Se escuchan las campanas de la tarde, el aroma del desinfectante y los antisépticos, el sonido de gente distante, que habla de algo. Una charla que escuchó por un segundo antes de volver a quedarse dormida. Todo le pareció tan conocido que se dejó llevar, porque es un día más, un despertar en una cama que tiene aroma a detergente barato, mientras el incienso lo acompaña.
¿Dónde estaba entonces?
En la camilla fría, en la sala que tiene aroma que no llega nunca el sol. En un sitio que solo aparece luego de dormir en las noches y que desaparece por las mañanas. Como si nunca hubiese existido.
Pero no le gusta.
Abrió los ojos con suavidad y no vio nada, solo sintió el calor de alguien más. En una pose extraña, incómoda, tanto como para asustarla. No recordó lo ocurrido antes, no recordó los meses en Karate o la compañía nueva. Simplemente tomó una bocanada de aire, notando como el cuerpo reacciona a lo sucedido.
—Me quiero ir.
Es la primera oración que sale casi como un susurro, que habría sido una súplica en el pasado, pero ésta vez no fue más que una frase que le avisó al cuerpo que ha despertado, en una costumbre que no le gusta a nadie. Seguro no le agrada ni a Jin o al desconocido del pasado.
—¿Es un sueño, no?
No pudo oírlos, sus sentidos se encontraron confundidos. Por lo tanto no hizo nada más que alzar las manos, encontrándose con la piel de alguien más. La apretó, incrustando las uñas en la piel. Incluso si quiso despertar ella, agarró a alguien más, como si eso fuese a funcionar.
—¡¿YA TERMINÓ DOCTOR?! ¡¿YA TERMINÓ?!
¿Terminar qué? Siempre la hacen esperar a que todo finalice, sin saber lo que ha pasado, pero lo que aparecen son una indicación de que no haga nada hasta la indicación. Que ya despertará y estará mejor.
Usted pida y quizás Dios lo escuchará o tal vez atraiga a algo más, a algo peor.
—¿SE OLVIDÓ DE PEDIR PERDÓN, DOCTOR? ¡SI ME DEJA IR SE LO DOY YO!
Suena a rabia, la frustración en sus palabras, como si quisiera escucharlo arrepentirse, para encontrar calma en que si algo ha ocurrido, no ha sido por maldad, sino que no existió nunca otra opción.
El frío salió de su cuerpo, es uno que la hizo reír como si hubiese dicho una buena broma, cuando en realidad, nada causa gracia en ese salón. La risa aumentó, es como si le pareciera gracioso, porque lo es.
—Ya no soy la primavera o el sol, doctor ¿Ahora sí me va a abandonar?
¿Ahora sí no servirá más?
No lo soltó, pero su fuerza no fue lo suficiente como para mantenerse aferrada a él. Un tirón es suficiente para que ya no esté junto a él. Aunque en realidad no lo necesitó, rodó con suavidad, soltándose, cayendo al suelo y comenzando a soltar por los labios una sustancia que no pudo ver, quizás es café, tal vez es la medicación.
Limpió sus labios con el dorso de su mano, antes de que su cuerpo intentara expulsar una vez más lo que tiene dentro, en una conversación que tal vez ya ocurrió o quizás no.
Y si no es él, seré yo ¿No?
Porque nadie puede vivir un invierno eterno.
¿Dónde estaba entonces?
En la camilla fría, en la sala que tiene aroma que no llega nunca el sol. En un sitio que solo aparece luego de dormir en las noches y que desaparece por las mañanas. Como si nunca hubiese existido.
Pero no le gusta.
Abrió los ojos con suavidad y no vio nada, solo sintió el calor de alguien más. En una pose extraña, incómoda, tanto como para asustarla. No recordó lo ocurrido antes, no recordó los meses en Karate o la compañía nueva. Simplemente tomó una bocanada de aire, notando como el cuerpo reacciona a lo sucedido.
—Me quiero ir.
Es la primera oración que sale casi como un susurro, que habría sido una súplica en el pasado, pero ésta vez no fue más que una frase que le avisó al cuerpo que ha despertado, en una costumbre que no le gusta a nadie. Seguro no le agrada ni a Jin o al desconocido del pasado.
—¿Es un sueño, no?
No pudo oírlos, sus sentidos se encontraron confundidos. Por lo tanto no hizo nada más que alzar las manos, encontrándose con la piel de alguien más. La apretó, incrustando las uñas en la piel. Incluso si quiso despertar ella, agarró a alguien más, como si eso fuese a funcionar.
—¡¿YA TERMINÓ DOCTOR?! ¡¿YA TERMINÓ?!
¿Terminar qué? Siempre la hacen esperar a que todo finalice, sin saber lo que ha pasado, pero lo que aparecen son una indicación de que no haga nada hasta la indicación. Que ya despertará y estará mejor.
—¿Por qué no está rezando doctor? ¿No va a pedir por mi, como siempre? ¿Se olvidó? ¿Ya no se arrepiente? Pero si la última vez lloró, y tuve que perdonarlo ¿Se acuerda que no me dejó ir hasta que le di el perdón? Pero no recuerdo por qué, haha. —¿O no lo está escuchando bien? Sus sentidos no se aclararon, por lo tanto no supo quiénes son ¿No va a pedir porque Dios le traiga el perdón? Porque siempre lo escucha entre plegarias, aunque en realidad no siente nada. — ¿Por qué lo tenía que perdonar? ¿Por los demás? ¿Por usted? ¿Por lo que hizo? ¿Por lo que hará?
Usted pida y quizás Dios lo escuchará o tal vez atraiga a algo más, a algo peor.
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HAHA
Suena a rabia, la frustración en sus palabras, como si quisiera escucharlo arrepentirse, para encontrar calma en que si algo ha ocurrido, no ha sido por maldad, sino que no existió nunca otra opción.
El frío salió de su cuerpo, es uno que la hizo reír como si hubiese dicho una buena broma, cuando en realidad, nada causa gracia en ese salón. La risa aumentó, es como si le pareciera gracioso, porque lo es.
—Ya no soy la primavera o el sol, doctor ¿Ahora sí me va a abandonar?
¿Ahora sí no servirá más?
No lo soltó, pero su fuerza no fue lo suficiente como para mantenerse aferrada a él. Un tirón es suficiente para que ya no esté junto a él. Aunque en realidad no lo necesitó, rodó con suavidad, soltándose, cayendo al suelo y comenzando a soltar por los labios una sustancia que no pudo ver, quizás es café, tal vez es la medicación.
![[Imagen: LZWgswmL_o.png]](https://images2.imgbox.com/ff/a6/LZWgswmL_o.png)
— Lo oí doctor, lo oí. Que Dios lo va a matar ¿Quiere saber cuándo será? Pídamelo y se lo diré.
Limpió sus labios con el dorso de su mano, antes de que su cuerpo intentara expulsar una vez más lo que tiene dentro, en una conversación que tal vez ya ocurrió o quizás no.
Y si no es él, seré yo ¿No?
Porque nadie puede vivir un invierno eterno.
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