Hubo un momento que incluso le pidió su opinión a una ola que se estrellaba en la orilla... No supe si ésta respondió, pero el 'coneji-cosa' entabló conversación con ella hasta que ya no pudo más, y finalmente se desmayó.

Al final, entré con hambre a una selva y volví de una playa, con una bonita piel de conejito blanco y el estómago lleno de una carne deliciosa. Ya vería donde sacarle provecho a aquella piel, de momento me había ganado una buena siestecita...
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RE: Lelith en el País de las Pesadillas - [Aventura, T1, Presente Absoluto] - por Lelith Hesperax - 02-12-2025, 10:30 PM

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