Un encuentro más (De miles contigo) [Pasado - Social - Gwen] [+18]
#5
Parecía que la intensidad que el pelirrojo había mantenido de una forma tan bruta y directamente no solamente era correspondida, sino, que parecía indicar que la muchachita que tanto deseaba estaba en su misma sintonía; Había fantaseado con ella mil millones de veces en el Crimson Stage, en los camarotes o donde fuese, pero por el cariño y respeto que le tenía jamás siquiera había sugerido un ápice de aquello aunque se muriese de ganas. El día donde ambos decidieron realizar su intimidad más grande ella anunció amarle, algo que se escapó entre quejidos de puro placer. Desde ese instante, aquel recuerdo quedó absoluta y completamente grabado en la mente del muchacho y fue incapaz, durante semanas, de no darle vueltas o, siquiera, fantasear con repetir un mínimo ápice de la marabunta de emociones vividas entonces.

Su cuerpo clamaba por ella, tantísimo, que el calor invadió su cuerpo de una forma tan salvaje como espontánea. Los jadeos, un poco de sudor más intenso de lo normal, incluso, entre sus besos, un hilo de saliva, tenue, delicado, se quebraba y desaparecía cuando se separaban y él, con sus ojos repletos de lujuria, observaba la inmensa belleza de la mujer que eligió para siempre.

Ella, repentinamente, le detuvo.

— Espera —

-¿Está...todo bien?-

El rostro del pelirrojo se retorcía del gusto, al igual que todo lo que ocurría en su vientre e ingle.

— La última vez tú… tú hiciste algo, yo, ya sabes, me gustaría intentarlo —

-...qué quieres...intentar?-

Mientras preguntaba, la seguía besando, Gwen era irresistible para él, pero ella parecía tener otros planes mientras bajaba ambas manos. Ella es todo lo que hubiese querido, incluso, estaba muchísimo más hermosa de lo que lo había estado hace semanas, como si haberse abierto al mundo comenzase a cambiarla para bien, tal y como el pelirrojo habría imaginado que ocurriría. La veía sonrojarse, el muchacho mantenía los ojos entrecerrados, se la quería comer viva, no solamente era absolutamente preciosa, sino, que tenía un cuerpo tan escultural que parecía mentira -¿Estás...bien?- sus besos decían lo contrario, emanaban un calor impropio, porque ella era la viva representación del frío, el estimulo era gigantesco y podía notarse en aquello que quería liberarse de los pantalones del muchacho tan sobre-estimulado por el deseo. Ella le empujó, tomando una iniciativa que le sorprendió -¿G-Gwen?- incluso, haciéndole tartamudear por la impresionante sorpresa de sentir una mano que parecía tan suave pero peligrosa como una serpiente, viajando por su torso, tirando de su ropa y bajando hacia una zona que no hacía más que reclamar a la belleza que tenía justo frente a él, aún contra la pared aunque no tan pegada. La observó agacharse -...Gwen?- y todo su cuerpo se estremeció tanto, tantísimo, que en cuanto sintió cómo ella le tocaba justo en aquella zona erógena tan sensible -¡!- sus párpados se abriesen de par en par mientras, producto del sofoco, se quitaba toda su ropa de encima, arrojándola a un costado en un lanzamiento con la mano izquierda. Su rostro, perlado por el calor, irresistible por completo a la situación, ayudó a su mujer favorita a proseguir ante la enorme fantasía que no podía creer que ella pudiese cumplirle.

No demoró en bajar sus pantalones para que su miembro generase un rebote a modo de péndulo, producto de lo estimulado que estaba hacía ya minutos enteros, enloquecido por la mujer que tenía justo enfrente, rozándolo con la nariz -¡Gwen, y- pero ella le interrumpió automáticamente, el corazón del pelirrojo estaba palpitando con una intensidad y un desenfreno que no podía ni siquiera creer: "Quédate quieto", y él, obedeciendo ciegamente, aceptó. El cuerpo del muchacho comenzó a tensarse de una manera indescriptible solo con el aliento de la nariz de la muchachita que, usando su saliva, empezó a mojar cálidamente toda la parte más sensible de su sexo, justo sobre la punta -...hazlo, por favor.- uno de sus ojos se cerró, porque la tensión le estaba comiendo por completo, estremeciendo todo su cuerpo desnudo. Gradualmente empezó a utilizar la lengua, las manos, todo lo que ella imaginaba, buscaba imitarlo de aquella noche pero, digamos, en un sentido inverso. Owen estaba disfrutándolo tanto, pero tanto, que todo su cuerpo sintió un pequeño calambre y un calor tan enorme en su intimidad que le obligaron a intensificar el accionar de su mujer favorita -Gwen...no pares, por nada en el mundo.- porque estaba ocurriendo esa ceguera temporal que solo ella podía activar, una donde la muchachita que, ahora abría esos bellísimos ojos que tenía.

La maldición de ser incapaz de verse al espejo, ciertamente, era algo demoledor; Gwen era una mujer exageradamente hermosa y, sus ojos, aunque perdidos, eran casi tan hermosos como el completo de su rostro que, realizando movimientos intensos y sonoros, provocaron que la erección del muchacho se marcase hasta puntos críticos al igual que todo su cuerpo -¡Gwen!- y, tomándola de ambos lados de la cabeza, atrapándola y enredando ese cabello tan sedoso y hermoso que tenía, la capturó con suavidad para ayudarla, incluso más, con la hazaña de lo que estaba intentando: La empujó pero sin una fuerza excesiva, dirigiéndola, otra vez, ¡PAMB!, para pegarla contra la pared que tenía justo detrás. Comenzó a mover su pelvis con incluso más velocidad que los movimientos de la muchacha, generando aquel sonido lascivo, incluso, con más potencia, producto del aire que se escapaba entre los labios carnosos de la belleza de mujer y el miembro del pelirrojo. Su los ojos de la muchacha se tensaban al igual que su rostro, más aún sería el deleite en la expresión de un Owen completamente cegado por el deseo impresionante de querer, incluso, hacerla atragantarse con aquello, empujándolo más de lo posible o tolerable y provocándole pequeñas arcadas que podrían hacerla toser. Ver como su miembro aparecía y desaparecía de la boca de su amada le estaba provocando un estado de éxtasis tan gigantesco que hasta fruncía por completo todo su rostro.

No iba a finalizar con aquello en ese instante, no todavía, pero pasó el tiempo suficiente atragantando a su mujer favorita con aquello y, sin querer, recibiendo pequeños raspones de los dientes de la chica que acompasaba con la lengua que tanto amaba sin siquiera soltarla de la copa de la cabeza, pegándola contra la pared todo lo que podía. Aquello fue estímulo suficiente, demasiado -Ya...no aguanto más.- y no se refería a una eyaculación, sino, a sentirla por dentro: Llevó la mano izquierda que aún le sostenía la cabeza hacia la mano de la muchachita agachada, tirando de ella con un poco de fuerza para elevarla y colocarla de pie otra vez. La movía y dejaba de mover como si fuese su juguete, pero así como él era de ella, ella era de él -Necesito disfrutarte por dentro.- y, usando la mano derecha para girarla con fuerza de la cintura y sin siquiera aún desvestirla de la parte superior, elevó aquel vestidito que solía usar para bajar sus pantalones cortos y bragas, buscando que ella pegue ambas manos contra la pared y el muchacho se encontrase justo detrás de ella -Yo sí que quería hacer esto hace mucho.- su rostro estaba lascivo, tanto, su miembro palpitaba, como si estuviese próximo al clímax y él, solo para seguir explotando de gusto, se hubiese detenido adrede solo para seguir. Su mano derecha enredó la extensa y hermosa cabellera negra y moradita de su mujer favorita para, finalmente, tirar hacia atrás, buscando tirar de su nuca y pegarla a sí.

-¿Estás lista?- preguntó, casi por cortesía, porque explotaba en deseo por ella a unos niveles tan criminales que no los podía contener. No demoró demasiado en aproximar su miembro palpitante hacia el sexo de la mujer preciosa y de ojos morados que, introduciéndose poco a poco debido a la dilatación, parecía tener acceso relativamente fácil al estar lo suficientemente húmeda. La izquierda se posó en la nalga del mismo sentido de la preciosa chica, mientras que la derecha no pensaba soltarle de la cabellera, es más, tiraba con aún más fuerza. Realizó uno fuerte que se acompasó con una intensa embestida que tuvo, como objetivo, introducir la totalidad del miembro dentro de la espectacular mujer con la que, tarde o temprano, se casaría -Te amo con toda mi vida, Gwen.- porque, por muy loco de deseo que le volviese, ese deseo nacía simple y llanamente del bestial enamoramiento que sufría por la muchacha, diciéndole, aquello, justo a su oído en un susurro donde el sudor invadía por completo el cuerpo del chico. No necesitó aproximarse tanto a la oreja de la mujercita; Con aquel jalón de cabello la tenía como quería, incluso, sacudiéndole ese flequillito recto que la hacía ver mucho más hermosa -Y esta noche te voy a devorar peor que la otra vez.-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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RE: Un encuentro más (De miles contigo) [Pasado - Social - Gwen] [+18] - por Owen Yang - 03-12-2025, 10:21 PM

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