03-12-2025, 02:26 AM
Casi se me sale una lágrima al ver como utilizaba todo lo que me quedaba de ron en la galleta, empapándola de arriba a abajo en licor, y tras ello comenzó a devorarla como si no hubiese comido en dos años. Se me ocurrieron muchísimos chistes sobre la velocidad a la que tragaba y las enormes cantidades de alimento que se llevaba a la boca, pero preferí ahorrármelos. Pero me contuve por no recibir un puñetazo en la boca. Según iba a llegando al final mi boca fue abriéndose de par en par hasta quedar estupefacto, viendo como la chavala se había terminado tanta comida en apenas unos minutos.
Tenia los modales de un bucanero, lo cual me agradaba, bajé la guardia que había tenido en todo momento y le di un suave golpecito en el hombro. -Eso ha estado brutal… - Confesé agarrando de nuevo mi petaca de entre sus manos y guardándomela en uno de los bolsillos del pantalón. No obstante mi asombro no terminó ahí en cuanto sacó la cartera diciendo que era de otro hombre al cual había robado. Sonreí con orgullo pensando que aquel acto era propio de alguien tan rastrero y ruin como yo, vaya dos ratas nos acabábamos de juntar.
-Bueno, si ese hombre insiste en pagar quien somos nosotros para decirle que no. -Me encogí de hombros viendo como se tambaleaba. Después de todo se había terminado mi petaca, y para alguien que no estuviera acostumbrado a beber le podía afectar más que a mi. Me quedé parado un momento, contemplando como la chica se oscilaba de lado a lado al caminar, me llevé la mano a la boca aguantándome la risa. Me increpó por no seguirle, diciendo que se iba a comer todo el “pan con gaviota” y no me iba a dejar nada.
Deshice la galleta como si nada y me puse a caminar a su lado. -No pienses que voy a ayudarte si vomitas, a mi no me van esas mariconadas de sujetar el pelo y darte golpecitos en la espalda. -El águila volvió a bajar desde los cielos, esta vez para apoyarse en mi hombro, acaricié levemente su cabecita emplumada antes de continuar. -Conozco un sitio donde sirven la mejor cerveza y el mejor alcohol de todo este puto lugar, porque otros sitios no pero los bares de esta ciudad me los conozco todos.
Caminamos por las calles desiertas de samba, el temporal había hecho que muchos de los locales estuviesen cerrados y solo se podían ver algunos valientes, o insensatos circulando por estas, en nuestro caso era más bien lo segundo. De camino, me di cuenta que mi nueva conocida cada vez que que cambiaba de dirección, ella tomaba una completamente diferente a la que había que seguir. Este comportamiento lo achaqué a los efectos de la embriaguez, por lo que no le di demasiada importancia.
No tardamos en llegar al lugar, el edificio de dos platas y fachada de madera rojiza se hallaba frente a nosotros. Sobre esta el mismo cartel en letras escarlatas inamovible. “BAR CACAHUETE”. Estaba cerrado seguramente también por el mismo motivo que el resto de locales, no obstante eso nunca me detuvo a mí. Abrí la puerta de par en par de una patada, y con los brazos abiertos grité con entusiasmo. -¡RIGOBERTO VIEJO AMIGO! Vengo a gastarme unos cuantos berries así que ya puedes ir sirviéndonos a mi y a mi amiga borrachuza esa un par de cervezas bien frías y una ración de pan de gambas. -Dije dirigiéndome hacia la izquierda del local, donde se hallaba la barra.
Tras ella un chico joven, moreno y con tatuajes se hallaba limando y ordenado las estanterías de botellas de licor. Al verme entrar puso los ojos en blanco como si fuese la última persona del mundo a la que quería ver. -No me jodas… -Masculló entre dientes con su acento latino característico. -¿No sabes que hay alerta de temporal y nos deberíamos quedar cada uno en sus casas? -Le hice un gesto a mi acompañante para que entrara sin miedo a la tasca, debido al cierre estábamos solos, un ambiente poco peculiar en este local, pues siempre tiene comensales ocupando sus pequeñas mesas o bailando y montando jarana alrededor del escenario de madera barnizada situado en el centro de esta.
-Venga no me jodas, sácate ese palo del culo y sírvenos un par de copas, invita ella. -Solté guiñándole un ojo apoyando mi codo sobre la barra, a regañadientes, el dueño sirvió un par de pintas y un pequeño plato de pan de gambas. Pese a estar dentro del local, la sensación de frío y viento seguía presente pues justo en el centro, el edificio no estaba techado convirtiendo este más en un patio que en un bar convencional.
Tenia los modales de un bucanero, lo cual me agradaba, bajé la guardia que había tenido en todo momento y le di un suave golpecito en el hombro. -Eso ha estado brutal… - Confesé agarrando de nuevo mi petaca de entre sus manos y guardándomela en uno de los bolsillos del pantalón. No obstante mi asombro no terminó ahí en cuanto sacó la cartera diciendo que era de otro hombre al cual había robado. Sonreí con orgullo pensando que aquel acto era propio de alguien tan rastrero y ruin como yo, vaya dos ratas nos acabábamos de juntar.
-Bueno, si ese hombre insiste en pagar quien somos nosotros para decirle que no. -Me encogí de hombros viendo como se tambaleaba. Después de todo se había terminado mi petaca, y para alguien que no estuviera acostumbrado a beber le podía afectar más que a mi. Me quedé parado un momento, contemplando como la chica se oscilaba de lado a lado al caminar, me llevé la mano a la boca aguantándome la risa. Me increpó por no seguirle, diciendo que se iba a comer todo el “pan con gaviota” y no me iba a dejar nada.
Deshice la galleta como si nada y me puse a caminar a su lado. -No pienses que voy a ayudarte si vomitas, a mi no me van esas mariconadas de sujetar el pelo y darte golpecitos en la espalda. -El águila volvió a bajar desde los cielos, esta vez para apoyarse en mi hombro, acaricié levemente su cabecita emplumada antes de continuar. -Conozco un sitio donde sirven la mejor cerveza y el mejor alcohol de todo este puto lugar, porque otros sitios no pero los bares de esta ciudad me los conozco todos.
Caminamos por las calles desiertas de samba, el temporal había hecho que muchos de los locales estuviesen cerrados y solo se podían ver algunos valientes, o insensatos circulando por estas, en nuestro caso era más bien lo segundo. De camino, me di cuenta que mi nueva conocida cada vez que que cambiaba de dirección, ella tomaba una completamente diferente a la que había que seguir. Este comportamiento lo achaqué a los efectos de la embriaguez, por lo que no le di demasiada importancia.
No tardamos en llegar al lugar, el edificio de dos platas y fachada de madera rojiza se hallaba frente a nosotros. Sobre esta el mismo cartel en letras escarlatas inamovible. “BAR CACAHUETE”. Estaba cerrado seguramente también por el mismo motivo que el resto de locales, no obstante eso nunca me detuvo a mí. Abrí la puerta de par en par de una patada, y con los brazos abiertos grité con entusiasmo. -¡RIGOBERTO VIEJO AMIGO! Vengo a gastarme unos cuantos berries así que ya puedes ir sirviéndonos a mi y a mi amiga borrachuza esa un par de cervezas bien frías y una ración de pan de gambas. -Dije dirigiéndome hacia la izquierda del local, donde se hallaba la barra.
Tras ella un chico joven, moreno y con tatuajes se hallaba limando y ordenado las estanterías de botellas de licor. Al verme entrar puso los ojos en blanco como si fuese la última persona del mundo a la que quería ver. -No me jodas… -Masculló entre dientes con su acento latino característico. -¿No sabes que hay alerta de temporal y nos deberíamos quedar cada uno en sus casas? -Le hice un gesto a mi acompañante para que entrara sin miedo a la tasca, debido al cierre estábamos solos, un ambiente poco peculiar en este local, pues siempre tiene comensales ocupando sus pequeñas mesas o bailando y montando jarana alrededor del escenario de madera barnizada situado en el centro de esta.
-Venga no me jodas, sácate ese palo del culo y sírvenos un par de copas, invita ella. -Solté guiñándole un ojo apoyando mi codo sobre la barra, a regañadientes, el dueño sirvió un par de pintas y un pequeño plato de pan de gambas. Pese a estar dentro del local, la sensación de frío y viento seguía presente pues justo en el centro, el edificio no estaba techado convirtiendo este más en un patio que en un bar convencional.
Off
