03-12-2025, 12:22 AM
Usar las manos… La verdad es que es un buen consejo, aunque genera ciertas dudas en Kiyoshi y el motivo es bastante específico. Intenta mirarse las manos y luego palpa uno de los costados del sitio en el que están, ensuciando los dedos con polvo. De inmediato se sacude y limpia con un pañito que tiene dentro de su chaqueta. — ¿Y no te da miedo tocar al azar y ensuciarte? A mí me produce repelús… — Piensa en las distintas posibilidades que puede encontrarse en el mundo y un escalofrío recorre su cuerpo, llegando a abrazarse a sí mismo por un momento. Realmente está muy enfermo en cuanto a la limpieza, no es normal.
— ¿Tú crees? — Suena raro que tengan escondido aquí a un ave de esas por lo difícil que debe ser de capturar. Aunque, si se piensa, pudieron usar aquel huevo para atraerla a este lugar. También si consideramos que esta vivienda, bastante amplia en comparación al resto, está alejada y, además, cercada en el perímetro. Tiene lógica que nadie más se haya dado cuenta. Claro, Gwen escuchó y supo cosas debido a una habilidad que, juzgando solo la portada de su libre, uno no esperaría, pero no deja de sorprender a Kiyoshi, quien cada segundo que pasa confía más en ella.
Da pasos más hacia el frente, pero sus piernas tiemblan un poco. Está asustado, no es el hombre más valiente de este planeta. — Hoy no estoy armado, así que no deberás temer por que intente algo tonto. — Quizás eso le transmite seguridad a ella, mas no a él. Estar sin su protección le genera muchas dudas, pues siempre ha sido un tipo que depende de su rifle para sentirse seguro. En su ausencia, siente que cualquier peligro que se le cruce lo vencerá sin tener oportunidad a resistirse.
— Oye, cuidado. — Sin cuidado, Gwen intenta atacar y parece ser atacada. — ¿Estás bien? No te confíes. Te revisaré cuando estemos a la luz. — Siente especial preocupación por su estado luego del miedo que le dio casi dispararle la otra vez, sumado a haber afectado sus oídos. No quiere que se repita algo así, no en su presencia. Se trata de un médico, no puede permitir que se perjudique la salud de alguien por más que no sea un paciente oficial. — Bueno, podrías pedirle que se confiese. Quizás puedas entenderlo, quién sabe. — Dejemos de lado que Kiyoshi tiene una mala opinión respecto a aquellos que van a la iglesia a contarle sus pecados a alguien más.
¿Se imaginan a un tipo tan poco sociable como Kiyoshi hacer eso? Yo tampoco.
En un principio no entendió lo de la llave maestra, pero lo meditó unos segundos y dio con la respuesta. — No diré cómo aprendí esto. Se pueden manipular cerraduras con ciertos objetos, aunque solo funciona en las más simples. Funciona un pequeño cuchillo que uso al trabajar. Me toma un poco de tiempo, pero logro abrir. Ten paciencia y calma al ave, no quiero que me ataque. — Y efectivamente le toma alrededor de dos minutos hasta que logra abrir para que su amiguito pueda escapar.
Por mucho que los humanos estén haciendo algo a su favor, el animal no está contento. Algo malo le han hecho antes de que el dúo protagonista se involucre en el caso. Apenas ve su vía de escape, apura en salir aun si debe aplastar a cualquiera que esté en su camino. Kiyoshi se percata a tiempo y toma a Gwen de los brazos para empujarla y lanzarse él también al piso, a un costado del trayecto que toma la enorme bestia. — ¡Al suelo! — Para peor, la entrada que usaron para llegar a este nivel es pequeña —pues no fue la misma que usaron para ingresa y encerrar el ave— y, al ver que no puede salir, comienza a golpear con fuerza el techo, que vendría a ser el piso de la primera planta.
Desde la superficie, el niño capturado se asusta, pues el suelo tiembla misteriosamente, provocando que también puertas y paredes crujan. No posee la suficiente fuerza para derribar todo, pero sí causa estruendos. Los enemigos, en el exterior, se percatan de esto y corren para volver.
Llegando un momento, la madera cede y el ave llega al primer nivel, soltando un grito que dejaría sordo a cualquiera que esté cerca. Afortunadamente, desde el subterráneo en que están Gwen y Kiyoshi es más soportable.
Ya relativamente a salvo, el médico se levanta y ayuda a la no vidente a hacer lo mismo. — Estamos en problemas. Debe estar buscando su huevo, pero si sigue a los otros hacia el pueblo, todos la atacarán e iniciará la guerra. ¿Qué hacemos, Gwen? ¿Pelear o buscar otra alternativa? — El hecho de no decidir por su cuenta y entregarle el poder de decisión significa que confía en su intelecto, evidenciando de que no la ve como un estorbo ni nada similar, sino alguien que puede sacar adelante un panorama tan complejo como el actual.
— ¿Tú crees? — Suena raro que tengan escondido aquí a un ave de esas por lo difícil que debe ser de capturar. Aunque, si se piensa, pudieron usar aquel huevo para atraerla a este lugar. También si consideramos que esta vivienda, bastante amplia en comparación al resto, está alejada y, además, cercada en el perímetro. Tiene lógica que nadie más se haya dado cuenta. Claro, Gwen escuchó y supo cosas debido a una habilidad que, juzgando solo la portada de su libre, uno no esperaría, pero no deja de sorprender a Kiyoshi, quien cada segundo que pasa confía más en ella.
Da pasos más hacia el frente, pero sus piernas tiemblan un poco. Está asustado, no es el hombre más valiente de este planeta. — Hoy no estoy armado, así que no deberás temer por que intente algo tonto. — Quizás eso le transmite seguridad a ella, mas no a él. Estar sin su protección le genera muchas dudas, pues siempre ha sido un tipo que depende de su rifle para sentirse seguro. En su ausencia, siente que cualquier peligro que se le cruce lo vencerá sin tener oportunidad a resistirse.
— Oye, cuidado. — Sin cuidado, Gwen intenta atacar y parece ser atacada. — ¿Estás bien? No te confíes. Te revisaré cuando estemos a la luz. — Siente especial preocupación por su estado luego del miedo que le dio casi dispararle la otra vez, sumado a haber afectado sus oídos. No quiere que se repita algo así, no en su presencia. Se trata de un médico, no puede permitir que se perjudique la salud de alguien por más que no sea un paciente oficial. — Bueno, podrías pedirle que se confiese. Quizás puedas entenderlo, quién sabe. — Dejemos de lado que Kiyoshi tiene una mala opinión respecto a aquellos que van a la iglesia a contarle sus pecados a alguien más.
¿Se imaginan a un tipo tan poco sociable como Kiyoshi hacer eso? Yo tampoco.
En un principio no entendió lo de la llave maestra, pero lo meditó unos segundos y dio con la respuesta. — No diré cómo aprendí esto. Se pueden manipular cerraduras con ciertos objetos, aunque solo funciona en las más simples. Funciona un pequeño cuchillo que uso al trabajar. Me toma un poco de tiempo, pero logro abrir. Ten paciencia y calma al ave, no quiero que me ataque. — Y efectivamente le toma alrededor de dos minutos hasta que logra abrir para que su amiguito pueda escapar.
Por mucho que los humanos estén haciendo algo a su favor, el animal no está contento. Algo malo le han hecho antes de que el dúo protagonista se involucre en el caso. Apenas ve su vía de escape, apura en salir aun si debe aplastar a cualquiera que esté en su camino. Kiyoshi se percata a tiempo y toma a Gwen de los brazos para empujarla y lanzarse él también al piso, a un costado del trayecto que toma la enorme bestia. — ¡Al suelo! — Para peor, la entrada que usaron para llegar a este nivel es pequeña —pues no fue la misma que usaron para ingresa y encerrar el ave— y, al ver que no puede salir, comienza a golpear con fuerza el techo, que vendría a ser el piso de la primera planta.
Desde la superficie, el niño capturado se asusta, pues el suelo tiembla misteriosamente, provocando que también puertas y paredes crujan. No posee la suficiente fuerza para derribar todo, pero sí causa estruendos. Los enemigos, en el exterior, se percatan de esto y corren para volver.
Llegando un momento, la madera cede y el ave llega al primer nivel, soltando un grito que dejaría sordo a cualquiera que esté cerca. Afortunadamente, desde el subterráneo en que están Gwen y Kiyoshi es más soportable.
Ya relativamente a salvo, el médico se levanta y ayuda a la no vidente a hacer lo mismo. — Estamos en problemas. Debe estar buscando su huevo, pero si sigue a los otros hacia el pueblo, todos la atacarán e iniciará la guerra. ¿Qué hacemos, Gwen? ¿Pelear o buscar otra alternativa? — El hecho de no decidir por su cuenta y entregarle el poder de decisión significa que confía en su intelecto, evidenciando de que no la ve como un estorbo ni nada similar, sino alguien que puede sacar adelante un panorama tan complejo como el actual.
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