04-12-2025, 08:02 PM
(Última modificación: 04-12-2025, 08:03 PM por Apolo Bahía.
Razón: Para que aparezca la calculadora
)
Un nuevo día había llegado a la aburrida Mystoria. En la isla tan sólo nos encontrábamos Fuguwu, Karl y yo por lo que las tareas de reconstrucción estaban detenidas momentáneamente. Esa mañana me desperté poco después de que los primeros rayos de sol bañasen nuestra isla volcánica, así que aproveché que disfrutábamos de unas vacaciones temporales para poder seguir familiarizándome con el haki que Fuguwu me había enseñado. A pesar de que nos habíamos establecido en el antiguo faro blanco de la isla, a mí me gustaba dormir en mi camarote dentro de O Redentor, así que allí comencé a vestirme y a prepararme para dar un largo paseo. Me puse mis pantalones azules, las botas, los guantes de combate y llené mi mochila con mis utensilios mientras suspiraba algo frustrado al ver mi skate. Hacía mucho tiempo que no patinaba ya que allí era imposible poder rodar entre tanta tierra volcánica y rocas. Me peiné con mi diestra mirándome al espejo, me coloqué mi media máscara y finalmente salí de mi camarote hacia la cocina.
La cocina no era mi hábitat estrella pero algo podía improvisar para desayunar, así que tras comer algo rápido y sencillo, metí algo de comida del día anterior en mi mochila. Una vez preparado todo, hice desaparecer mis cosas dentro de mi pecho arenoso para, finalmente, agarrar mi capa de Marine colgada de una silla y hacerla volar con un giro de muñeca que la hizo caer sobre mis hombros.
Las horas habían pasado más allá del mediodía y yo me encontraba metido dentro de la cordillera del oeste de la isla. Ese lugar me parecía bueno para encontrarme posibles bestias con las que entrenar el haki pero no tenía pensado entrar en ninguna cueva bajo ningún concepto. Esa cordillera parecía que estaba maldita o algo, habían pasado los meses y seguía sin entender lo ocurrido con la piedra lunar. Caminaba entre las montañas rocosas a través de caminos naturales de tierra — Paaaasse em casa, tô te esperando, tô te esperando. Paaaaaaasse em casa, tô te esperando, tô te esperando. Estou esperando visita, tão impaciente e afilita, se você não passa no morro — cantaba a pleno pulmón al mismo tiempo que avanzaba danzando con pasos básicos de samba. En ese momento escuché tres silbidos lejanos — ¿Uh? — Dos explosiones lejanas sonaron poco antes de sufrir una muy cercana a mí — ¡AAAAAAAH! — grité asustado, mientras restos de las rocas del camino volaban atravesando mi cuerpo arenoso.
Ágilmente comencé a saltar entre las rocas para ganar altura en la cordillera y ver el causante de ese ataque sorpresa, al mismo tiempo que sacaba mi den den mushi del interior de mi cuerpo y me ponía en contacto con los den den mushi de Karl y Fuguwu — Eu quare morro, eu quase morro. Estou implorando socoooorrooo — seguí entonando la canción que iba cantando por el camino en cuando el den den mushi captó el receptor — ... esto... Vicealmirante Bahía, en vivo y en directo desde la cordillera oeste de Mystoria. Por cierto, ¿os he dicho alguna vez que me han ascendido a vicealmirante después de la misión en el faro? ¡kaaaaaaakakahaha! — por la costumbre que tenía de hablar demasiado, me estaba yendo por las ramas de forma inconsciente, mientras desde una posición en lo alto veía un barco acercándose a nuestra costa sur — Ah, también tenía que deciros que me acaban de disparar con un cañón y veo un barco queriendo llegar a las playas del sur, ¿me seguís?. Voy a echar un vistazo y a darles la bienvenida como buen anfitrión. Coooowabunga — Tras dar el mensaje, guardé mi den den mushi, expandí mi haki de observación cien metros a mi alrededor y me convertí completamente en arena, alzando el vuelo veinte metros sobre el suelo para poder llegar cuanto antes. Empecé a dirigirme hacia las playas del sur, volando lo más rápido que podía.
La cocina no era mi hábitat estrella pero algo podía improvisar para desayunar, así que tras comer algo rápido y sencillo, metí algo de comida del día anterior en mi mochila. Una vez preparado todo, hice desaparecer mis cosas dentro de mi pecho arenoso para, finalmente, agarrar mi capa de Marine colgada de una silla y hacerla volar con un giro de muñeca que la hizo caer sobre mis hombros.
Las horas habían pasado más allá del mediodía y yo me encontraba metido dentro de la cordillera del oeste de la isla. Ese lugar me parecía bueno para encontrarme posibles bestias con las que entrenar el haki pero no tenía pensado entrar en ninguna cueva bajo ningún concepto. Esa cordillera parecía que estaba maldita o algo, habían pasado los meses y seguía sin entender lo ocurrido con la piedra lunar. Caminaba entre las montañas rocosas a través de caminos naturales de tierra — Paaaasse em casa, tô te esperando, tô te esperando. Paaaaaaasse em casa, tô te esperando, tô te esperando. Estou esperando visita, tão impaciente e afilita, se você não passa no morro — cantaba a pleno pulmón al mismo tiempo que avanzaba danzando con pasos básicos de samba. En ese momento escuché tres silbidos lejanos — ¿Uh? — Dos explosiones lejanas sonaron poco antes de sufrir una muy cercana a mí — ¡AAAAAAAH! — grité asustado, mientras restos de las rocas del camino volaban atravesando mi cuerpo arenoso.
Ágilmente comencé a saltar entre las rocas para ganar altura en la cordillera y ver el causante de ese ataque sorpresa, al mismo tiempo que sacaba mi den den mushi del interior de mi cuerpo y me ponía en contacto con los den den mushi de Karl y Fuguwu — Eu quare morro, eu quase morro. Estou implorando socoooorrooo — seguí entonando la canción que iba cantando por el camino en cuando el den den mushi captó el receptor — ... esto... Vicealmirante Bahía, en vivo y en directo desde la cordillera oeste de Mystoria. Por cierto, ¿os he dicho alguna vez que me han ascendido a vicealmirante después de la misión en el faro? ¡kaaaaaaakakahaha! — por la costumbre que tenía de hablar demasiado, me estaba yendo por las ramas de forma inconsciente, mientras desde una posición en lo alto veía un barco acercándose a nuestra costa sur — Ah, también tenía que deciros que me acaban de disparar con un cañón y veo un barco queriendo llegar a las playas del sur, ¿me seguís?. Voy a echar un vistazo y a darles la bienvenida como buen anfitrión. Coooowabunga — Tras dar el mensaje, guardé mi den den mushi, expandí mi haki de observación cien metros a mi alrededor y me convertí completamente en arena, alzando el vuelo veinte metros sobre el suelo para poder llegar cuanto antes. Empecé a dirigirme hacia las playas del sur, volando lo más rápido que podía.
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