03-12-2025, 07:54 PM
Por fortuna el investigador entendió las cosas o cayó en sus encantos, a lo mejor un poco de ambas cosas pero Berry no negaría que el apretón de manos era la manera más simple de terminar ese pequeño altercado y centrarse en la banda de ladrones. Se acercó al investigador para susurrarle la información al oído, incluso en eso su seducción natural imponía bastante. — El asalto fue muy diferente al de la librería, entraron por la ventana y había evidencias de cortes, tanto en la puerta, la ventana, los vidrios... se llevaron la caja fuerte y sospecho que también realizaron un encargo falso mediante una carta. El librero me confirmó que esa carta se hizo en esta isla, que no era común de arabasta y que el sello era muy malo. — suspiró tras brindar la información y describir la escena, mucho más escandalosa que lo que había pasado en la librería. — Al principio creía como el librero, que eran dos hechos diferentes... ¿Pero si son dos bandas o una misma banda compitiendo por cual método es mejor? Ya sabe, cuando dos cazadores comienzan a presumir sus presas pero estos sus robos... además por lo que me dijo Ergé no es una isla de alta criminalidad, por lo que pensar en dos bandas operando no me cierra. — concluyó tras las explicaciones de sus teorías, confiaba que aquel sujeto tuviera una idea más clara y si de verdad tenía un sospechoso su información debería ser lo único que faltaba para cerrar el rompecabezas.
Se cruzó de brazos mientras se recostaba en la pared, todo lo que tenían lo había estudiado en su mente todo el camino, pero no conocía los datos de criminales tan bien como aquel sujeto y tampoco tenía experiencia en resolver casos sin un testigo clave que le diese una pista. De hecho, no habría encontrado al turista de no ser porque el librero le dijo por donde salió y su nariz hizo su trabajo. — Sobre Ergé, no hay mucho más que decir, era un trato sumamente importante para su reputación hasta había contratado a una empresa muy prestigiosa para llevar su encargo y aunque el mismo fuese falso seguramente esa joya valga más de diez barcos visto la calidad que lleva en su tienda... Robaron otras joyas, según él imperfectas, los criminales no parecen ser expertos en identificarlas para mí también todas eran iguales solo piedras pulidas... — no comprendía la obsesión por esas cosas, su vida salvaje y su estilo tribal era bastante alejado de los grandes lujos u opulencias de las urbes. Otros minks si bien usaban joyas las veían como algo decorativo, pero cuando se trataba de humanos parecían muy interesados en ese tipo de cosas. — Supongo que vieron la oportunidad y se aprovecharon de alguien joven, pero para romper esos vidrios y esa puerta necesitaban mucha fuerza, algo me decía que incluso yo debería patear muy fuerte para romper algo. Lo que me sorprende es que los ciudadanos no parecían haber escuchado ruidos, como si algo les intimidase... — concluyó finalmente, no recordaba mucho más importante, simplemente el hecho que la presencia del gobierno o los oficiales de la marina solían poner muy nerviosos a los comerciantes y trataban siempre de minimizar los daños.
Se cruzó de brazos mientras se recostaba en la pared, todo lo que tenían lo había estudiado en su mente todo el camino, pero no conocía los datos de criminales tan bien como aquel sujeto y tampoco tenía experiencia en resolver casos sin un testigo clave que le diese una pista. De hecho, no habría encontrado al turista de no ser porque el librero le dijo por donde salió y su nariz hizo su trabajo. — Sobre Ergé, no hay mucho más que decir, era un trato sumamente importante para su reputación hasta había contratado a una empresa muy prestigiosa para llevar su encargo y aunque el mismo fuese falso seguramente esa joya valga más de diez barcos visto la calidad que lleva en su tienda... Robaron otras joyas, según él imperfectas, los criminales no parecen ser expertos en identificarlas para mí también todas eran iguales solo piedras pulidas... — no comprendía la obsesión por esas cosas, su vida salvaje y su estilo tribal era bastante alejado de los grandes lujos u opulencias de las urbes. Otros minks si bien usaban joyas las veían como algo decorativo, pero cuando se trataba de humanos parecían muy interesados en ese tipo de cosas. — Supongo que vieron la oportunidad y se aprovecharon de alguien joven, pero para romper esos vidrios y esa puerta necesitaban mucha fuerza, algo me decía que incluso yo debería patear muy fuerte para romper algo. Lo que me sorprende es que los ciudadanos no parecían haber escuchado ruidos, como si algo les intimidase... — concluyó finalmente, no recordaba mucho más importante, simplemente el hecho que la presencia del gobierno o los oficiales de la marina solían poner muy nerviosos a los comerciantes y trataban siempre de minimizar los daños.
Resumen
Karmas
inventario
Akuma
